RESUMEN DE LAS 14 PRIMERAS JORNADAS

Balance de la miniLiga: El Barça de Xavi marca el paso ante un Madrid despistado y un Atlético que se desangra

Xavi da instrucciones a sus jugadores en El Sadar durante el Osasuna-Barça.

Xavi da instrucciones a sus jugadores en El Sadar durante el Osasuna-Barça. / Efe

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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En la Liga más atípica nunca vista antes, jamás se había interrumpido en otoño e invierno para dar paso a un Mundial, el Barça de Xavi marca el paso con autoridad, capaz de irse al largo parón en el primer puesto con dos puntos de ventaja sobre el Madrid.

No retornará el fútbol doméstico hasta finales de diciembre (30 y 31), pero el primer tercio del campeonato emite señales de que será un pulso endiablado entre Barça y Madrid, que pidió la hora para ganar al Cádiz (2-1) en su casa, porque el Atlético del desorientado Simeone ya ha dimitido antes de tiempo, a la espera de lo que resistan Real Sociedad y Athletic.

Los jugadores del Barça festejan en el vestuario del Sadar el triunfo sobre Osasuna (1-2).

/ FCBARCELONA

Hegemonía culé

El triunfo en Pamplona, con un jugador menos por la expulsión de Lewandowski, el líder sobre el que se había sostenido, refleja el espíritu del reconstruido Barça. Capaz de sobreponerse al desastre de la Champions, que coincidió en el tiempo con la derrota en el clásico, la única en la Liga, que ejerció, curiosamente, de motor para el cambio.

Desde entonces, un palmarés inmaculado (15 puntos de 15 posibles) que han hecho al equipo de Xavi líder, algo que no sucedía desde hacía dos años. Además, inyecta más presión al Madrid, obligándole a no cometer más errores en una Liga que apunta a un cara a cara porque los demás rivales se han caído pronto de la carrera.

Simeone se lamenta tras la derrota del Atlético en Mallorca.

/ Afp

Época negra del 'cholismo'

El primero que se ha desconectado de la lucha por el título es el Atlético, quien vive el período más negro desde que Simeone se sentó en el banquillo hace casi 11 años. No solo por la sideral ventaja de 13 puntos obtenida por el Barça sino porque el equipo rojiblanco ha perdido todas las virtudes que emanaban del cholismo.

Ya no es fiable atrás (ha encajado siete derrotas en 20 partidos oficiales) ni asusta arriba. Además, está fuera de Europa. Eliminado de la Champions y ni siquiera con pasaporte para la Europa League, lo que certifica la profunda gravedad de su crisis.

Diego Martínez da órdenes a sus jugadores durante el Espanyol-Villarreal.

/ Efe

El Espanyol sigue sin levantarse

A cada partido, y da igual el portero que juegue, el equipo de Diego Martínez se convierte en transparente resumida su tremenda debilidad en el autogol de Lecomte que le costó los tres puntos ante el Villarreal. El Espanyol solo ha ganado dos partidos (0-1 en San Mamés y 1-0 en casa al Valladolid), lo que delata la inestabilidad de un proyecto sacudido ya desde el inicio por la rebelión de Raúl de Tomás, que debía ser su cara más visible.

Se fue el delantero y no encontró el Espanyol a su sucesor, por mucho que Joselu haya firmado siete tantos. Diego Martínez no da con la fórmula adecuada, mientras aumentan las críticas en torno a la política deportiva que tutela Domingo Catoira, director deportivo.

La crisis viene de lejos. En este 2022 del que ya se despedido en su estadio porque el último partido lo jugará en el derbi con el Barça, el Espanyol solo ha ganado cuatro partidos. Ni con Vicente Moreno, su antiguo entrenador, ni con Diego Martínez, el actual. No chuta el equipo, flirteando siempre con la zona más peligrosa.

La afición ya se ha cansado de vivir al borde del abismo. Y la derrota ante el Villarreal provocó, de nuevo, gritos contra la junta directiva, además de pitos contra el equipo. La paciencia se está acabando en el Espanyol.

Michel observa el partido del Girona en el Benito Villamarín ante el Betis.

/ Afp

El Girona sí reacciona

No empezó nada bien el Girona sumando solo cuatro puntos de 12 en juego. Luego, todo fue a peor porque el entró en un bache que le llevó a encajar cuatro derrotas en cinco partidos. Entonces, Michel modificó la estructura táctica, abandonando la línea de tres centrales, cambiando incluso de portero apostando por Gazzaniga en lugar del discutido Juan Carlos y el equipo halló solvencia defensiva.

A partir de ahí, el Girona comenzó a levantarse y ahora son ya cuatro, las cuatro últimas jornadas, en las que no ha perdido ni un solo partido. Empató en Montilivi contra Osasuna, uno de los equipos revelación del campeonato (1-1), dio la gran sorpresa en el Bernabéu con otra igualada (1-1), lo que le proyectó a dos triunfos consecutivos: uno de prestigio en casa ante el Athletic (2-1) y otro necesario en el estadio del Elche (1-2).

Ha dejado de encajar goles con facilidad y recolecta puntos (ocho de los 12 últimos) con abundancia para tener granero de cara lo que viene. Michel pidió 20 puntos para ver el Mundial tranquilamente desde casa. Se ha quedado en un botín de 16 que es todo un tesoro viendo el pobre arranque del Girona.


Monchi, director deportivo del Sevilla, se dirige al vestuario del Benito Villamarín tras saludar a los aficionados sevillistas.

/ Afp

Caída del 'modelo Monchi'

Va el Sevilla en descenso hacia el infierno, incapaz aún de hallarle freno. Ha pasado de ser un equipo que vivía cómodamente en la zona Champions a deambular por el pantanoso territorio del descenso, acusando la nefasta planificación deportiva de Monchi, antes ídolo del Sánchez Pizjuán, ahora más cuestionado que nunca porque ha descapitalizado la plantilla y sus fichajes no dan resultado.

Ni el cambio de Sampaoli por Lopetegui ha obrado el efecto esperado entrando el club en combustión porque ha descendido a posiciones que no pisaba desde hacía años. El problema se generó por la marcha, sobre todo, de Koundé (Barça) y Diego Carlos (Aston Villa), los dos pilares que sostenían defensivamente al equipo.

Y Monchi, que hasta ahora tenía respuesta para todo, se ha quedado sin alternativa para reflotar un equipo que se va peligrosamente apagando.

Imanol Alguacil, técnico de la Real Sociedad, saluda a Gattuso, entrenador del Valencia, en San Sebastián.

/ Efe

Cambios de técnicos y el poder del fútbol vasco

Acabado el primer tercio del campeonato se han producido varios cambios de entrenador que tampoco han cambiado demasiado como se ha visto con la llegada de Sampaoli por Lopetegui (Sevilla) o el trasiego de técnicos en el Elche (Francisco fue sustituido por Almirón y este destituido a la espera de hallar un relevo definitivo) o en Vigo donde Coudet fue despedido para hacerle hueco a Carvalhal y rescatar al Celta de IagoAspas que se ha desorientado.

En el Villarreal Emery se marchó a disfrutar de la Premier con el Aston Villa, obligando a rescatar a Setién de su jubilación de los banquillos. En Euskadi, en cambio, triunfan entrenadores inteligentes y sensatos como Alguacil (Real Sociedad) y Valverde (Athletic).

En otro escalón, pero con idéntico mérito o más porque disponen de mucho menos recursos, sobresalen otros vascos: Arrasate está completando un trabajo sensacional con Osasuna merodeando las posiciones europeas al igual que Iraola en el Rayo, ese atrevido Rayo que igual empata en el Camp Nou (0-0) o en el Metropolitano (1-1) que derrota al Madrid en Vallecas (3-2).