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El Barça niega que el hijo de Laporta, agente futbolístico, haya facturado operaciones con el club

Laporta, durante la entrevista con el diario Sport en el despacho presidencial del Camp Nou.

Laporta, durante la entrevista con el diario Sport en el despacho presidencial del Camp Nou. / DAVID RAMIREZ

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El Periódico

El FC Barcelona ha salido al paso, en previsión de que la bola se hiciera grande, de un rumor que corría por la ciudad y al que una información de 'El Confidencial' le dio vuelo. Publicó este medio que una firma de intermediación de jugadores de un hijo de Joan Laporta había participado este verano en fichajes del Barça. Lo habría hecho a través de una empresa creada en julio junto al exfutbolista del Espanyol y agente FIFA Raúl Verdú. Dice el Barça en su comunicado que no es cierto y avala su desmentido con el resultado de una investigación interna del área de Compliance.

Según la información de El Confidencial y de la que algunos medios se habían hecho eco, Joan Guillem Laporta Echevarría, conocido como Guim, de 25 años, inscribió junto a Verdú en el Registro Mercantil la sociedad Top Level Football 77 con el objetivo de gestionar y representar deportistas. Verdú explicó que la sociedad se creó para "facilitar que yo y Guim podamos cobrar un salario por los servicios que prestamos a Fali Ramadani", un superagente de futbolistas de origen albanés, pero por el momento la empresa aún no está facturando y se encuentra inactiva, señaló. En la información se aseguraba que Verdú participó, por ejemplo, en la contratación de Marcos Alonso, fichado este verano por el Barça al Chelsea a cambio de unos 8 millones de euros. También se aseveraba que Verdú representa al jugador del Barça de la categoría cadete A Marc Bernal.

Vulneración del código ético y la legislación

El Barça, en su comunicado, niega cualquier relación comercial con Top Level Football 77. Explica que abrió incluso una investigación, ya que los hechos denunciados constituirían un incumplimiento de la normativa interna del club, del Código Ético y de la legislación vigente en materia de conflicto de intereses y autocontratación, prohibida expresamente en el Decreto de las Entitats Esportives de Catalunya, que indica que los directivos no pueden “contratar por medio de sus empresas, o en nombre de tercero, a otras de sus cónyuges, personas vinculadas con una relación de convivencia análoga y de sus descendientes o ascendientes”.

La investigación interna incluyó, según la nota del Barça, una serie de entrevistas en el área deportiva, en la de finanzas, al propio Laporta y también a su hijo. Tras ellas se llega a la conclusión de que "en ningún caso Guim Laporta ha participado en las operaciones de intermediación para los traspasos o cesiones de Alonso-Lenglet-Dest (ni ninguna otra)". Mateu Alemany, también entrevistado, asegura que Guim nunca ha tomado parte de ninguna negociación de ninguna operación.

Respecto al jugador del cadet A, la nota concluye que efectivamente está representado por Raúl Verdú en exclusiva, por ser amigo personal del padre del jugador.

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Se da la circunstancia, según informó el programa de la cadena Ser 'Qué t'hi jugues', que los hijos de los directivos Rafael Yuste y Xavier Puig también se dedican a la intermediación de futbolistas, aunque tampoco se ha acreditado una vinculación de sus negocios con el FC Barcelona

No es la primera vez que la relación del círculo familiar del presidente con el club adquiere relevancia. Laporta promovió una reforma del código ético interno para aplanar el camino para que su hermana Maite Laporta se integrase en el club en un cargo de nueva creación que reporta precisamente al Compliance Officer, la oficina que vela por el cumplimiento de las normativas internas. Y su prima Marta Segu i Estruch entró a dirigir la Fundació, donde ya había trabajado en la anterior etapa presidencial de Laporta.

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