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Gabi Martínez: "Nada es tan peligroso como te cuentan"

ELENA HEVIA / BARCELONA

Gabi Martínez

Escritor

Este autor de libros de viajes, nacido en Barcelona en 1971, tiene a Paul Theroux y a Lawrence de Arabia como santos tutelares. Acaba de publicar Sudd (Alfaguara), una novela de tintes conradianos sobre África.

--¿Entre la literatura y la vida prefiere la segunda?

--Soy muy feliz escribiendo pero también lo soy jugando al fútbol, no son cosas incompatibles. Pero puesto a elegir preferiría ser un hombre de acción.

--Tanto como para atreverse a recorrer el Nilo desde el lago Victoria hasta Alejandría.

--Fue un reto personal. Un amigo me dijo que era imposible escribir más libros sobre el Nilo porque todo el trabajo estaba ya hecho.

--Y quiso llevarle la contraria.

--Me encontré que casi todos los libros sobre el tema son anteriores al de John Goddard, Por el Nilo en kayak, de los años 50. Después de eso no hay ningún recorrido sistemático. La guerra en el norte de Uganda puso el candado a la zona.

--El Nilo Blanco es muy peligroso. Alguna vez pensó, como Bruce Chatwin, ¿qué hago yo aquí?

--Pasé un mal trago en esa zona intermedia de Egipto tomada por los integristas violentos que normalmente se saltan los turistas. Enfermé de disentería en Uganda y allí me repetí  mí mismo como un mantra aquello de "nada es tan peligroso como te cuentan", una frase de mi guía, mientras sentía el acecho de la guerrilla ugandesa, que iba dejando cadáveres a su paso.

--Y en Sudán descubrió el Sudd, una de las zonas más asfixiante, fétidas y cambiantes del Nilo.

--En las aguas del Sudd flota la vegetación formando islas a la deriva. Allí en los siglos XVIII y XIX quedaban atrapados los barcos. La novela reúne en una situación extrema a un grupo de personajes, chinos, árabes y occidentales, que no se entenderían entre sí si no fuera por el protagonista, un traductor español, que conoce todos esos idiomas y tiene la clave de esa babel.

--Es un perfecto símbolo de la globalización.

--Y una reformulación del mito del laberinto. Nos hemos civilizado tanto que los problemas se mueven con nosotros y no se quedan esperándonos en el centro como el Minotauro.

--¿Reconoce también la influencia de Perdidos, la inquietante serie de televisión?

--Hay ideas comunes. Pero yo llevaba ya 200 páginas escritas cuando mi hermana me recomendó la serie. Me interesó pero no soy un gran fan.