LA NUEVA IDEA TÁCTICA

Una defensa del Barça para cada día

Tres partidos de Xavi, tres defensas distintas. El Barça se adapta al rival para protegerse mientras intenta imponer su estilo para ganar.

Xavi da instrucciones a Piqué durante el partido ante el Villarreal.

Xavi da instrucciones a Piqué durante el partido ante el Villarreal.

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

Escribe desde Barcelona

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1. Dos remates que pusieron en peligro el éxito

Dos victorias y un empate mantienen invicto a Xavi en su breve andadura en el Barça. Solo ocho días. Dos victorias y un empate que habrían podido ser dos derrotas y un empate. La prioridad del técnico es que el equipo levante el vuelo, si puede ser con el modelo que trae consigo. Los resultados han sido positivos, pero habrían podido ser negativos. Empezando por el derbi, cuando alineó una defensa de cuatro convencional. Ni siquiera llamaba la atención que Òscar Mingueza fuera el lateral derecho, de tantas veces que jugó en esa demarcación con Koeman.

Ni un apuro pasó el Barça durante dos tercios del partido. Pero el Espanyol dispuso de ocasiones para empatar o incluso ganar. Dimata y De Tomás cabecearon solos en el área en los cinco últimos minutos. De Tomás lanzó una falta que rozó el palo y chutó fuera en otra clara ocasión.

Raúl de Tomás, fastidiado tras un ataque fallido del Espanyol en el derbi.

/ QUIQUE GARCÍA/EFE

El intervalo Mingueza-Piqué era la zona débil de la defensa y por eso De Tomás se situó ahí, escorado hacia la banda izquierda de su ataque.

Los problemas claramente visibles del Barça empezaron cuando el Espanyol retiró a David López y estiró al equipo, pero, sobre todo, empezaron con el desorden azulgrana a partir de la retirada de Sergio Busquets. Entró Riqui Puig por él capitán y De Jong pasó al eje del centro del campo. Se perdió también la posesión del balón y el Espanyol amenazó el estreno de la era Xavi. 

2. Una elección por el físico de los rivales

Dos ideas imperaban en la cabeza de Xavi antes del duelo ante el Benfica. Una era fundamental: la victoria brindaba el pase a octavos y ahorraba muchos días de angustia y el grave peligro de no ganar al Bayern en Múnich. Por eso ideó el esquema más ofensivo posible.

El camino consistía en mantener acogotado al Benfica en su mitad de campo, desactivando así la otra virtud lusa que preocupaba al entrenador: la capacidad física de los delanteros. Y opuso físico, dando entrada a Araujo y Lenglet para contener a Rafa Silva, Yaremchuk y Everton (la sorpresa, ya que se esperaba a Darwin Núñez). Luego entró Seferovic, autor del fallo más grave "en 30 años" según confesó Jorge Jesús, el entrenador del Benfica.

Nico, Eric, Piqué y Frenkie de Jong se lamentan en el duelo con el Benfica en el Camp Nou.

/ FCBARCELONA

Fue un contrataque de dos contra uno (Eric) cuando el Barça buscaba desesperado el gol que rompiera el 0-0. Los números acreditaron que la fórmula surtió efecto. El Barça remató 14 veces, el doble que el Benfica (7). Pero solo hubo tres tiros bien dirigidos de cada equipo. El defecto estuvo en la delantera.

3. Un híbrido de defensa que rozó la tragedia

Xavi reconoció que el Barça había tenido "una pizca de suerte". El marcador engañaba. "El Villarreal no mereció perder", admitió, mientras el discurso de Unai Emery incidía en los errores del árbitro. No habló de los errores del Barça, que también hubo. Y muchos.

El regreso a la defensa de cuatro fue un híbrido de las dos anteriores porque pretendía ser de tres y que Alba pudiera estirarse más. El que se estiró fue Eric al salir de su zona acosando a Moi Gómez. El central ejerció de lateral derecho y pasó una mala noche que comenzó con un catastrófico pase atrás que dio a Danjuma y provocó el penalti de la polémica.

Eric persigue a Moi Gómez.

/ Doménech Castelló / Efe

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Moi Gómez se llevó a Eric de excursión, provocando que esa zona del campo que debían ocupar ambos quedara vacía. Araujo tenía asignada la vigilancia de Danjuma, y Jordi Alba se emparejó con Yeremi Pino. El valiosísimo espacio libre quedaba a disposición de Danjuma para ir a buscar algún balón, o para Pedraza, que profundizaba y obligaba a Abde a perseguirle. Ese duelo, entre un defensa atacando o un delantero defendiendo, lo ganó Pedraza, mientras Moi seguía distrayendo a Eric.

Lenglet calentó cuando se lastimaron Piqué y Alba, pero acabó entrando Mingueza, el cuarto central, como lateral izquierdo. Volvió a pasarlo mal y salió en la foto del gol, sin poder cerrar la cadena de errores que se concatenó.