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Quimi Portet, el poeta forestal, se hace 'showman'

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Quimi Portet ya queda lejos del guitarrista discreto aunque incisivo de El Último de la Fila. Sin proponérselo, ha acabado convertido en un showman: hablador, bromista y autoparódico en la defensa de un repertorio con una identidad rocosa y tribal inconfundible. En el Auditori (sala Oriol Martorell) vivió el viernes una de sus noches barcelonesas más pletóricas, que culminó con la irrupción de su amigo Phil Manzanera, el guitarrista de Roxy Music.

A diferencia de su pase del 2004 en L'Espai, Manzanera no pidió en matrimonio a su novia en plena actuación, porque hace poco que se casó con ella. Pero su guitarra vip aportó un plus de fineza técnica a un repertorio que conjuga precisión ejecutiva con un fondo telúrico deliberadamente cejijunto. A Portet, que abrió el recital con la canción que da título a su nuevo disco, Matem els dimarts i els divendres, le va la sonoridad terrosa a juego con unos textos atramuntanados.

Marcado por la mirada amable del bajista Antonio Fidel (ex-El Último de la Fila) rescató Expulsats del cel y Em trenques el cor, y los tambores de Charly Oliver anunciaron la gran revelación de La terra és plana. "Aquí comienza la parte inteligente del show", anunció antes de levantar a las gradas con El meu hàmster va anar a Cuba (siguiendo la tradición, con el público vociferando cada vez que sonaba la palabra mágica "Sabadell") y de desenterrar el hacha de guerra en Francesc Pujols.

El planeta Portet admite rasgos de lirismo (Em dius que el nostre amor, de Toti Soler, apuntalada en la guitarra de Jordi Busquets) y hachazos forestales (Hostessa), al tiempo que muestra gratitud por las fuentes de inspiración: dedicó Progresso adequadament "al mestre Sisa". Manzanera enchufó la guitarra en Flors i violes. La afición levitaba de emoción, y Portet pidió que se hiciera la luz para verse las caras con los fans. "A veces parece que estés tocando delante de un camión con las largas", dijo.

La rambla, Macarrons, La música dels astres y Lauren Bacall cayeron para alimentar unos bises que el artista festejó como acto ritual y que solo interrumpió para rendir homenaje a Joan Margarit: "La vellesa és una mena de postguerra", proclamó. Mientras llega, tenemos los conciertos agrestes y vitales de Quimi Portet.

Temas: Quimi Portet

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