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THE ROOTS, celebración de la música

JUAN MANUEL FREIRE

INTÉRPRETES The Roots

FECHA 2 de diciembre

LOCAL Razzmatazz

El pasado mayo, The Roots celebraron su fichaje por el sello Def Jam con dos conciertos en el Radio City Music Hall de Nueva York, un escenario legendario y espectacular, a menudo sede de la entrega de los Grammy. Échenle la culpa a la envidia, o al criticar por criticar, pero algunos críticos respondieron a estos directos diciendo que The Roots estaban casi acabados, que ya aburrían y que su MC, Black Thought, era un pelmazo. Un sacrilegio en toda regla. Por lo visto el sábado en Razzmatazz, el grupo de hip hop de Filadelfia vive y colea, y todavía es capaz de dar lecciones sobre el escenario.

El concierto empezó tranquilo, que no aburrido, con Black Thought rapeando a solas: un rap discreto, elegante, lejos del efectismo de fogueo. Acto seguido empezó la celebración: una toma salvaje de Here I come, pieza estrella de ese reciente Game theory en el que la banda prorroga la fiereza política de su disco de 2004 The tipping. La furia era esto.

¿Cansado de conciertos sin espíritu, con guiones seguidos al dedillo, sin ideas frescas a la vista? Una actuación de The Roots le devolverá las ganas de seguir yendo a salas. Porque era realmente estimulante ver a aquellos seis hombres tocando hip hop como si fuera rock, buscando y encontrando la densidad, la emoción, el vértigo- Podía pasar cualquier cosa, o eso parecía. Y la verdad es que pasó casi de todo.

Cayó una estupenda Stay cool ante la que fue imposible mantenerse frío. Black Thought llamó a Basement Jaxx al grito de Where's your head at. Hub se marcó un solo de bajo brutal y ruidoso, como de banda sonora del juicio final. Kamal salió de los teclados para bailar una versión de Rapper's delight. Hubo un momento en que todos se pusieron al frente de instrumentos que no eran los suyos. Se atrevieron con el Smooth criminal de Michael Jackson, con risas estruendosas no incluidas en la versión original. Segundos musicales de blues, incluso de samba. El estribillo de SexyBack (Justin Timberlake) llevado al fragor de la batalla...

Y así hasta dos horas de fiesta sin interrupciones que fueron una celebración no solo del hip hop, sino de las tres últimas décadas de música popular. Algo superior.