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Àlex Rigola se enfrenta a '2666' de Roberto Bolaño

El director del Lliure negocia la participación del Grec en el ambicioso montaje

CÉSAR LÓPEZ ROSELL / BARCELONA

Un festín de palabras, imágenes y otras formas de narración darán vida teatral a la monumental novela de Roberto Bolaño 2666 (Anagrama). Àlex Rigola se enfrenta al proyecto más ambicioso de su carrera escénica. El director del Teatre Lliure acaba de regresar de Ciudad Juárez (México) con gran cantidad de material filmado, que será utilizado como un elemento escenográfico del montaje.

Experto en actualizar autores de referencia de la dramaturgia universal, el director del teatro de Montjuïc no duda en calificar al autor chileno, desaparecido prematuramente en el 2003 a los 50 años, como uno de los grandes de la literatura. "Hacía tiempo que no me quedaba tan impresionado al leer una novela. 2666 es tan importante a su manera como Cien años de soledad de García Márquez o cualquier obra de Dostoievski. Es fascinante, además de muy personal", explica prisionero de la excitación propia del que ha descubierto un material sensible para convertirlo en obra teatral.

"Enseguida --prosigue-- me entraron ganas de meterme en la locura de llevar este texto a escena. La razón es muy simple. El proceso de adaptar clásicos me entusiasma,.pero acabas contándole al espectador historias que ya conoce. En cambio, en este caso tengo la oportunidad de explicarle un relato poco conocido y ello supone una motivación extra".

Rigola explica la dificultad de adaptar al teatro una "novela río" de 1.200 páginas. "Es una obra que no se lee en dos días y que además tiene muchas ramificaciones". El relato se inicia con la peripecia de cuatro profesores de literatura de diferentes nacionalidades, a los que les une la fascinación por los textos del enigmático escritor alemán Benno von Archimbaldi. La complicidad del cuarteto les lleva a un disparatado peregrinaje a Santa Teresa (en realidad Ciudad Juárez), donde dicen que ha sido visto el autor. A lo largo de la obra aparecen las voces del poder en la actualidad

Para enfrentarse a la adaptación de este gigantesco proyecto Rigola trabaja estrechamente con Pablo Ley "A mi me gusta la colaboración del dramaturgo con el director, pero siempre he hecho mis propias adaptaciones. En realidad no sé si soy un buen director de escena, pero en cambio me siento satisfecho de las versiones que he hecho de las obras. Con 2666 me parecía que, ante una obra tan compleja y de esta trascendencia, hacía falta más de una mirada. Y así ha llegado la oportunidad de trabajar juntos, algo que los dos deseábamos desde hace tiempo".

El director del Lliure está negociando con el Grec la participación del festival, en régimen de coproducción, con está obra. Ha habido ya varios encuentros y el acuerdo aparece cercano. Presumiblemente el montaje podría ser una realidad en un par de años, pero no se quiere poner plazo y tampoco hablar del volumen del reparto, aunque podría llegar a la treintena de actores. Lo que sí tiene claro es que la obra se representará en castellano. "Sería casi una estupidez traducir la obra al catalán, ya que las palabras de Bolaño las puede entender todo el mundo. Tampoco lo haría con García Lorca".

Rigola reafirma que la obra "tendrá mucho texto". La palabra será muy importante y el montaje gira en torno a ella, pero no tendrá una estructura clásica teatral donde todo sea diálogo: "La escritura de Bolaño no es solo prosa, sino más bien prosa poética. Ahora, ya en plena adaptación, estamos maravillados con el material y nos cuesta mucho descartar pasajes de gran calidad".