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Pasión Vega sigue reivindicando la copla con 'La reina del Pay-Pay'

El cuarto disco de la cantante incluye un dúo con Antonio Banderas

NÚRIA MARTORELL / BARCELONA

Pasión Vega enarbola la copla con una voz tan suave y sedosa como resistente y dúctil. Es la cara moderna de la canción española. Y hoy publica su cuarto disco, La reina del Pay-Pay: 12 canciones repletas de lirismo, que firman autores como Jesús Bienvenido, José Luis Perales y Javier Ruibal --ya un fijo en su discografía--. "Solo hay una versión, La gata bajo la lluvia, de Rafael Pérez Botija, en homenaje a Rocío Dúrcal --explica la artista malagueña--. Pensé que ahora era un buen momento para grabarla, a modo de homenaje, ya que Dúrcal la cantaba muchísimas veces".

Vega explica que a ella le ha salido "muy parisina; muy cinematográfica". Y asegura que se adapta como un guante al resto del repertorio de un compacto que hoy estrenará en la sala Luz de Gas. "Desde la intimidad", dice, abordará "las piezas más intimistas", insiste, arropada solo de cuatro músicos. El concierto (por invitaciones de El Club del Lector) servirá de aperitivo para la actuación que, con toda su banda, ofrecerá en el 9 de febrero en el Palau de la Música.

DESEO CONCEDIDO

Entre los caprichos que se le antojaron en el año que lleva preparando este lanzamiento destaca el de marcarse un dúo con Antonio Banderas. La primera vez que compartieron micrófono fue en un programa de Jesús Quintero. "Fue una encerrona, pero nos encantó la experiencia". Tanto, que buscaron en la "apretada agenda" del actor un hueco para reunirse de nuevo en el estudio.

"Le pasé la letra de Soñando contigo con tiempo, porque es muy trabajador y perfeccionista. En ningún momento le importó volver a repetirla, aunque todo salió de manera muy natural", recuerda. De hecho Vega, que resalta "el don para la interpretación de Banderas", ya le augura una carrera como cantante. "Más de una discográfica se lo ha propuesto", confiesa.

ENTRE PLUMAS

En la carátula, y en el interior del libreto, Vega aparece entre boas de cabaret. Plumas y bombillas de camerino enmarcan La reina del Pay-Pay, un título que hace referencia a un antro de Cádiz, que atraía hasta sus "puertas irreverentes", como reza la letra, a "caballeros disfrazados de vividores". Esta reina a la que hace referencia es un hombre "que bien podría haber sido Miguel Molina y otros muchos que cantaban copla, se pintaban los ojos y ya eran tachados de pecadores".