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Un gorila en el Circ Raluy

La compañía inaugurará mañana un espectáculo de circo y danza con uno de los primates de 'Gorilas en la niebla'

La carpa estará en Barcelona hasta el 6 de enero

GEMMA TRAMULLAS / BARCELONA

El año pasado trajeron focas al Port Vell y este año un gorila. Pese a la prohibición de hacer espectáculos con animales salvajes en Barcelona, el Circ Raluy no da su brazo a torcer. Pero no se alteren las autoridades ni la protectora de animales. El primate de los Raluy no es de carne y hueso, aunque lo parezca. Es uno de los trajes con careta mecanizada que se utilizó en el rodaje de Gorilas en la niebla. Lo compraron por internet a una empresa de Los Ángeles y mañana se estrenará en el número de ilusionismo de Dancing Circus, el nuevo espectáculo de la compañía.

Los Raluy tienen una larga historia de amor con los gorilas, con los de carne y hueso. "Hace años, estando con el circo en Yaoundé (Camerún), nos ofrecieron dos crías de gorila que estaban metidas en un saco --recuerda Carlos Raluy, uno de los cuatro hermanos y el actual jefe de pista--. Habían matado a sus padres y, cuando los vi, le di al hombre el dinero que me pedía y nos los quedamos. Mi mujer y yo criamos a Gorilina, la hembra, en casa, en la caravana, y mi hermano crió a Goriloni, el macho. Le poníamos pañales y no quería dormir fuera. En la cama estábamos mi mujer, el gorila y yo. Hasta que creció".

Tradición con animales

Estos animales jamás estuvieron en una jaula hasta que los Raluy tuvieron que cederlos al zoo de Seúl porque aquí no podían tenerlos. Los artistas de circo no son un ejemplo de corrección de política. Si, además, uno es hijo de un hombre-bala (Luis Raluy Iglesias, el iniciador de la saga circense), se entiende que tenga ideas propias. Carlos Raluy acata la normativa que impide usar animales salvajes, pero él, que detesta las corridas de toros, plantea: "¿Las nuevas generaciones tenemos el derecho moral de romper una tradición de toda la vida? No estoy seguro".

Dancing Circus, el espectáculo que se estrena mañana y que estará en el Port Vell hasta el 6 de enero, sí rompe un poco la propia tradición del Circ Raluy al incorporar la danza a los habituales números de circo. "Es una experiencia nueva pero mantiene el estilo del Raluy, sin querer entrar en otros mundos", insiste el jefe de pista. El resultado de la fusión son escenas de equilibristas bailando claqué y trapecismo a ritmo de tango. También destaca un número de transformismo (cambio de vestuario), una técnica que apenas se ha visto en Catalunya.

Bajo la carpa actuarán en esta ocasión cinco miembros de la familia Raluy: Carlos, el jefe de pista, y su hermano Luis, el payaso de la cara blanca, que está escribiendo un libro sobre la historia del circo familiar; la hija y la nieta de Carlos y las dos hijas de Luis.

Variedad de carpas

Además de esta carpa y sus carromatos históricos, Barcelona puede elegir estas navidades entre muchos estilos de circo de carpa: el Cirkid ha prorrogado su estancia en la Monumental, el Gran Circo Universal se instala este fin de semana en el Fórum, el Cirque du Soleil atraca el 19 de diciembre durante cuatro días y el Ateneu Popular de 9 Barris estrena Click el 21.

Temas: Circ Raluy

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