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La pompa de Muse cierra un FIB que bate su récord de público

Los cuatro días de cien conciertos acaban con más de 150.000 espectadores

Los organizadores se plantean abrir otro certamen simultáneo en el norte de España

ELOY CARRASCO / BENICÀSSIM

A lo grande, con un concierto megalómano y con cifras que tumban de espaldas. Así terminó ayer el 13° Festival Internacional de Benicàssim. Los británicos Muse desplegaron toda su pompa y arrebato, que no es poco, en la actuación de despedida en el escenario Verde, que estaba igual de atestado que la víspera con los Arctic Monkeys. Fue el último show de un cabeza de cartel después de cuatro días, un centenar de grupos y 150.000 espectadores, récord de un FIB que, pese a los arañazos de la competencia, no ve el techo y se plantea abrir otra sede simultánea en las mismas fechas en algún lugar del norte de España.

No había mejor baza posible que Muse para culminar la colonización brit que ha sido el festival. El trío de Devon es idolatrado en su país y hasta se les concedió el honor de reabrir el nuevo Wembley al rock el mes pasado. O sea que el enjuto Matt Bellamy, cantante, guitarrista y líder, y sus colegas están pisando nubes y no les costó enfervorizar a la multitud con sus grandilocuentes piezas.

Claro que sus predecesores en la sesión de ayer en el escenario grande se lo habían dejado fácil: tanto Kings of Leon como Black

Rebel Motorcycle Club sonaron un poco a gatillazo. Los Kings sobre todo. La banda de los hijos del predicador pasea esta temporada un disco más oscuro que los dos primeros y a ratos se pusieron pesadísimos.

LA FARAONA WINEHOUSE

Antes de todo eso, Amy Winehouse destiló finura y variedades en la inefable carpa Fiberfib. La chica, inglesa de 23 años, tiene porte de faraona (morena, de hueso largo, con una montaña de pelo con extensiones y la raya del ojo pintada como en los jeroglíficos) y fama de tremenda (como Pete Doherty en mujer, un bombón para los tabloides), pero se le vio muy modosa y sus canciones sonaron impecables, para regocijo de la facción menos cafre del público británico.

Acompañada por una banda potente (dos guitarras, bajo, batería, teclados, vientos) y dos chicos que hacían coros y bailaban ágiles como anguilas, Amy pasó con igual destreza del soul al pop, con incursiones en el ska como la versión del Monkey man de Toots and the Maytals.

Calexico, The Hives, Clap Your Hands Say Yeah... El último día del FIB dio para mucho. El festival de los 100.000 metros cuadrados más masificados de la costa de la Comunidad Valenciana, que ya es decir, deja 14 millones de euros en Benicàssim, según explicaron el domingo los hermanos Morán, José Luis y Miguel, directores de todo esto.

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