EL NUEVO BARÇA SE QUEDA SECO

Primeras y últimas veces en el Camp Nou

En el debut oficial de todos los inscritos, Kessié y Lewandowski marcan pero les anulan los tantos

De Jong recibe aplausos y algún pito en la noche que podría ser su despedida de su estadio

 Christensen recupera el balón ante Oscar Trejo

 Christensen recupera el balón ante Oscar Trejo / JORDI COTRINA

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Todo el mundo recuerda la primera y la última vez, aunque de esta a veces no eres consciente en ese momento, como le pasó a Leo y a todos los culés cuando vieron el último partido de Messi en su templo sin saberlo (aunque quién sabe si fue o no el último). Si sabes que es la postrera, experimentas un cosquilleo similar al de la primera vez e intentas retener cada instante, cada gesto, cada detalle, para grabarlo en la memoria como un dorsal en una camiseta. El de este sábado, además del primero oficial para Lewandowski y del rebautizado Spotify Camp Nou, puede haber sido también el último de muchos azulgranas en el Camp Nou. Xavi espera que sea también la última vez que el equipo se queda seco en casa.

Quién sabe si Depay, De Jong o Aubameyang, todos suplentes este sábado, estarán el 28 en el próximo partido oficial, ante el Valladolid. O Dest, Umtiti y Braithwaite, que no fueron ni convocados. El delantero danés personifica la mutación del Barça. Bigoleador en el debut liguero hace un año y este sábado ha visto el partido como un espectador más de que, pese a la exuberancia ofensiva que rezuma el equipo, este nuevo Barça se quedaba a cero.

Aunque el resultado y el juego no han acompañado, la atmósfera ha sido desde el inicio totalmente diferente a la del curso pasado. No solo por la lluvia, que como si de una palanca más se tratara ha dado aire tras un calor tan asfixiante este verano como el 'fair play'. Ni por la musical nueva denominación del estadio. Sino porque el equipo huele a nuevo y la música mortuoria ha cambiado a alegre 'polka' a todo trapo a lomos de un polaco universal. Los decibelios han subido de un curso a otro, como si las palancas hubieran permitido comprar también mejores altavoces en unas gradas que han atronado cuando Lewandowski y Kessié han batido al portero del Rayo. Ambos goles han sido anulados por fuera de juego, por lo que la afición tendrá que esperar para poder cantar el primer gol de una temporada que vuelve a ser ilusionante para unas gargantas secas que solo se han echado una Copa en tres años al gaznate. Muestra del renovado entusiasmo son los 81.104 espectadores de este sábado, casi 30.000 más que la media de la campaña pasada (53.982).

Hasta Ter Stegen y Dembélé parecen otros. Tras dos temporadas perdido, como el equipo, el portero alemán ha estado providencial en dos clarísimas ocasiones rayistas, la primera instantes antes de que Ousmane, 'pichichi' de la pretemporada, intentara el gol olímpico. La confianza, en el fútbol como en la vida, lo es todo.

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El Rayo 'low cost', que a diferencia del Barça no se ha gastado un euro este verano, ha querido fastidiar la noche, como una cuerda que se rompe en la primera canción del concierto. De Jong, en pleno conflicto con el club que insiste en traspasarle, ha recibido aplausos y algún pito al entrar a la hora de juego para intentar activar a un equipo que, pese a la expectación generada, apenas había generado peligro. Pese a todos los fichajes si hay algo que no cambia: continúa la maldición en las faltas (el último gol lo hizo Messi hace 15 meses), Aubameyang es el que tiene las ocasiones más claras, como la que ha repelido Dimitrievski en el tramo final, y Pedri sigue siendo el interruptor que da luz en la oscuridad.

Se busca técnico de iluminación

Quizás se sume otro técnico de iluminación en breve: Bernardo Silva. En el partido benéfico contra el ELA, que Barça y Manchester City disputarán el 24 de agosto, igual sea la primera que se juegue en el Camp Nou de azulgrana contra los que han sido sus compañeros tantos años. El centrocampista portugués dejó el estadio del Manchester City este sábado con andares de última vez y sonrío al escuchar como un aficionado le gritaba "'visca' el Barça, Bernardo". Pase lo que pase nada podrá borrar todos los buenos momentos vividos en la que ha sido su casa tantos años.