Transformación de una infraestructura

El astillero de lujo del Port Vell dobla los talleres para reparar megayates

Invertirá 40 millones en un centro de referencia mundial para naves de hasta 180 metros de eslora

La firma participada por el puerto ocupará el lugar que abandona la histórica Unión Naval Barcelona

3
Se lee en minutos
RAMON COMORERA / Barcelona

En tiempos de profunda crisis económica global sigue habiendo sectores como la navegación recreativa o de representación de gran lujo que se mantienen a flote y boyantes. La capital catalana se ha convertido en los últimos años en un referente mundial para multimillonarios y empresas transnacionales de todo el planeta a la hora de mantener sus megayates. Es un nuevo sector de negocios que nació con la eclosión olímpica y que ha ido creciendo desde entonces, de forma especial en la última década. Por ello las instalaciones del astillero Marina Barcelona 92 hace tiempo que se quedaron pequeñas. El ya consumado abandono de la capital catalana de los históricos talleres para naves comerciales de carga y pasaje de Unión Naval Barcelona (antigua Nueva Vulcano) permitirá ahora doblar la superficie de la firma de yates participada por el propio puerto. Podrá recibir así las mayores naves del sector, las que tienen de 80 a 180 metros de eslora.

Esta expansión, planeada desde el 2006 aunque de forma distinta, se consumó finalmente en la última reunión del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB). Hace una semana la APB otorgó a Marina Barcelona 92 la concesión de los muelles Nou, Catalunya y Occidental situados en el Port Vell junto a la lonja y la cofradía de pescadores y a la altura de la Nova Bocana, donde se levanta el gigantesco y cuestionado Hotel Vela.

CONCESIÓN POR 30 AÑOS / La concesión es por 30 años a partir del inminente 1 de diciembre y comprende 7,6 hectáreas de espacio terrestre (la empresa tiene ahora 3,5) y 4,7 de superficie marina. En el nuevo ámbito, Marina Barcelona 92 prevé invertir en los próximos años 40 millones para ampliar sus instalaciones de mantenimiento y reparación de motores, pintura de cascos, actualización de equipos electrónicos o renovación de cubiertas y camarotes.

Para efectuar estos y otros trabajos, que a la vista de la naturaleza de los clientes deben ser muy especializados y de altísima calidad, el astillero cuenta con 80 empleados directos y más de 800 profesionales de talleres y servicios subcontratados. Ahora la firma tiene capacidad para poner en dique seco siete yates de hasta 80 metros y 2.000 toneladas.

REHABILITACIÓN / El proyecto aprobado por la APB para aumentar a 14 la capacidad de naves en revisión y también su tamaño se divide en tres fases, según ha informado el puerto. En primer lugar se rehabilitarán los edificios que ocupaba Unión Naval así como el dique seco que han dejado estos astilleros para adaptar todo ello a la nueva actividad. Después se efectuarán varias intervenciones en la dársena de reparación de buques con lo que se podrá operar con embarcaciones de la máxima eslora, hasta 180 metros.

Por último, se acometerá la reforma y la ampliación del muelle de Catalunya para instalar una plataforma de elevación de embarcaciones adaptada a los megayates que serán a partir de ahora el objetivo.

100 TRABAJADORES / Unión Naval, que pertenece al grupo naviero Boluda Corporación Marítima del expresidente del Real Madrid Vicente Boluda, ha trasladado ya a su sede del puerto de Valencia la mayoría de la maquinaria de que disponía en Barcelona. También ha pactado un acuerdo con los 100 trabajadores afectados, tras varios meses de tensión y protestas por la deslocalización de una empresa con beneficios y clientes.

Noticias relacionadas

La decisión de la APB de anular la concesión a Unión Naval, que aún tenía 11 años de vigencia, para cederla a Marina Barcelona 92 ha llegado tras el pacto laboral. La situación de los trabajadores se ha resuelto con cuatro fórmulas distintas: prejubilaciones, indemnizaciones, traslados a Valencia y recolocaciones.

Barcelona se queda sin unos astilleros históricos, dicen los responsables de la APB, pero se sitúa mejor en un sector que crece con fuerza y de alto valor añadido.