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Editors, la banda angustiada del año

Los británicos volcaron su reciclaje de esencias after-punk e insinuaron sus inclinaciones épicas

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Hasta ahora, Editors era sinónimo de palidez, angustia y frío invernal. Hoy, en su noche after-punk penetran algunos rayos de luz; haces subterráneos pero épicos que entablan amistad con esos rítmos de cámara frigorífica. Lo cual no impide que buena parte del concierto de los británicos en el Espacio Movistar, el martes, sonara como un viaje hasta los primeros 80, cuando Berlín, los ojos vidriosos y las caras desnutridas eran valores estables en el rock.

Abriendo con la urgencia de Lights y Bones, Editors reprodujeron esa intensidad histérica y severa con la que se han abierto paso en la última ola de requete-revival. Luego hubo más matices: el piano entró en juego en The weight of the world, y Escape the nest alternó una trama gélida y estrofas con signos de emoción. Disco-punk funcional, como en Blood y All sparks, y al frente, un Tom Smith que entiende dos registros vocales: el de refugiado del gulag a lo Ian Curtis, y el de héroe romántico torturado de la escuela Morrissey.

El repertorio equilibró los temarios de sus dos discos con un par de desvíos: la nueva Banging heads, incluida en el sencillo de The racing rats, que subrayó esa tendencia hacia el melodrama, y el rescate de una vieja rareza épica, You are fading. Esta sonó en una recta final alimentada con Spiders (con inesperada cita a unas estrofas de Red rain, de Peter Gabriel) y la casi clásica Munich. Visto el panorama, se presiente el interrogante: tras el revival after-punk, ¿volverá el rock siniestro?

Temas: Editors

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