24 oct 2020

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Mejoras en el transporte público

TMB invertirá cuatro millones para combatir a los usuarios sin billete

Los controles masivos de títulos por sorpresa se generalizarán tanto en el metro como el autobús

La operadora instalará puertas antirretorno en 10 estaciones del suburbano, sobre todo en la L-1

XABIER BARRENA / Barcelona

lo de colarse en el metro es un ejercicio antiguo, solo un segundo más joven que la idea de hacer pagar billete. A la mezcla de la picaresca española y de ese pensamiento tan mediterráneo que se resume en el soy el más listo del barrio se ha sumado, en los últimos años en Barcelona, otro de carácter antisistema, por parte de esos colectivos más amantes de la k que de la c, y la profusión de turistas poco dados al civismo. La mezcla, aderezada con la crisis, ha derivado en todo un

boom en el transporte barcelonés. El transporte se financia por una parte por el coste del billete y, por el otro, por el dinero de las administraciones. Cada euro que se deja de ingresar por billetería se convierte en un euro más que los ciudadanos aportan a las cuentas del operador. Para acabar con esta práctica, casi costumbre y tradición, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), el principal operador en el área metropolitana, empleará más de cuatro millones de euros este mismo verano en un ambicioso plan.

TMB opera ocho líneas de metro (Ferrocarrils, las otras tres) y todos los recorridos urbanos de autobús dentro de la ciudad de Barcelona. Es, por tanto, la empresa que más sufre en sus carnes la lacra del fraude.

El plan, aprobado recientemente por el consejo de administración de TMB, y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, tiene como objetivo, además de frenar la sangría económica (no cuantificada ayer por la operadora), evitar una degradación de la imagen de la compañía así como la sensación de inseguridad que sobrecoge a más de un responsable ciudadano que, tras pagar religiosamente su billete, ve como un sujeto se le pega al cuerpo para aprovechar el paso del torniquete.

MAMPARAS DE PLÁSTICO / La mitad de la inversión, dos millones de euros, se la lleva la instalación, este verano, de puertas antirretorno en 10 nuevas estaciones del metro. De momento, está confirmada su implantación en Hostafrancs, la Florida, Navas y seguramente en Rambla Just Oliveras, todas en la L-1, Poble Sec (L-3) y Besòs Mar (L-4). En la actualidad, 62 de las 134 estaciones ya cuentan con estos cerramientos.

Las puertas antirretorno son esas mamparas de doble hoja de plástico transparente que se deslizan desde los costados. Solo se abren en una dirección, indicada mediante señales luminosas, lo que ya limita la acción de los más presuntamente listos. El tiempo de apertura de estas puertas se puede regular, y en la actualidad están programadas, sobre todo, para evitar accidentes y no tanto para evitar que se cuelen sin billetes adosados a los viajeros.

También en el metro se reforzará con personal auxiliar aquellas estaciones (hasta 36) donde los estudios de la empresa han detectado mayor nivel de fraude. El coste semanal del refuerzo es de 35.220 euros, lo que al año, es decir, en 52 semanas, significa casi dos millones más de euros, en concreto 1,81 millones de euros.

EFECTO PEDAGÓGICO / Por último, en lo que al suburbano se refiere se porfiará en la realización de «intervenciones masivas», pequeños ataques relámpago en que los interventores piden el billete a la gran mayoría de viajeros y que ya se han realizado entre enero y mayo en varias estaciones de la red. El efecto, según TMB, es doble. El inmediato efecto disuasorio y el pedagógico a medio plazo en gran parte del pasaje.

Estas acciones masivas también se realizarán en los autobuses de la compañía. Y, cono en el metro, el lugar donde se realizarán estas razzias vendrá determinada en función del fraude detectado.

MEJORA TECNOLÓGICA / TMB también invertirá 50.000 euros en la mejora tecnológica, ya en este mes de julio, de los equipos encargados de la intervención y la gestión de las multas impuestas.

Esta actuación se realizará conjuntamente en los dos modos de transporte e implicando a personal tanto del metro como del bus.