INICIATIVA COMUNITARIA

La Florida toma la palabra en L'Hospitalet

  • Un grupo de vecinos de este barrio de L'Hospitalet de Llobregat edita una revista para explicarse en primera persona

  • "Deseamos que la propia revista sirva como instrumento para profundizar y ampliar los vínculos entre vecinos", señalan

  • El lanzamiento de 'Des de ja', en el 2018, coincidió con el renacimiento de la asociación de vecinos

Algunos de los miembros de la revista ’Des de ja’.

Algunos de los miembros de la revista ’Des de ja’. / JORDI OTIX

Se lee en minutos

El último número publicado acaba de cumplir un año. La pandemia cerró el Centre Municipal Ana Díaz Rico, epicentro de la actividad cultural comunitaria (como mínimo de la formal, la informal es otra historia) en Los Bloques. El lugar en el que se llevaba a cabo (en cuanto puedan, volverán) el Laboratori Editorial, espacio en el que nació la revista, que llamaron ‘Des de ja’. Un nombre que, según explican en el primer número, de octubre del 2018, “sugiere ganas de empezar, ganas de echar a andar, prisas por contactar con los vecinos y vecinas y decir ‘aquí estamos, aquí vivimos, vamos a conocernos un poco más’”. 

Además de explicarse en primera persona, sin filtros ni prejuicios externos y sin rehuir del conflicto, intrínseco a la vida de los barrios, la revista quiere ser eso: un instrumento para profundizar y ampliar los vínculos entre vecinos en un barrio obrero pobre y empobrecido. ‘Des de ja’ nace también, en el contexto del renacimiento de la asociación de vecinos, muy implicada en la revista y con ganas de tomar la palabra en la necesaria transformación del barrio. Reivindicarse como sujetos protagonistas, por ejemplo, para decir, como dejan constancia en una no de los números de la revista, que no quieren que ningún vecino sea expulsado. Pese a que, como cualquier barrio, La Florida es irrepresentable, la nueva asociación es, aunque pequeña, variada en cuanto a perfiles, como lo son los vecinos de estos bloques de pisos minúsculos levantados en 1955 por la Obra Sindical del Hogar. “Pisos de menos de 40 metros cuadrados que se construyeron para acoger a los más pobres de entonces y que con cada crisis vuelven a recibir a la gente más de pobre de estos tiempos”, señalan.  

El discurrir de la vida cotidiana

Querían y quieren que la revista sea un reflejo de la realidad del barrio, “que visualice el discurrir de la vida cotidiana de su gente; plural con puntos de vista y criterio diversos, que se manifiesta en su diversidad lingüística, cultural, económica, política de género”, prosigue la presentación del primer número, que contiene un artículo que se titula precisamente ‘El renacimiento de la asociación de vecinos y vecinas La Florida’. “Mucha gente se nos ha venido a quejar de muchas cosas, pero son más los que nos han dado las gracias por recuperar la asociación. Nos dicen que hacía falta esperanza e ilusión, que si no nos hundimos del todo. Hemos descubierto a muchas personas luchadoras y muy inteligentes”, relatan. 

Una de ellas es Emilà Almodóvar, miembro de de la renovada asociación y del equipo editorial de la revista. “Somos pocos, pero personas muy diversas; con ganas de escuchar todas las voces del barrio; de defender a todos los vecinos sin dejar a nadie atrás”, explica Emilià, llegado al barrio hace pocos años, frente al mural tras el Ana Díaz Rico que ilustra la portada del último número. Un mural que también sirvió para que los vecinos explicaran, en este caso en forma de ilustración, su realidad, y donde recuerdan cosas que para ellos son importantes, como que donde ahora se levanta el centro que recibe el nombre de una histórica líder vecinal, antes había una cancha. Hay también un retrato de Camarón y una máxima: “Estimem La Florida”. En el mismo lugar, los vecinos pintaron otro mural hace 10 años y esta actualización es, en cierto modo, un 'aquí seguimos'.  

Francisco Rubio, miembro de LaFundició, organización que dinamiza el Laboratori Editorial, explica que el objetivo del proyecto es introducir en la esfera pública del barrio, “otros relatos sobre el barrio distintos a los que se han hegemonizado desde las instituciones y los medios de comunicación y que en muchos aspectos, han sido interiorizados por propios vecinos”. “No se trata de ofrecer la cara positiva del barrio -destaca-, sino de introducir ideas y debates que apunten a las causas estructurales de las situaciones y procesos sociales, y no solo los efectos superficiales, que habitualmente son lo único que se explica”, añade Rubio quien considera que muchas veces, esa idea de ofrecer "la cara positiva" en el fondo “escamotea el debate colectivo sobre la raíz de los problemas”.

Te puede interesar

Los limpiadores de nichos

Uno de los artículos que reflejan ese “discurrir del barrio desde el conocimiento de la vida en los bloques”, sin edulcorar y sin el tono paternalista que la mirada buenista desde fuera puede dar a las informaciones (sin mala fe) o el tono criminalizar (con ella) es, en el tercer número, uno que describe la actividad que se genera en el cementerio de L’Hospitalet los días previos a Todos los Santos. Relata como desde hace 20 años, jóvenes del barrio se ofrecen para colaborar con la limpieza, adecentamiento o cambio de flores de los nichos que les solicitan, generalmente personas mayores que no pueden acceder a los nichos donde reposan los restos de sus familias. Se autoorganizan y normalmente la cantidad de dinero que reciben depende de la voluntad de los propios vecinos, no hay un precio fijado. Artículo, firmado por J. Santon, que explica también que las floristas que se instalan en la puerta del camposanto en las mismas fechas, si no venden todas las flores naturales, las obsequian a los nichos que no han sido visitados. “El género no se desperdicia”.