Un documental relata el viaje a Bollywood de una artista catalana

La película sigue los pasos de Sara Barrera hasta la meca del cine indio

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IMMA FERNÁNDEZ / BARCELONA

Hace dos años Sara Barrera, barcelonesa de 25 años, vio en Londres el musicalBombay dreamsy quedó abducida por el colorido, la estética y la energía que emanaba. En sus sueños tintineaban los bailes y canciones de aquellas exóticas artistas y volvió a Barcelona decidida a embutirse el sari y aprender danzas indias. Dos meses después de las primeras clases en el Club Masala, sus brazos ya volaban en La Paloma y el público se rendía a sus sonoros pies.

Su hermana Raquel, realizadora de varios cortos, empezó a filmar sus actuaciones y un día le propuso el reto:"¿Te atreverías a bailar en una película de Bollywood?"Sara aceptó y empezó asíCamino a Bollywood, documental que, siguiendo los pasos de una pasión, se adentra en la mayor industria cinematográfica del mundo (mil películas al año) y que será presentado en el Festival de Sitges.

Acompañadas por el indio Kandarp, estudiante de IESE en Barcelona que les hizo de guía y coprotagonista, las dos hermanas visitaron, cámara en mano, Londres y Bombay. En la populosa meca de Bollywood acudieron a rodajes y conocieron a los actores; estrellas que, veneradas como dioses, cuentan incluso con templos en su honor."Mi intención --confiesa Sara--era participar en una película y conocer a Shahrukh Khan, mi ídolo y el de todo el país, pero no quiero desvelar si lo logré; lo verán en el documental".

"Los indios no ven películas; las viven". Así resume la bailarina catalana lo que significa Bollywood para millones de entusiastas espectadores que, desde la platea, corean, aplauden y ríen las historias que protagonizan sus ídolos. Familias enteras comulgan de unshowque se alarga tres horas y se entregan en cuerpo y alma a la contagiosa explosión de vida que estalla en las pantallas.

"A diferencia de los occidentales, nosotros cuando vamos al cine no criticamos la película, no la analizamos y decimos lo que está bien o mal. Ya sabemos que son relatos sencillos y repetitivos, pero las vivimos como una experiencia, por eso nos molesta cuando los europeos se ríen de ellas",tercia Kandarp. .

"El cine para ellos es mucho más que un arte --añade Sara--. Les sirve de terapia, de catarsis y de guía moral". No hay besos, ni desnudos y el amor, con sus rupturas y venganzas, hilvana todas las tramas, de obligado final feliz."Son siempre historias de pareja, pero nunca se besan porque la saliva tiene un gran sentido religioso".Tampoco se ven pechos, solo algún ombligo juguetón, y las escenas más subidas de tono están reservadas a las llamadasitem girls."Van más destapadas, a veces con minifaldas, y hacen números musicales muy seductores. Muchas son extranjeras", comentan las dos hermanas.

RUBIAS MALAS

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A las rubias, foráneas o indias teñidas, les endosan los papeles de malas. Son las Mata-Haris de estos culebrones que, afirma Sara, enseñan unos valores que la mujer india asume sin pestañear:"Hay cuestiones que no comparto, como los matrimonios convenidos. Lo justifican alegando que no hay nadie mejor que los padres y hermanos de una mujer para encontrarle un buen pretendiente. Y que el amor llega después. A mí me preguntaron si en España la gente se casa enamorada. ¡Pues claro!".

Ella, enamorada de las danzas y música indias, volverá este mes a Bombay para contagiar su alegría a los niños huérfanos de una ONG. Después, retomará su camino a Bollywood."¿Si puedo triunfar allí? ¿Por qué no?"