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'Planeta Sisa', en Altaveu

El artista estrena en Altaveu su nuevo disco, cuyo título provisional es 'L'inconscient'

JORDI BIANCIOTTO / SANT BOI DE LLOBREGAT

Retratos corales venenosos, odas galácticas, viajes iniciáticos, llamamientos de rebeldía y un poco de factor gamberro, faltaría más. El planeta Sisa sigue rotando y no parece que una nueva reformulación del sistema solar vaya a arrinconarlo siguiendo la triste estela de Plutón. Las nuevas composiciones del cantautor tienen garantizado su espacio en el orden interestelar, aunque aún vayan a tardar en ser publicadas en un disco.

Sisa ha ido convirtiendo en tradición la tarea de estrenar, en solitario y en acústico, las canciones de cada nuevo trabajo. Lo hizo hace seis años con Visca la llibertat (precisamente, en el marco de Altaveu, en Sant Boi de Llobregat), y hace un par temporadas repitió la operación en Luz de Gas con las creaciones de El congrés dels solitaris. El sábado por la noche, Cal Ninyo fue el precoz banco de pruebas de un trabajo cuyo título provisional es L'inconscient y que Sisa grabará en diciembre para que salga a la venta en primavera.

Material nuevo que compuso en unos 10 días de aplicada labor y que vendrá precedido por otra novedad: la reedición lujosa, prevista para esta Navidad, de Qualsevol nit pot sortir el sol, siguiendo el rastro de rehabilitaciones editoriales practicadas en los últimos tiempos, después de que Sisa recobrara el control de su obra de la era Edigsa-PDI. El ex-Música Dispersa estudia, además, la próxima elaboración de un libro infantil basado en ese disco clásico.

Una canción con gestos de retrato coral, en la línea de Qualsevol nit... y El congrés dels solitaris, abrió su pase de Cal Ninyo: citas a "joves pensionistes", "catequistes", "dones emprenyades amb el món", "espies nazis camuflats" y otros sujetos de ese inmenso zoológico humano que, según Sisa, es nuestra existencia.

GUIÑOS A PUJOLS Y

RIBA

Luego, dos homenajes salpicaron el repertorio. Uno, al omnipresente Francesc Pujols, pensador de culto compartido con Roger Mas, Quimi Portet y otros visionarios, en El savi de Martorell. "Si no se conoce a Pujols quizá hay cosas de la canción que no se entienden, pero... ¿por qué hay que entender las canciones?", se preguntó y, tras un instante de reflexión, remató: "¿por qué hay que entender algo?". Risotadas.

El otro reconocimiento irrumpió en El cantaire Pau Riba, dedicada al autor de Dioptria. "Otro crack de la cultura catalana que ha sufrido un homenaje hace pocos días del cual espero que sobreviva", apuntó malévolamente en alusión al reciente concierto del Auditori. El texto de la canción lanzó guiños a diversas composiciones de Riba, desde L'home estàtic a Noia de porcellana.

UN POCO DE

DESAHOGO

El recital pasó a una fase más atolondrada con Un marrec a la pastisseria ("volem berenar i jugar tot el sant dia"), la indescriptible Maria Corella Cullera Conill y una pieza con intenciones libidinosas ("Aquest any follarem com folls / Una producció per tots molt esperada"). Tras las 11 nuevas canciones, Sisa solo viajó brevemente al pasado para abordar No cal parlar, un Qualsevol nit pot sortir el sol que desde hace tiempo suena un tanto autoparódico y El setè cel.

Si Cal Ninyo fue el templo de la fantasía sisiana, en la plaza del Ajuntament, casi llena, bajamos a pie de calle con el mestizaje hiperrealista de Amparanoia. Mucha rumba festiva y una canción, Desperado, dedicada al joven gambiano agredido hace unos días en Sabadell. Ya de madrugada, Can Massallera registró una excelente entrada con un Altaveu Frontera apuntalado en el flamenco-jazz preciosista de Javier Vaquero Group, la canción interiorista de Alejandro Martínez y el pop irónico de Astrud. No parece este un grupo cercano a la ortodoxia clásica de Altaveu, pero reconozcámoslo: sus textos son bastante más incisivos que los de muchos cantautores serios.

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