CONSTRUCCIÓN DE LA LÍNEA DE ALTA VELOCIDAD por el eixample

La tuneladora del AVE perfora ya a cuatro metros de la Sagrada Família

Avanza con rapidez superado el test de presión antes de Marina y en paralelo al muro del templo

Entra en la zona de carga de la fachada de la Glòria en Mallorca y sufre un apagón a causa del temporal

Fachada de la Glòria, en la calle de Mallorca, ante cuya parte derecha empezó a excavar ayer la tuneladora. Foso de la base del túnel en la Sagrera repleto de fango de la perforación, ayer.

Fachada de la Glòria, en la calle de Mallorca, ante cuya parte derecha empezó a excavar ayer la tuneladora. Foso de la base del túnel en la Sagrera repleto de fango de la perforación, ayer. / joan cortadellas

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RAMON COMORERA / Barcelona

Ahora sí,alea jacta est(la suerte está echada) que se diría en el latín de la institución religiosa que más sufre y más ha peleado, junto a la plataforma de vecinos, por el túnel del AVE. La tuneladora que perfora el Eixample para abrir la tercera galería ferroviaria de Barcelona llegó ayer por la mañana a la zona del subsuelo donde carga la fachada de la Glòria de la Sagrada Família, en Mallorca y 50 metros después de Marina. El topo mecánico de 11,5 metros de diámetro empezó a tragar el subsuelo arenoso a solo cuatro de la vertical de los cimientos de la fachada todavía en construcción, aunque a 37 metros de profundidad, 20 más abajo que la base del templo. La llegada al punto más delicado del largo trayecto de la Sagrera a Sants coincidió con un apagón ocurrido de madrugada durante el temporal de ayer que paralizó unas horas el trepidante ritmo que llevan ahora las obras.

La máquina ha excavado ya 1.700 metros desde que empezó su carrera el pasado 26 de marzo en el pozo de Mallorca-Biscaïa, junto a la Sagrera. Su llegada a la Sagrada Família se produce después de una profunda revisión de tres semanas realizada en el pozo de Mallorca-Padilla. El pasado 13 de septiembre empezó a moverse de nuevo para cruzar Lepant y llegar al punto de inicio, 30 metros antes de Marina, de la pantalla subterránea de pilotes construida para proteger, hasta después de Sardenya, la Sagrada Família de posibles movimientos del terreno.

A este lugar llegó el pasado 1 de octubre y allí permaneció cinco días, hasta el miércoles día 6, tiempo en el que se efectuó una nueva revisión de las que los técnicos llaman hiperbáricas. En tal operación y mediante el uso de buzos se comprobó de nuevo el estado de las herramientas de corte, del resto del cabezal y de la presión con la que trabaja el escudo (la parte delantera de la máquina), que debe mantener sin alteraciones relevantes el sector de suelo recién excavado hasta que se completa otro anillo y se consolida la pared del túnel.

NAVE CENTRAL / Desde ese miércoles, hoy hace una semana, el topo avanza sin cesar. En el trayecto ha cruzado por debajo de la L-2 del metro en Marina avanzando en paralelo a las columnas de 1,5 metros de diámetro de la pantalla protectora, situadas a su vez a 1,95 de los cimientos y a 0,75 del propio túnel. La máquina ha pasado del pilote 104 (el último de los 240 metros de muro permeable) hasta la zona comprendida entre el 81 y el 75, donde estaba ayer y donde empieza la fachada de la Glòria. Y donde se sitúa también, más adentro del templo, la espectacular nave central que en tan solo 25 días, el 7 de noviembre, se estrenará para el culto católico con asistencia del Papa.

La tuneladora mantiene el buen ritmo de avance registrando desde que cruzó la Meridiana, con una media de 13,5 metros diarios en una horquilla de 11 a 16. La homegeneidad del subsuelo terciario del Eixample, destacan los técnicos, compuesto por capas arenosas con pequeñas zonas de arcillas, da seguridad y rendimiento a la excavación. Un terreno que contrasta, añaden, con los cambios que afronta la L-9 del metro en el tramo por el norte de la ciudad que se perfora ahora entre la Sagrera, Mandri y Zona Universitària.

SIN SUMINISTROS / El corte eléctrico de la madrugada de ayer, como comprobó este diario, paralizó la base de la Sagrera mientras arreciaba el temporal de lluvia y viento sobre Barcelona. Por allí sale la tierra y el fango de la excavación en una larga cinta transportadora y por allí entran los pequeños trenes que llevan hasta la tuneladora las dovelas (piezas prefabricadas de hormigón que en grupos de ocho forman los anillos de las paredes del túnel), todos los suministros que precisa la máquina y la obra y también los 50 técnicos y operarios por turno que la hacen funcionar.

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El apagón no alcanzó a las viviendas de la zona y, a falta de confirmación oficial, podría tener el mismo origen, según fuentes de la obra, que el que afectó al centro de control del tráfico ferroviario de Barcelona y dejó a toda Catalunya sin trenes durante varias horas.

Este proyecto es de una gran magnitud y un alto coste para las arcas públicas y ha generado una expectación y una polémica social, política e institucional sin precedentes. A pesar de ello, en esta fase crítica se está desarrollando sin información oficial del gestor de infraestructuras Adif, ente del Ministerio de Fomento responsable de una obra que se adjudicó a Sacyr por 180 millones.