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Muere Philippe Noiret, uno de los grandes actores del cine francés

El intérprete obtuvo el reconocimiento internacional con 'Cinema Paradiso'

ELIANNE ROS / PARÍS

El entrañable protagonista de Cinema Paradiso abandonó definitivamente la escena. Philippe Noiret murió ayer en París a los 76 años víctima de un cáncer. El actor fetiche de Bertrand Tavernier (L' horloger de Saint-Paul, Que la fˆte comence) deja tras de sí una inmensa carrera desarrollada a lo largo de 125 largometrajes y numerosas obras de teatro.

Noiret, nacido en Lille en 1930, dio sus primeros pasos en la escena en 1953 cuando se integró al Théâtre National Populaire tras haber cursado estudios de arte dramático. Allí conoció a su mujer, la actriz Monique Chaumette, con la que se casó en 1962. Su primer papel en el cine se lo dio Agnès Varda, en La pointe courte (1956), seguida de Zazie en el metro, de Louis Malle.

ACTOR DE REFERENCIA

Adorado por el público francés, recibió dos veces el máximo galardón de la academia de cine de su país, el César. En 1976 por Le vieux fusil, de Robert Enrico, y en 1990 por La vida y nada más, de Tavernier. Convertido en actor de referencia formó parte de algunas de las parejas míticas del cine galo con Catherine Deneuve, Romy Schneider y Simone Signoret y conoció la polémica con la película La grande bouffe, de Marco Ferreri, el relato de un suicidio colectivo por comer en exceso que provocó un verdadero escándalo en el Festival de Cannes de 1973.

La consagración a nivel internacional la obtuvo con la magnífica interpretación del personaje de Alfredo, el viejo proyeccionista en el cine de un pequeño pueblo que ejerce una especial fascinación sobre el niño Toto, que se convertiría en un famoso director. Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, obtuvo en 1989 el Oscar a la mejor película extranjera. Este y otros trabajos le hicieron desarrollar también una notable carrera en Italia

"Soy un hombre muy corriente, tendrá dificultades. En fin, está bien salir en un artículo antes de que aparezca mi necrológica en Le Monde", comentó en 1997 a un periodista de este diario. Irónico, mordaz, supersticioso y gran fumador de cohibas, Noiret tenía pasión por los zapatos hechos a mano. De joven, admiraba a Cary Grant, Robert Mitchum y Gary Cooper. Noiret suplió con su talento los inconvenientes de un físico menos agraciado que el de sus actores favoritos.

Tras un período de ausencia, el actor francés volvió a la escena teatral en 1997 con Les c"telettes, de Bertrand Blier, en cuya adaptación cinematográfica, firmada también por Blier en el 2003, tuvo un papel relevante. Pero fue en la piel de un padre tierno y patoso, que interpreta en Padres e hijos, de Michel Boujenah, cuando logró un nuevo gran triunfo, a los 73 años. Antes queda el recuerdo de títulos como La hija de d'Artagnan, en el 2000, o El cartero (y Pablo Neruda), de Michael Radford, en 1994. Noiret ha trabajado hasta el 2005, con un papel en la comedia policial Edy, de François Berléand.

La enfermedad del actor impidió que pudiera visitar Barcelona con la obra Love letters, que iba a representar junto a Anouk Aimée en el Teatre Lliure los próximos 22 y 23 de diciembre.