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La oferta musical

Ahora a lo grande

Trece años después de su legendaria actuación en la plaza del Rei, Belle and Sebastian regresa al BAM convertida en banda canónica y deja pequeño el escenario

JUAN MANUEL FREIRE
BARCELONA

En septiembre de 1997, Belle and Sebastian ofrecieron en el BAM uno de esos conciertos que todo el mundo dice haber visto, aunque precisamente el encanto del escenario que les tocó en suerte -la plaza del Rei- es su modesta dimensión; por eso uno se siente cerca de los grupos, y casi puede sentir la vibración de las cuerdas de la guitarra y el aire de la voz. Por entonces los escoceses exhibían su segundo disco, If you're feeling sinister, un emblema del pop independiente de los 90, la almohada sonora amiga donde se recostó una generación de románticos. Pregunten a quien pregunten, ya verán, hay una gran probabilidad de escuchar estas tres palabras: «Yo los vi». La duda es razonable. ¡No cabíamos todos!

Lleno total en la Damm

Lo peor de todo -o lo mejor, quizás, si preguntamos a los mismos Belle and Sebastian- es que el sábado, en la calle de Rosselló, en su actuación como cabezas de cartel del concierto de la Antiga Fàbrica de la Damm, tampoco cabía nadie. Ya era así desde la tarde, con la multitudinaria actuación de Els Amics de les Arts, cuya popularidad parece seguir en imparable crecimiento. Y el colapso continuó a la altura del show de OK Go, aunque temas como Here it goes again o This too

shall pass casi costaban de reconocer sin el acompañamiento de sus icónicos videoclips.

Para Belle and Sebastian ya no había milímetro cuadrado donde apostarse. Stuart Murdoch saltó a escena con impulso ganador, dando saltos y bailando como apenas se le ha visto sobre un escenario. Pero el público no podía bailar ni aunque quisiera: no había sitio para redirigir los pies. Tocó bailar mentalmente, pero se bailó.

Porque es difícil resistirse al temario escogido por el grupo, una combinación de los hitos de su inminente nuevo disco Write about love -aunque no se entiende por qué olvidaron I want the world to stop, su mejor canción en tiempo y uno de los hitos pop indiscutibles de este 2010- con un puñado de sus clásicos más queridos: Step into my office, baby, Like Dylan in the movies, Get me away from here I'm dying, Another sunny day, Ease your feet in the sea…

Guitarras rasgadas con delicadeza, bienvenidas florituras de cuerda y un gran hacer vocal no solo de Murdoch, sino también de Sarah Martin (inaugural I didn't see it coming) y Stevie Jackson (I'm not living in the real world). Y locura popular con The boy with the arab strap, Sleep the clock around o el bis de Me and the major. Han pasado 13 años, todos somos mayores, pero el pop nos mantiene jóvenes.

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