DEBATE ideológico ALREDEDOR DE UNA OBRA DE INGENIERÍA

Prueba (política) superada

La oposición y la junta del templo deberán rehacer su discurso basado en predicciones apocalípticas

Hereu se refuerza tras el paso sin problemas de la tuneladora del AVE frente a la Sagrada Família

Controles del terreno frente al templo de la Sagrada Família, ayer.

Controles del terreno frente al templo de la Sagrada Família, ayer. / JOAN CORTADELLAS

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XABIER BARRENA / Barcelona

El pasado de Jordi Hereu vuelve a escena. Y no para mal. Al revés. El destino y las tuneladoras han querido que sea justamente ahora -en el momento de mayor debilidad de su mandato- cuando la acérrima defensa que hizo del túnel del AVE entre Sants y Sagrera, hace cuatro años, dé todos sus réditos. Hereu arriesgó y ahora se demuestra que ganó. El suyo es el triunfo del único que antepuso las razones estratégicas de la ciudad al puro tacticismo electoral. Es el triunfo, también, de la ingeniería y la ciencia sobre el miedo y los agoreros. La tuneladoraBarcinoha dejado atrás la Sagrada Família. Se ha conjurado, pues, el mayor de los peligros. El templo sigue en pie. Tanto el de Gaudí como los añadidos contemporáneos. Ahora, los tres partidos de la oposición y la junta constructora del templo expiatorio deberán reformular un discurso basado en predicciones apocalípticas.

En el 2002, el Ministerio de Fomento, en manos del PP, la Conselleria d' Obres Públiques, en las de CiU, y el ayuntamiento acordaron el paso del AVE por el centro de Barcelona. Por delante del templo. Tras el hundimiento del Carmel, en el 2005, aparecieron en el Eixample una serie de pancartas que exigían el cambio de trazado del AVE. Que el siempre opulento Eixample Dret abrazara el pancarterismo fue entendido por algunos como una manifestaciónnimby(acrónimo inglés que resume la tan humana reacción de no querer que ninguna gran obra polémica pase cerca de casa) de tintes pijos. Otros vieron la oportunidad de sumar votos en las municipales del 2007. PP y CiU, firmantes del proyecto original, mudaron su posición. Los convergentes se ampararon en que si no había estación del AVE en el paseo de Gràcia, no valía la pena poner en peligro la Sagrada Família, la Pedrera, y poco menos que el Eixample entero.

MUNICIPALES DEL 2007/ La táctica surgió efecto y Xavier Trias, líder del grupo de CiU en el Congreso cuando se acordó el trazado, y Alberto Fernández Díaz sumaron nuevos apoyos en los comicios del 25 de mayo del 2007. Fue entonces cuando decidieron estirar la táctica. En el primer pleno municipal ordinario tras la contienda electoral, y gracias al apoyo de ERC que seguía defendiendo que el túnel pasará por Aragó, consiguieron aprobar una moción que pedía que el AVE no pasará por el eje de la calle Mallorca. Fue la primera vez en que quedó patente que el gobierno en minoría del bipartito iba a sufrir, y mucho, en este mandato.

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Hereu confió a Ramon García-Bragado la búsqueda de apoyos con las que poner sordina al éxito de la moción. Sectores profesionales (colegios de arquitectos, ingenieros y geólogos), sindicales (CCOO y UGT) y, sobre todo -por su tradicional proximidad a CiU y PP- económicos (Cámara de Comercio, Fomento, Esade y el RACC) apoyaron al alcalde. Superado el obstáculo municipal y tras aprobar el Parlament una moción parecida a la del ayuntamiento (Esquerra votó en contra de sus socios) el tacticismo fue adoptado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a escasos meses de las elecciones generales del 9 de marzo del 2008. Sabedor de las tensiones que producía el asunto en Barcelona, sobre todo porque Josep Antoni Duran Lleida, cabeza de lista de CiU para el 2008, negó cualquier apoyo futuro si no se retiraba el trazado, Zapatero demoró la adjudicación.

EL ALCALDE EXIGE / Jordi Hereu exigió entonces que se culminara el proceso iniciado con la licitación, es decir, plantó cara al mismísimo presidente del Gobierno. Algo hasta ese momento inaudito y que no se ha vuelto a repetir. Zapatero, viendo la presión de Hereu (con una carta abierta publicada en portada de EL PERIÓDICO incluida) y también delpresidentJosé Montilla, rectificó tras ver que la no adjudicación podría acarrear una pérdida de crédito entre el electorado catalán.