Calixto Bieito sacude al auditorio

El estreno de la adaptación de 'Los persas' de Esquilo impacta al público por su fuerte carga antibelicista

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CÉSAR LÓPEZ ROSELL / PERALADA

Un lamento dolorido, un duro documento de protesta antibelicista. Este es el resultado de la adaptación que Calixto Bieito y Pau Miró han hecho deLos persasde Esquilo, situando la acción en Afganistán. El montaje vivió la noche del sábado su estreno catalán en Peralada. Silencio casi religioso, solo interrumpido para aplaudir alguna intervención musical, y mucha tensión emocional entre un público sometido a la presión de escuchar un discurso sin concesiones sobre los terribles efectos de los conflictos bélicos.

Planteada como un réquiem, en el que la música juega un papel fundamental para mantener el ritmo de la obra y crear el clima apocalíptico que requiere el relato, este "no a la guerra" de Bieito, dispara desde el escenario y hace diana en la sensibilidad del espectador. Y ante el impacto del dardo no valen medias tintas. O desconectas o te implicas en la realidad de algo que aparece todos los días en los telediarios.

Angustias y dolor

¿Y dónde está Esquilo?Los persases una obra que narra la derrota del poderoso Jerjes y su ejército persa frente al humilde rival griego en la batalla de Salamina. Desde la óptica del vencido, el autor relata las angustias y el dolor por una guerra perdida y los soldados muertos, todos ellos con nombres y apellidos que es, como dice Bieito, "cuando duelen más". Pero también habla de los excesos de esos países que quieren imponer su tiranía sobre otros.

En este punto, además de en la esencia de la obra, es donde la adaptación se encuentra con Esquilo, y aunque pueda entenderse que es de forma sesgada, Bieito utiliza frases enteras del poeta para ponérselas en boca de la ahora soldado Jerjes (una impresionante Natalia Dicenta) y de su enloquecido padre pacifista Darío (un conmovedor Roberto Quintana).

El montaje se inicia con el canto legionarioSoy el novio de la muerteinterpretado por los soldados en misión de paz en Afganistán. Luminosos incitando al alistamiento al ejercito español y una escenografía con un autobús quemado que reproduce las huellas de un ataque aéreo sobre una escuela, nos situan en la pieza. No se trata de hacer una traslación a escena de la participación española en esta misión. Es una forma de aproximar un tema universal: el de la atávica atracción de ser humano por la guerra y el dolor que siembra. Sin olvidar que España también ha sufrido bajas en estos conflictos.

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Destrucción frente a belleza. Contradicción al límite, con una Jerjes que se autodenomina hija de la bandera, y con su padre, roto por la partida y después por la perdida de la hija. "La guerra es eterna, el mundo está podrido", dice. Este es el meollo de una función que se apoya en canciones de Edwin Starr (War), Janis Joplin (Cry baby), Pink Floyd (In the flesh) y el himno español punk "pero sin letra", como dice un soldado.

Bieito aprovecha el montaje para incidir en los tópicos del ejército, utilizando lenguaje y actitudes cuarteleras. Envuelve las partes íntimas de unstreepercon la bandera española, que aparece también colgada en un fusil para simbolizar las matanzas que se hacen en nombre las enseñas. Usa los nombres de Elsa Pataky y Penélope Cruz, parailustrarlas fantasías eróticas de los soldados y no olvida los manejos de Bush con susguerras justas. Y un final sin esperanza, con Darío retirándose con los restos de la que le han dicho que es su hija en una bolsa negra.