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IMPULSO DEL TRANSPORTE PÚBLICO EN EL ÁREA METROPOLITANA

Un carril bus de 12 km unirá por la C-245 Cornellà y Castelldefels

El doble vial se incluirá en el paseo en el que se convertirá la carretera que cruza cinco ciudades

La plataforma pasará el Llobregat y enlazará con el Trambaix, la L-5 del metro y la C-2 de Cercanías

RAMON COMORERA
BARCELONA

La potenciación del transporte público en el Baix Llobregat no se producirá solo con los importantes proyectos de ampliación de la red ferroviaria, de metro y de Cercanías, que ya están en marcha o que se están tramitando, aunque todos ellos con unos plazos de ejecución de muchos años. El aumento de la oferta también vendrá de la creación de espacios reservados para autobuses. La Conselleria d'Obres Públiques ultima un complejo proyecto para crear una plataforma con dos carriles bus, uno por sentido, de 12 kilómetros de largo que, siguiendo el actual trazado de la C-245, empezará en la estación intermodal de Cornellà y acabará en la de Castelldefels.

Esta carretera es la columna vertebral del sur de la comarca aunque la construcción de la C-32, la autopista del Garraf, ha permitido liberar, afortunadamente, a los municipios por los que pasa del tráfico de recorrido más largo. El vial es muy irregular y en algunas zonas está bastante degradado, con tramos urbanos y estrechos y otros anchos que cruzan zonas industriales. El nuevo carril bus se insertará en la futura transformación de la carretera en un gran paseo que enlazará Cornellà, Sant Boi, Viladecans, Gavà y Castelldefels.

330.000 HABITANTES

Este eje cívico, previsto en el planeamiento metropolitano, aumentará la calidad urbanística de una zona densamente poblada en la que viven 330.000 personas. A estos habitantes prestará servicio el nuevo carril bus que dará continuidad al Trambaix a partir de la estación intermodal de Cornellà, donde también finaliza la L-5 del metro y por donde pasa la C-4 sur de Cercanías (L'Hospitalet-Vilafranca-Sant Vicenç de Calders).

El proyecto que impulsa la conselleria a través de la empresa pública GISA, y que ahora ha iniciado el proceso de evaluación de su impacto ambiental, carece todavía de plazos y de presupuesto ya que su ejecución deberá coordinarse con la transformación, probablemente por etapas, de los 10 tramos distintos y de configuración muy diversa en los que se divide la actual carretera. Cada sector tendrá un tratamiento diferente de acuerdo con sus características. En todo caso, la Generalitat estima que la redacción del proyecto definitivo se producirá a lo largo del próximo año y su ejecución gradual, a partir del 2010.

DE 16 A 50 METROS

De acuerdo con las secciones cambiantes de la C-245, el futuro paseo tendrá varias configuraciones, aunque la calzada reservada para los dos carriles de autobuses mantendrá una unidad. La distribución del espacio para buses, vehículos privados, peatones, bicicletas y zona verde oscilará según sea la anchura de la vía, de los 50 metros de la mayor parte de sectores a los 22 del centro de Gavà o los 16 que existen en el casco urbano de Castelldefels.

El objetivo de dar prioridad a los sistemas lentos de movilidad, peatones y bicicletas, se complementará con una reserva de espacio de paseo, que será de 20 metros en los tramos de 50, que fomentará la conexión entre las cinco poblaciones. Para completar esta unión entre Sant Boi, al sur del Llobregat, y Cornellà al norte, y también para enlazar con los futuros viales del parque de la ribera del río, será necesario desarrollar un proyecto especial.

El paso del Llobregat se hará mediante un nuevo puente y con un trazado para el que se estudiarán varias soluciones. En el último tramo hasta llegar al centro de Cornellà, el carril bus discurrirá por la C-241 y la carretera de Sant Boi después de haber superado también la barrera de la A-2. La ubicación siempre central de la calzada para autobuses permitirá reservar los espacios específicos para construir las paradas.

IMPACTO AMBIENTAL

La ejecución de este proyecto afectará a tres zonas que aún tienen pendiente su desarrollo urbanístico: el plan de Ponent de Gavà, la Vileta de Viladecans y la Ribera Salines en Cornellà. A pesar de que más del 80% del trazado transcurrirá por zonas urbanas existen tres puntos en los que se producirá un impacto en el medio natural: el río, el parque agrario del Llobregat y la zona del plan de Ponent. Esta incidencia en el entorno que evaluará la Conselleria de Medi Ambient se compensa, según el proyecto, con una caída del tráfico, la polución y el ruido en las ciudades.

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