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El futuro de una infraestructura clave

La estación de la Sagrera empezará a construirse «en los próximos días»

Solo queda firmar los contratos con las empresas adjudicatarias para colocar la primera piedra

Blanco anuncia por fin que la terminal no tendrá ningún retraso pese al recorte sufrido por Fomento

JUAN RUIZ SIERRA / ZARAGOZA
XABIER BARRENA / BARCELONA

Bastaron ocho palabras para que las dudas que durante semanas han planeado sobre la Sagrera, llamada a ser la terminal ferroviaria número 1 de Barcelona, quedasen de una vez resueltas. Desde hace alrededor de un mes, cuando el Ministerio de Fomento asumió la mayor parte del recorte del Gobierno –un tijeretazo a la obra pública de 6.200 millones entre este año y el próximo–, la construcción de la futura estación del AVE estaba plagada de incógnitas. Nada decía el departamento sobre el impacto que dicha amputación presupuestaria iba a tener en esta infraestructura. Tampoco en otras. El ayuntamiento de la capital catalana estaba inquieto. La Generalitat también. Pero lo que anunció ayer el titular del ministerio, José Blanco, fue que la Sagrera no iba a sufrir retraso alguno: en breve (cuestión de unas cuantas jornadas), la terminal, por fin, comenzará a levantarse.

Las ocho palabras de Blanco: «La Sagrera no va a sufrir ninguna reprogramación», dijo el ministro en Zaragoza, que entre ayer y hoy acoge una cumbre de los titulares de Transporte de la UE, reunidos para delimitar qué proyectos formarán parte de la embrionaria Red Transeuropea de Transportes. Y después: «En los próximos días colocaremos la primera piedra».

APERTURA EN EL 2016 / Lo único que falta para esa simbólica pero fundamental puesta en escena todavía sin fecha, explicaron fuentes de Fomento, es la firma del contrato entre el departamento y las empresas adjudicatarias de unas obras que tienen un valor de 589,2 millones de euros: Dragados, Acciona, Comsa y Acsa, que construirán la estación propiamente dicha; y Rubau, Copisa, FCC Construcción y Ferrovial Agromán, encargadas de los accesos. Peccata minuta cuando el Gobierno ya ha decidido que, por mucho que apriete sus cuentas en estos tiempos de crisis, no tiene pensado postergar la llegada del primer tren de alta velocidad a la terminal. Así que los plazos se mantienen, y los plazos señalan que la estación debería estar acabada y en funcionamiento en el 2016.

Será entonces, no antes, cuando se pueda dar por muerto ese componente maldito que acarrea la estación a sus espaldas. Tras años de presión del ayuntamiento, el gobierno que comandaba Joan Clos logró, hace ya siete años, que tanto el Estado como la Generalitat pusieran en común sus valiosos terrenos en el área ferroviaria de Sant Andreu para explotarlos conjuntamente, Se elevó el techo edificatorio de encima de la terminal un 40%, con la esperanza de que las plusvalías que se generasen cubrieran el coste de la estación

La caída de los precios inmobiliarios, hace dos años, comportó que el proyecto quedara en suspenso hasta que otro pacto político entre las tres adminitraciones lo desencalló, en mayo del 2009.

OBRA A OBRA / ¿Qué va a pasar con la Sagrera?, le preguntaron uno tras otro los grupos parlamentarios catalanes a Blanco el pasado 19 de abril, durante su comparecencia en el Congreso para anunciar que se había acabado la era de las grandes inversiones en infraestructuras. Y Blanco no contestó. Los técnicos de su departamento se encontraban en ese momento estudiando, obra a obra, dónde resultaba menos traumático amputar. Aún siguen ahí. Nada se sabe, por ejemplo, sobre la Nacional 2. «Programar construcciones es mucho más fácil que recortarlas», sostienen fuentes de Fomento. Al menos una, la de la estación de la Sagrera, no va a pasar por el machete presupuestario.