El poeta que llenó el Camp Nou (II)

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NÚRIA MARTORELL / VERGES

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material para otros, más bandas sonoras... "Después de 40 años, Llach no quiere defraudar. Es una persona muy comprometida. Esta ha sido una decisión muy dura para él. Y para sus fans. No sabes la gente que hemos visto llorar en esta gira", suspira Almerich.

Para ella también "ha llegado a su fin un ciclo muy intenso. Ahora estoy pendiente de lo que va a pasar --añade--. No tengo nada claro, y me cuesta imaginar que el día 25 todo habrá acabado". La guitarrista quiere resaltar "la coherencia" de su jefe: "Tiene las ideas muy claras y siempre ha sido valiente: haciendo uso de su libertad personal, ha criticado a diestro y siniestro" llevó a juicio a Felipe González por incumplimiento electoral con el tema de la OTAN.

TÍMIDO COMIENZO

El primer Palau y el encuentro con Laura

Almerich conoció a Llach cuando Maria del Mar Bonet le invitó a participar en su primer disco. "Lluís vino a un ensayo y me lo presentaron. Después, yo fui a verle a su debut en el Palau de la Música y su representante le avisó de que yo estaba allí. Supongo que hubo buen feeling, porque cuando decidió montar un grupo se puso en contacto conmigo. Me entrevistó en la Cova del Drac. En realidad, yo iba para guitarrista clásica, y como él también sabe de música, pensamos que sería una experiencia divertida. Ninguno de los dos sospechamos que llegaríamos a entablar esta relación. La palabra amistad se queda pequeña".

El primer recital que hicieron juntos fue el 26 de diciembre de 1969 en el Orfeó de Sants. "Yo estudiaba en el Conservatorio, y las canciones con punteo salieron bien, pero las de los acordes... Pensé que Lluís, de manera muy educada, me diría que ya no le interesaba". Pero acabó fichándola para su banda. Y dedicándole dos canciones: Roses blanques (con letra de Miquel Martí Pol) y la sentida Laura.

CLÍMAX DE LA CARRERA

La heroica goleada de la Cançó en el Camp Nou

"Laura me la regaló en un recital en Ripoll. No sabía ni que me la había hecho. Y en los bises, compinchado con los músicos, la empezó a cantar. A mí me puso la partitura en las piernas, y te puedes imaginar cómo la toqué, ¡temblando!". Y así fue también como la tocó --bueno, la intentó tocar-- en el célebre recital del Camp Nou en julio de 1985, ante 100.000 personas. "No figuraba en el repertorio. Y cuando escuché las primeras notas, los dedos no me obedecían. Siempre he sido partidaria de los conciertos íntimos. Me hablaron de éste y pensé que estaban locos. Pero hasta la hierba y el aire vibraron esa noche. La primera lágrima brotó ya antes de salir".

El final del túnel

El propio Llach sintió ese día pánico escénico. Pero sus primeros mánagers, Joan Molas y Núria Batalla, culpables del histórico recital, supieron calmarle. "Fue la actuación de un solo artista con más público celebrado en Europa hasta la fecha", rememora la pareja, ya retirada. "Nuestro mérito fue pasar por el lugar oportuno en el momento justo. Nos sentimos muy afortunados".

Explican que tenían "justo 20 años" cuando "se vislumbraba una luz al final del negro túnel del odio y la represión. Los 60", recuerdan, "fueron años de esperanza. Creímos que la libertad y dignidad eran recuperables e iniciamos todo tipo de actividades con tal fin. La que más éxito logró fue la Cançó. Primero nos unimos a ella en tareas administrativas y luego del sello Concentric pasamos a montar conciertos y a hacer de mánagers".

La absurda censura

El primer artista de su escudería fue Llach. "Con él hemos pasado media vida, apasionada y llena, gracias a su inmenso talento, inteligencia y generosidad. Trabajar con Lluís nos ha permitido sentir que luchábamos por un mundo mejor". La censura franquista llegó a límites absurdos: le prohibieron durante cuatro años actuar, literalmente, por "revolucionar al público con la mirada" y defender el catalanismo. "Aquella época estuvo llena de emociones: el primer Palau, las prohibiciones, el exilio, la rebotiga de Mme. Isella en la Porte des Lilas, el Olympia, el Théatre de la Ville y el Bobino de París, las giras por media Europa, en Canadá y Brasil, los épicos recitales del Palau d'Esports de enero de 1976 y el memorable Camp Nou".

"Ha sido un privilegio trabajar a su lado --insisten Molas y Batalla--. Y tenemos una deuda que solo podemos pagar con la misma moneda: Te queremos Lluís. Por eso, a pesar de que nos entristece que pongas punto y final a tu carrera, estamos contentos de que emprendas un camino hacia una nueva Ítaca".

El día de la macroactuación en el Camp Nou, el culé Lluís Llach se hizo arropar por dos mujeres, Maria del Mar Bonet y Marina Rossell, para cantar El cant de l'enyor. "Éramos muy jóvenes cuando nos conocimos y ambos entramos en los Setze Jutges", rememora Bonet. "Desde entonces, nos une una larga amistad y nos vamos reencontrando. Yo canté en el Camp Nou y él cantó conmigo en el Sant Jordi. Formo parte de su club de fans y lamento que se retire, aunque lo comprendo. Siempre pensaré que es uno de los cantantes más importantes de los Països Catalans".

Rossell, por su parte, se siente en deuda con Llach. Él produjo e hizo los arreglos de su primer disco, Si volieu escoltar, en 1976. "Fue el primer músico que me dio autoestima, y eso no se olvida". La cantante resalta "su estilo, personalidad y musicalidad. Arriesgó mucho en Viatje a Ítaca y ha escrito canciones sencillas que solo con piano y voz son impecables. Ahora dice que s'en va i qui sap si tornarà.... Pero volverá --sospecha--, en alguna de sus facetas. Volverá, porque es un animal tierno que sabe que en todo morimos y en todo renacemos", filosofa.

Valor y compromiso

Josep Carreras es otro de los que ha compartido escenarios con Llach. "Mi encuentro artístico con él ha superado todas las expectativas. Lluís es un magnífico músico y carismático cantante, y un hombre admirable por sus firmes valores y compromisos", subraya. "Nunca olvidaré nuestro primer recital, Junts, en el Palau Sant Jordi, en diciembre del 2002".

ENCIERRO REIVINDICATIVO

Tres días y tres noches en la 'conselleria'

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El activista cultural Lluís Marrasé sostiene que Llach "es uno de los mejores cantantes" de Catalunya, "con un gran magnetismo en las actuaciones en directo, y una persona muy noble, a la que le gusta proteger su entorno". Remarca

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