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EFECTOS ACUMULATIVOS DE LOS REPETIDOS TEMPORALES

Arenys hunde y transforma la maltrecha piscifactoría flotante

De las 12 granjas marinas que Catalunya tenía en el 2002 solo 4 son productivas

FEDE CEDÓ
ARENYS DE MAR

La Direcció General de Pesca ha autorizado a los responsables de la piscifactoría flotante de Arenys de Mar a sumergir la estructura de hierro que desde hace seis años no producía alevines de dorada o lubina a causa de los temporales. El mal tiempo también ha hecho mella en las demás instalaciones piscícolas a mar abierto, provocando la rotura de las redes y cuantiosos perjuicios económicos. La instalación ya sumergida de Arenys producirá meros y rodaballos.

En una granja flotante un temporal de levante puede ocasionar pérdidas millonarias. Un ejemplo: en 1999 y 2001 las tempestades rompieron redes y propiciaron la pérdida de 500.000 kilos de dorada y róbalo, que entonces se vendían a seis euros. Este es un problema común de las plataformas emergentes ante los embates marítimos, según admite Antonio Marzoa, presidente de la Associació Catalana de Acuicultura.

Aunque Catalunya fue pionera en piscifactorías a mar abierto, en la actualidad está a la cola en producción, por detrás de Valencia, Murcia y Canarias. La primera instalación de este tipo se inauguró en Blanes (Selva) y le siguieron Arenys de Mar, L'Ametlla de Mar (Baix Ebre), Les Cases d'Alcanar (Montsià) y hasta siete más en el litoral catalán. En la actualidad sólo quedan seis, de las que dos son improductivas.

Las cuatro granjas flotantes que siguen siendo rentables están en Roses (Alt Empordà), con apenas tres años de existencia, donde se obtienen lubinas en cautividad. Vilanova i la Geltrú (Garraf) cultiva corvinas. Y en L'Ametlla y Les Cases d'Alcanar, doradas y róbalos. Las de Arenys de Mar y El Masnou, en el Maresme, están en proceso de innovación y han desaparecido las de Blanes, L'Escala (Alt Empordà) y Sant Feliu de Guíxols (Baix Empordà).

INNOVACIÓN

"Ante la adversidad, innovación" afirma Antonio Marzoa, que en Arenys de Mar impulsa con la empresa Cultivius el proyecto Rodafondo, una tecnología para cultivar a mar abierto otras variedades de pescado, como el mero.

En un futuro muy próximo, según el presidente de la asociación de acuicultura, la tendencia en el Mediterráneo pasará por mantener piscifactorías "en jaulas de polietileno que se elevan un metro sobre la superficie".