EL GRAN CANDIDATO

Xavi Hernández, la apuesta desesperada de Laporta

Xavi, en un entrenamiento con el Al-Sadd.

Xavi, en un entrenamiento con el Al-Sadd. / @ALSADDSC

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Era la salida más natural. Y, al mismo tiempo, la más compleja para Joan Laporta, quien se ve obligado a desdecirse sobre Xavi, el técnico que ha elegido para suceder a Ronald Koeman, despedido de madrugada tras caer en Vallecas. Aunque pensó siempre en la vía alemana, tan cara como inaccesible (Nagelsmann, Tuchel, Flick, Klopp...) ha terminado el dirigente recurriendo a la solución más asequible (el de Terrassa asumiría un salario bajo para no superar el fair play de la Liga) y más fácil.

Era también la más natural porque Xavi encarna el cruyffismo, la filosofía futbolística con la que más identificado se siente el presidente. Y era, sin embargo, la más compleja porque Xavi había trabajado durante años el proyecto deportivo de Víctor Font, el candidato derrotado por Laporta, el mismo que le acusó en una larga campaña electoral de falta de plan.

Tras la derrota en Vallecas, ya bien entrada la madrugada, el presidente llamó por vez primera al entrenador del Al-Sadd para comunicarle que era el elegido, aunque ahora deberá negociarse su salida de Doha, rompiendo así su idea de que empezara su carrera como entrenador en el Barça pasando antes por el filial como hizo Guardiola en el 2007 antes de aterrizar en el Camp Nou.

Xavi y Jordi Cruyff eran, precisamente, las banderas escogidas por Font para pilotar la reconstrucción del Barça. Ahora, casi ocho meses después de las elecciones, ambos coincidirán en el Camp Nou, pero con Laporta como presidente. Uno como nuevo entrenador; otro ejerciendo de director de scouting internacional.

El recuerdo de Núñez, Cambra y Cruyff

El escenario evoca al momento en que Josep Lluís Núñez arrebató, curiosamente, la figura de Johan Cruyff a Sixte Cambra. Todo sucedió justo después del Motín del Hesperia (1988) en el que toda la plantilla, arropada por el entonces técnico Luis Aragonés, reclamó la dimisión del dirigente, quien en un inesperado giro apostó por Cruyff, descapitalizando a la oposición porque era la gran baza electoral de Cambra, que perdió las elecciones un año más tarde (1989).

Quería el presidente apostar por la cara vía alemana, pero el desplome del equipo le hace cambiar de planes

Con Xavi, Laporta ha emprendido un camino similar, con el cambio de que ha sido después de las elecciones en las que tumbó a Font. La necesidad le ha obligado a activar esa vía cuando el presidente defendía que su modelo de entrenador preferido estaba en Alemania. Quiso a Nagelsmann, pero el Bayern pagó 25 millones de euros al Leipzig para llevárselo.

Xavi junto a Òscar Hernández, su hermano que ejerce de segundo entrenador en el Al-Sadd.

/ @AlsaddSC

Por eso, Laporta ha tenido que acudir, y de forma desesperada, al póster electoral de Font tras prescindir de madrugada de Koeman, el técnico que fichó Bartomeu y al que no pudo encontrar relevo el verano pasado por lo que se lo quedó, muy a su pesar.

Lo que aplazó entonces le ha estallado ahora en las manos obligándole a buscar una solución que había ido retrasando porque quería un entrenador que llevara su sello, tal y como hizo con Rijkaard (2003) y Guardiola (2008), decisiones muy laportianas, avaladas en su momento por Cruyff, su guía espiritual, y Txiki Begiristain, entonces secretario técnico del Barça.

Ahora, la estructura deportiva del club está dirigida por Mateu Alemany, que ejerce de director de fútbol y Ramon Planes, secretario técnico, que ya asumió ese rol con Bartomeu. Tras el despido de Koeman, es el único ejecutivo que resiste de la anterior junta.

La decadencia del equipo

Laporta confiaba en que el neerlandés, al que ratificó provisionalmente tras la derrota con el Benfica, resistiera. Pero la decadencia del equipo, noveno en la Liga, dos derrotas consecutivas (Madrid y Rayo), que debe ganar en Kiev el martes para mantener la llama de la esperanza en Europa, le ha empujado a tomar esa drástica medida (Xavi por Koeman), que no entraba en su hoja de ruta inicial.

Indignado por la actitud del Barça en Vallecas y por las decisiones que tomó el neerlandés, sobre todo el cambio de Nico, que era el mejor jugador ante el Rayo, activó el dirigente el botón del despido que ya quiso (y no hizo) en verano.

Hasta dos veces le dijo Xavi no a Bartomeu. Y a la tercera oferta, la primera de Laporta, prepara las maletas para volver a casa

Pero el Barça ha entrado en un declive sin fin por lo que Laporta se pondrá en manos de Xavi, aunque este no llegará al Camp Nou con todo el mando en el área deportiva como sí le confería el programa electoral de Font.

Además, el excapitán azulgrana deberá gestionar con extremo tacto el vestuario donde se encontrará con cinco excompañeros: los cuatro capitanes (Busquets, Piqué, Sergi Roberto y Jordi Alba) y Ter Stegen. Le tocaría, por lo tanto, a Xavi dirigir a sus amigos, que están enfilando los últimos años de su carrera deportiva.

Con menos poder

Al aún entrenador del Al-Sadd de Doha (Catar) también se le acababan las opciones de recalar en el Barça, aunque sea con un equipo menos amplio de colaboradores como él había diseñado con el candidato que perdió en las urnas ante Laporta. Convencido, eso sí, de que podrá reunirse con todo su equipo de ayudantes (hasta 12 han trabajado en la capital catarí) a partir de la próxima temporada.

La idea es que con Xavi llegue Òscar Hernández, su hermano, que ejerce de segundo entrenador en el Al-Sadd junto a Sergio Alegre, que asume la función de tercer entrenador. También podría incorporar a la estructura del Barça a su equipo de scouting.

Xavi, con su cuerpo técnico en un entrenamiento del Al-Sadd en Doha.

/ @AlsaddSC

Hasta dos veces dijo no Xavi a Bartomeu. En enero de 2020, coincidiendo con el despido de Valverde. Entonces, el expresidente escogió a Setién. Y después, en agosto del 2020, cuando el dirigente prescindió del cántabro también pensó en Xavi. Topó, sin embargo, con idéntica negativa.

Siete títulos con el Al-Sadd

A la tercera llamada, el excapitán azulgrana ya tiene las maletas preparadas para volver a casa tras estar seis años en Catar. Llegó a Doha en el 2015 tras la conquista del triplete con el Barça de Luis Enrique. para acabar su carrera como futbolista.

Estuvo cuatro años jugando en el Al-Sadd hasta que en mayo del 2019 dejó el campo y se sentó en el banquillo catarí, donde ha conquistado siete títulos, el último fue la Copa del Emir. En mayo, había renovado hasta el 2023, pero dejándose, eso sí, siempre abierta la puerta para salir de Doha camino de Barcelona.

Al club azulgrana le falta negociar con el Al Sadd los términos económicos de esa desvinculación porque en la última renovación se suprimió la cláusula que pactaba un precio fijo. Xavi confía en que los dirigentes del club catarí negocien con celeridad su marcha.

La relación con Laporta se deterioró durante la campaña electoral, pero se ha recompuesto en las últimas semanas

Xavi se siente ya preparado para dirigir al Barça después de haber rechazado dos veces esa llamada. Es, sin embargo, la primera de Laporta después de que vivieran unas semanas de distanciamiento coincidiendo, precisamente, con el proceso electoral. Fueron días de tensión entre ambos, que se han ido suavizando con la intervención de Alejandro Echevarría, ex directivo y cuñado del presidente.

Xavi y Laporta, en un acto en Barcelona en el 2009.

/ Efe / Andreu Dalmau

Ha sido el puente que han usado ambos para reconstruir una relación que fue excelente cuando coincidieron en el primer mandato de Laporta (2003-10). Pero se quebró años más tarde porque Xavi escogía la vía Font, con quien trabajó en la construcción de un sólido proyecto deportivo en el que asumía la figura de manager general deportivo además, por supuesto, de entrenador.

"Xavi debe tener algo más de recorrido"

Laporta, febrero 2021

Esos caminos separados antes y después de las elecciones del pasado 7 de marzo se terminaron reencontrando en las últimas semanas cuando Laporta, que convivió con Koeman sin sentirlo suyo (no lo fue nunca porque estaba fichado por Bartomeu), entendió, como le sugerían algunos directivos y ejecutivos, que no había otra salida.

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Era Xavi o Xavi, todo lo demás habría sido una apuesta excéntrica para Laporta. Y Xavi, ahora sí entendía que no podía volver a decirle que no al Barça, al club de su vida. Dos años y medio de aprendizaje en Doha, alejado del foco mediático, lleva preparándose para tomar asiento en el banquillo del Camp Nou, proporcionando, al mismo tiempo, una dosis de imprescindible calma a Laporta, que inicia, ahora sí, su mandato a nivel deportivo.

En febrero pasado, el presidente dijo: "Xavi debe tener algo más de recorrido". Ocho meses más tarde, Xavi ya completó, según Laporta, el recorrido que necesitaba para dirigir al Barça.