07 ago 2020

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GRAVE DETERIORO DE UNA ESCULTURA EN UN ESPACIO PÚBLICO DE BCN

La basura llena una obra de Jaume Plensa en Nou Barris

La figura 'Escullera' del artista internacional está abandonada y sin ningún mantenimiento

JORDI SUBIRANA
BARCELONA

Hace 20 años, el Ayuntamiento de Barcelona instaló la escultura Escullera de Jaume Plensa, un artista de reconocido prestigio internacional, en Nou Barris. Dos décadas después, la obra está completamente abandonada, sin mantenimiento alguno por parte del consistorio, y convertida en un basurero en el que se acumulan desde hace mucho tiempo escombros de todo tipo.

Escullera la forman tres piezas de hierro forjado que reproducen formas antropomórficas. El conjunto sobrevive en una acera y unos parterres no demasiado cuidados que están situados entre la Via Júlia y la plaza de Ángel Pestaña, a la altura de la calle de Conflent.

Las esculturas tienen grandes agujeros que son aprovechados por ciudadanos incívicos para lanzar dentro de ellos todo tipo de basura. Como muestra una de las fotografías contiguas, en una de las partes de la obra se acumulan los escombros --botellas de cristal, latas, plásticos, papeles, un carrito...-- sin que ninguna brigada municipal se haya dignado retirarlos, al menos desde hace unos cuantos meses.

La degradación se repite en el resto del conjunto en mayor o menor grado. En otra escultura, la más próxima a la plaza de Ángel Pestaña, la suciedad acumulada también es importante, a pesar de que aquí el agujero es relativamente pequeño, y es fácil ver latas, papel de aluminio, piedras e incluso un bote de detergente. La pieza más grande, la que reproduce una figura masculina, es la que menos ha sufrido los efectos de los vándalos y tiene menos suciedad que el resto --eso sí, tampoco le faltan los orines--, pero ni siquiera el hecho de que esté a plena vista, junto a la Via Júlia, basta para atraer al personal del servicio de limpieza del ayuntamiento.

CAMBIO DE UBICACIÓN

Originalmente, las partes de esta obra, que además de sucias están algo oxidadas y precisan de algunas mejoras, fueron colocadas en la plaza de Francesc Layret el 15 de febrero de 1988, según consta en un estudio realizado por los periodistas Josep Maria Huertas y Jaume Fabre. La obra de Plensa se llama Escullera porque la base sobre la que se sustentaba la formaban grandes piedras como las que se pueden encontrar en el rompeolas del puerto.

Aprovechando la urbanización de la calle de Conflent, la pieza fue trasladada a su actual emplazamiento 11 años después. Algunos vecinos, en cambio, dicen que el cambio fue más tarde, cuando se remodeló la plaza de Francesc Layret para construir un aparcamiento. Lo cierto es que en el nuevo espacio, la obra, que ya no tiene las piedras sobre las que reposaba, no luce y es fácil que sea objeto de actos incívicos porque, a veces, en el lugar se practica el botellón, según los vecinos.

Plensa tiene otra escultura en el paseo del Born, en Ciutat Vella, Born, configuracions urbanes, un gran baúl situado encima de un banco.

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