Y Himmler fue a Montserrat
"Cristo no era judío, era ario", proclamó el jefe de las SS nazis, Heinrich Himmler, durante su visita a Montserrat, el 23 de octubre de 1940, el mismo día en que Hitler se entrevistó en Hendaya con Franco. La escapada relámpago delReichführera Barcelona y sus sorprendentes comentarios en el monasterio, donde preguntó por el Grial, constituyen el trasfondo deLa abadía profanada, tercera novela de Montserrat Rico Góngora (Barcelona, 1964), que publican Planeta y Columna.
Esoterismo y misterios ocultos forman parte de esta documentada historia de tres personajes durante la guerra civil y la segunda guerra mundial. Aunque la propia autora admite que el episodio de Montserrat "solo ocupa un 4%" del libro, esa decena de páginas sirven para desarrollar leyendas, hechos y teo-
rías que apuntan al interés de la élite nazi por hallar el mágico cáliz sagrado y los restos de Cristo para demostrar que era ario. Un cóctel con templarios, cátaros y una Ma-
ría Magdalena madre de los hijos de Jesús que recuerda aEl código Da Vinciy que ya ha despertado el interés de la prensa internacional.
Testigo de primera mano
Rico, que contó con la asesoría del historiador y religioso de Montserrat Hilari Raguer, reconstruye la visita de Himmler gracias al preciado testimonio del padre Andreu Ripol, fallecido en diciembre del 2002. A él le encargaron el entonces abad, Antoni Maria Marcet, y el prior, Aureli Maria Escarré, hacer deciceroneen un tenso recorrido que se inició con este aviso: "A su excelencia no le interesan los asuntos del monasterio, viene a ver la naturaleza sublime de la montaña".
Fue en la biblioteca donde el jefe de las SS exigió que le mostraran los archivos sobre el Grial. Según Rico, creía en la posibilidad de que Montserrat fuera Montsalvat, la montaña donde, según el poema del siglo XIIIParsifal, de Wolfram von Eschenbach, se guardaba el sagrado cáliz y que inspiró la ópera de Wagner. El padre Ripol negó la existencia de tales documentos y alegó que el archivo fue destruido en las guerras napoleónicas, cuenta Raguer. "Esto se lo han inventado ustedes", dijo Ripol refiriéndose a los románticos alemanes del XIX, como Goethe, que exaltaron la naturaleza de Montserrat para alcanzar la paz interior.
Himmler no perdió la ocasión de incidir en el tema de la raza al ver en el museo el esqueleto de un ibérico de gran tamaño: "¿Ve? Es un nórdico, como nosotros". Para no admitir su error, comenta Rico, alegó que "los nórdicos bajaron hasta la península". Y, arrogante, lanzó un ataque a los judíos y, por extensión a Cristo, ante una maqueta del templo de Jerusalén: "La primera banca". Entonces, según Ripol, que quedó impresionado por la mala educación de Himmler, este empezó un encendido discurso para demostrar que Jesús era ario basándose en una particular interpretación de la historia bíblica de los gemelos Jacob y Esaú.
¿Por qué fue Himmler a Montserrat? Es una de las muchas preguntas que intenta contestarLa abadía profanada, aunque algunas, como la de qué contenía el maletín negro del jefe nazi robado del Ritz, siguen teniendo difícil respuesta.
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