PROYECTO PARA RESCATAR EL morrot de barcelona

El acantilado de Montjuïc pasa de zona marginal a área protegida

Las entidades aplauden el plan pero piden ampliar el territorio recalificado

Mayol insta a «recuperar un terreno marginado con una flora y fauna olvidadas»

Imagen captada ayer en el punto que divide el cementerio de Montjuïc y el acantilado que el ayuntamiento quiere recuperar.

Imagen captada ayer en el punto que divide el cementerio de Montjuïc y el acantilado que el ayuntamiento quiere recuperar. / julio carbó

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA

Después de conquistar el castillo de Montjuïc, es hora de tomar la ladera. El conocido como Morrot de Barcelona --esa colosal zona rocosa de 400 metros de longitud delimitada por el cementerio y el faro-- dejará de ser basurero clandestino, templo de grafiteros y arca quinqui de Noé para convertirse en reserva natural. Del más absoluto olvido al olimpo de las zonas verdes patrimonio de la ciudad. Y en un tiempo récord.

PERLA NATURAL / Se trata, en palabras de la concejala de Medio Ambiente, Imma Mayol, «de pasar de un espacio perdido a un territorio ganado», de recuperar una «zona marginada con una flora y una fauna olvidadas». A través de una recalificación, tanto la pared del acantilado como el solar de la base --seis hectáreas que el consistorio compró en el 2006-- quedarán a salvo del asfalto, el ladrillo y el desaliño. La explicación técnica que realizó ayer Mayol dejaría seco a cualquier neófito ambiental.

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Al parecer, este rincón que queda ninguneado entre el trajín de la ronda Litoral y el reposo del camposanto, es una perla en la que pocos habían reparado. La quinta teniente de alcalde habló de una zona privilegiada para el trabajo de los arqueólogos, ya que reúne el mejor ejemplo de minería prehistórica al aire libre de Catalunya; de un hábitat muy singular en cuanto a la flora --con especies autóctonas y foráneas-- y la fauna, con la mayor variedad de animales vertebrados de las zonas verdes de la ciudad, como halcones y mochuelos, y de un área con un gran «potencial educativo», tanto por su valor histórico como por su singularidad orográfica. Con semejante currículo, se hace difícil entender por qué no se ha actuado antes.

Josep Oriol, presidente del Centro de Estudios de Montjuïc --organismo que llevaba años luchando por este proyecto--, aplaude la iniciativa, pero ayer apuntó a Efe que la zona protegida «es mucho menor que la reclamada por las entidades».