20 sep 2020

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Pianista con ángel en el Palau

CÉSAR LÓPEZ ROSELL / BARCELONA

Pasen y vean, pero sobre todo pongan a punto el sentido auditivo. Lluís Grané (Barcelona, 1986) debuta hoy en el Palau de la Música. Este pianista de aspecto angelical llega a su escenario soñado después de asistir durante años como abonado de Ibercamera a los conciertos de los maestros del piano. Alumno de Galina Eguiazarova, tutora de Radu Lupu y Arcadi Volodos, sigue formándose en la Escuela Reina Sofía.

Aparentemente tímido, se transforma cuando habla de su pasión por la música. No sabe lo que sentirá esta noche, pero está seguro de que será "muy especial". Impresiona, dice, subir a un escenario "tan entrañable". A los 12 años asistió al primero de los conciertos de Ibercamera. "Cada cita para ver a gente como Pollini, Kissin, Volodos y Sokolov me permitía fantasear sobre el futuro". Y ese futuro llega hoy con un concierto en el que interpretará piezas de Albéniz, Liszt y Prokofiev.

Sin antecedentes musicales en la familia, Lluís Grané empezó a estudiar el instrumento a los 8 años. Su primer contacto con unas teclas se remonta al primer año de vida. "Las pulsaba y me decían: repite, repite...". Hasta que consiguió que le regalaran un piano: "Siempre me gustó cantar, bailar y todo lo relacionado con la música. Sin ella no sabría vivir".

Trabaja un mínimo de cinco horas diarias, extensible hasta nueve, y trata de lograr la excelencia: "Todo el mundo tiene derecho a escuchar la música bien hecha", dice. No le atrae la Play Station ni el fútbol. Prefiere leer y descubrir nuevas partituras. Y espera dar el salto, sin abandonar los conciertos, a la dirección orquestal. Pero con la ambición controlada. Piano piano, se va lontano.