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cambios en el nomenclátor del suburbano

El nuevo Sant Pau fuerza a renombrar paradas de metro

La estación de Guinardó (L-4) pasará a ser la referencia para llegar al hospital

XABIER BARRENA
BARCELONA

La apertura del nuevo Hospital de Sant Pau, cuya puerta principal se halla en el extremo del recinto opuesto al del antiguo centro, ha obligado a la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) a cambiar el nombre de dos estaciones. Así, la antigua parada de Hospital de Sant Pau, de la L-5, pasa a llamarse Sant Pau–Dos de Maig (sin lo de hospital), mientras que la del Guinardó, de la L-4, adquiere el apellido del centro sanitario y pasa a ser conocida como Guinardó-Hospital de Sant Pau.

El recinto del hospital –que acoge las antiguas dependencias y las nuevas– está inscrito en un cuadrado de 300 metros de lado. La distancia entre vértices opuestos, por tanto, se acerca al medio kilómetro. Si se recorre la distancia entre ambas puertas por la calle, se alcanzan los 600 metros. La mayor parte de ellos en subida, desde la estación de la L-5. Eso ha supuesto no solo una novedad para los que iban al hospital a pie sino también para los que usaban el metro. La estación más cercana ha dejado de ser la de la línea azul y ha pasado a ser la de la línea amarilla. Para evitar confusiones y caminatas, la ATM decidió en su último consejo de administración, en julio, el cambio de nombre. No fue el único.

ESTACIÓN PARA LLUCH / Así, se oficializó que la nueva estación de la L-5 que se está construyendo a caballo entre los términos municipales de L’Hospitalet y Barcelona, y que se situará entre las actuales paradas de Collblanc i Pubilla Cases, lleve el nombre del exministro del PSC asesinado por ETA, en el 2000, Ernest Lluch. Lluch tenía su domicilio cerca de la nueva estación, aún en el municipio de Barcelona.

Asimismo, se decidió que el intercambiador de Sagrera-Meridiana –donde confluirán hasta cuatro líneas de metro y cercanías-- lleve el nombre del barrio que lo acoge, es decir, La Sagrera, artículo incluido. Todas las estaciones que se cruzarán en el intercambiador (L-1, L-4, L-5, L-9) llevarán por tanto ese nombre. Actualmente, la estación –donde ya prestan servicio hace años las líneas azul y roja– se conoce como Sagrera. A secas y sin artículo.

Todos estos cambios, si bien son ya oficiales, no tendrán una plasmación en la señalética del metro hasta que entre en funcionamiento el primer tramo de la L-9, entre Can Zam y Can Pexauet, con estaciones intermedias en Singuerlín, Esglèsia Major, y Fondo, donde enlazará con la L-1. Según todas las previsiones, la primera inauguración de la L-9 se producirá este otoño, en concreto, el próximo mes de octubre.

ATM evita, así, realizar dos cambios de todos los planos en apenas dos meses y espera a la puesta en servicio de la que será la línea estrella del metro de Barcelona para matar dos pájaros de un tiro.