LA TRIPLE A

11.57 segundos, la obra cumbre de tres velocistas del Barça en Nápoles

Alba, con la derecha, rubrica el contragolpe del Barça en el 0-1 al Nápoles.

Alba, con la derecha, rubrica el contragolpe del Barça en el 0-1 al Nápoles. / Reuters

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Goles extraños. Goles de todo tipo. Goles que pertenecen a los defensas porque los delanteros, que jugaron bien en la producción ofensiva, pero remataron de pena, no estuvieron lúcidos. En Nápoles, el Barça de Xavi firmó tres goles en una inmensa primera parte en la que fue capaz de rematar hasta en 11 ocasiones. Pero lo que mejor dejó fue la valentía y el atrevimiento que transmitió en su juvenil fútbol, con recursos que no se le conocía. O, al menos, hasta ahora.

 Sacaba Insigne un córner desde la banda derecha sin imaginar que sería el prólogo de su condena. Lo sacó tan mal que la pelota acabó en los pies de Aubameyang, el primer relevista de una extraña y veloz carrera que terminó en el 0-1. Entregó el gabonés, rápido en aprovechar el error napolitano, el testigo a Adama, quien desencadenó una estampida en el estadio Diego Armando Maradona. A su derecha corría la tercera flecha. 

Trío de velocistas

Era el tercer velocista. Era Jordi Alba quien sobrepasó y adelantó al exjugador del Wolverhampton, quien con precisión y un sutil toque entregó el testigo -perdón, el balón- al lateral zurdo, quien para completar tan extraño gol lo firmó con la pierna derecha. Llegada a la meta, miraron felices los tres la recompensa por una carrera que duró 11.57 segundos. De punta a punta. Galopando ese tridente con los papeles intercambiados porque fue el nueve (Auba) quien inició la jugada y el lateral (Jordi) quien rompió orgulloso la cinta de meta para alegría de Xavi tras hallar una alternativa nueva.

No se llevaba ni una hora de partido y el Barça le había metido 4 goles al equipo menos batido de Italia

Al equipo menos goleado de la Serie A le propinó una tunda el Barça con atajos inesperados, como ese contragolpe huracanado que permitió etiquetar el 0-1, previo a un balón largo de Ter Stegen, que contó con la complicidad del error de la zaga italiana, antes de que Ferran Torres con un taconazo detectara la elegante figura de Frenkie de Jong. El discutido Frenkie.

Iba altivo por el césped napolitano, oteando con calma el paisaje, comiendo metros mientras tramaba el disparo que tanto necesitaba. Una parábola hermosa y lenta. Tan lenta que el balón, juguetón él, burló a Meret como si estuviera guiado por un mando a distancia. Apenas 10 segundos duró esta jugada. De Ter Stegen a Frenkie. Otro atajo simple, rápido y tremendamente eficaz en el 0-2.

A la salida de un córner

Cada gol era algo nuevo, como quedó demostrado en el 1-3, que llevó la firma de Piqué, disfrazado de delantero. De puro nueve como acreditó primero con el control antes de sentenciar con un zurdazo. Y todo nació en un córner, cuya segunda jugada le vino de maravilla al Barça para seguir encontrando nuevas vías que proporcionaron aún más calma a Xavi.

El tanto de 'Auba' llegó tras una larga (duró 67 segundos) y coral jugada en la que intervinieron los 11 jugadores azulgranas, incluido Ter Stegen

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Eran goles del nuevo y vertical Barcelona, más parecido incluso al que fabricó Luis Enrique, aunque entonces tenía a «los tres pepinos» como calificó Piqué en su día a Messi, Neymar y Luis Suárez. Faltaba, eso sí, el gol verdaderamente 'made in Barça', ese que se construye a través de triángulos de pase, con paciencia franciscana conquistando espacios mientras ganaba metros hipnotizando a la desorientada defensa del Nápoles.

Frenkie de Jong anota el 0-2 del Barça al Nápoles con un gran disparo desde fuera del área.

/ Reuters

Una larga jugada (duró 67 segundos), preciosa y coral (intervinieron los 11 jugadores, incluido Ter Stegen con un preciso pase al pecho de Pedri) para aguardar el momento en que la pelota le llegara a Adama, el acelerador de partículas azulgranas. Cansados estaban los delanteros de que un par de defensas (Alba y Piqué) y un centrocampista (Frenkie) se llevaran las portadas, por lo que Aubameyang soltó un imponente y furioso derechazo. El gol de un goleador porque el gabonés ha pegado tres volteretas -así los festeja- en cuatro días. Corriendo y esperando, todos los caminos valen.