'Espai Barça': cómo pasar de 600 a 1.500 millones

Elena Fort, vicepresidenta de relaciones institucionales del Barça, durante la entrevista con EL PERIÓDICO.

Elena Fort, vicepresidenta de relaciones institucionales del Barça, durante la entrevista con EL PERIÓDICO. / Elisenda Pons

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Joan Domènech / Albert Guasch

No debe ser fácil para la junta directiva de un club convencer a sus socios para que le den el permiso de solicitar un crédito de 1.500 millones de euros, sobre todo cuando dicha cantidad no va destinada a sufragar una deuda de 1.350 millones después de sufrir pérdidas por valor de 481 millones.

Tampoco será fácil para el socio en cuestión votar y ser capaz de discriminar entre los antiguos y los nuevos rectores y dar credibilidad a la remodelación de ese proyecto que reclama una inversión (máxima) de esos 1.500 millones cuando el que votaron con entusiasmo (el 72,36%) en 2014 era de 600 millones, corregido y aumentado en 2020 a 815 millones.

Proyecto "fundamental"

El Espai Barça es "absolutamente fundamental para la viabilidad del Barça a corto, medio y largo plazo". Una obra colosal como es ese proyecto tan importante y tan histórico, como lo presentó el presidente Josep Maria Bartomeu -recuerden: remodelación del Camp Nou, construcción de un nuevo Palau Blaugrana, un pequeño pabellón, una pista de hielo, el estadio Johan Cruyff y tres edificios, dos para oficinas y un hotel- y tan oneroso (más del doble de lo que declaró hace siete años) merece también adjetivos mayúsculos como el de "fundamental".

Ante la Asamblea de Compromisarios del próximo domingo va a defender el proyecto y a pedir un un voto de confianza Maria Elena Fort (nacida en Barcelona en 1970, socia 8.297), la vicepresidenta institucional de la junta de Joan Laporta, abogada, exdiputada al Parlament y especialista en cuestiones urbanísticas.

La necesidad de construir el Espai Barça es, básicamente, económica. El aumento de ingresos que va a reportar la ampliación de las instalaciones y su uso diario es uno de los pilares sobre los que se cimentará la recuperación de la entidad y su capacidad de competir con sus rivales de igual a igual. O casi. Una capacidad que se ha ido perdiendo con la evolución del fútbol.

Elena Fort, vicepresidenta de relaciones institucionales del Barça, durante la entrevista con EL PERIÓDICO.

/ Elisenda Pons

"El proyecto de 2014 con el coste de 600 millones era virtual, era falso y era un engaño"

Maria Elena Fort / Vicepresidenta institucional del Barça

Patologías graves

"No podemos competir con los clubs que tienen un estado detrás inyectando dinero, ni con los que tienen un multimillonario detrás ni con los que son dirigidos por sociedades que pueden recurrir a ampliaciones de capital", explica Fort, que añade otro motivo para impulsar la remodelación del Camp Nou: el deseo de tener "un estadio digno para nuestros abonados".

No lo es del todo actualmente, después de que se descubrieran 900 patologías en el Camp Nou, más de cien graves con riesgo para la seguridad de los espectadores, según explicó Ferran Reverter, el nuevo director general y que la junta de Bartomeu desoyó pese a conocerlas. "No podemos quedarnos con un estadio del siglo XX", concluye la directiva.

Los arreglos constructivos no se practicaron, tal vez por la falta de dinero, gastado en otros menesteres, no todos explicables. Sigue faltando ese dinero.

Una imagen nocturna de la maqueta del Espai Barça, con el Nou Camp Nou y el nuevo Palau Blaugrana.

/ FCBARCELONA

"La situación es tan grave que cuando entramos la cuestión no era si podíamos gastar más o menos o cómo recortar gastos, sino la de salvar al club. Lo hemos sacado del hoyo, pero aún está en la UVI"

Maria Elena Fort / Vicepresidenta institucional

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"La situación es tan grave que cuando entramos la cuestión no era si podíamos gastar más o menos o cómo recortar gastos, sino la de salvar al club. Lo hemos sacado del hoyo, pero aún está en la UVI", describe Fort gráficamente, tan gráficamente como intenta explicar la conversión de un proyecto de 600 millones en uno de 1.500 en siete años o de como se han gastado ya 122 millones (el 25% del precio original) y apenas ha concluido el 5% de la obra.

"El proyecto de 2014 con el coste de 600 millones era virtual, era falso y era un engaño", responde. Estaba diseñado con costes muy infravalorados destinados a obtener la aprobación en el referendum, sostiene.

Imagen de archivo de las obras de derribo del Miniestadi.

/ Ferran Nadeu

Amenaza en la primera gradería

El plan, presentado por Bartomeu, pero gestado desde la junta original de Sandro Rosell, pretendía ser un dechado de austeridad que apoyara la acción de responsabilidad presentada contra la junta de Laporta. Fort fue una de las damnificadas. «Hemos adecuado el coste al precio real. Por ejemplo, no estaban contabilizados los marcadores», apunta. Tampoco se informó a los abonados de la primera gradería cubierta (unos 12.000) que serían trasladados a la tercera porque en su lugar se ubicarían los palcos de lujo. Ahora no serán movidos en masa.

La realidad, independientemente de los ojos con que se mire, revela que el coste de un estadio raya los mil millones de euros. Wembley, en 2007, superó es cifra. El del Tottenham Hotspur ha escalado hasta los 1.200 millones. El Allianz Arena de Múnich o el Metropolitano de Madrid no han superado los 400 millones, por el contrario. Reverter estimó que la reforma del Camp Nou oscilará entre los 800 y los 900 millones. El Palau Blaugrana, sin embargo, no vale 90 millones, según la tasación original, sino de 300 a 400 millones. Ninguno tiene el aforo de los 105.000 espectadores que cabrán en el recinto azulgrana. 

Siete años después y 119 millones gastados (hay comprometidos 23 millones más), la ejecución del Espai Barça consta de la construcción del Estadi Johan Cruyff (presupuestado en 4 millones, pagados 19 millones), el derribo del Miniestadi, la renovación de la instalación eléctrica del Camp Nou y la urbanización de los aledaños de las instalaciones azulgranas. Hay más de 40 personas trabajando en nómina del club y varias empresas dedicadas al Espai Barça, un volumen humano y económico que será revisado en la investigación interna (la segunda) emprendida por Laporta.

Una imagen del Estadi Johan Cruyff.

/ FCBARCELONA

Voto de confianza

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El presidente deberán vencer las sospechas que puedan albergar los socios azulgranas pese a que ellos no deberán rascarse el bolsillo. El permiso que se les pedirá es, también, un voto de confianza hacia la junta, tan racional como pudo ser el voto que le dieron en las elecciones del 7 de marzo. 

La financiación que se pedirá (a Goldman Sachs, presumiblemente), no afectará a la actividad ordinaria. Es una cuenta paralela que se empezará a pagar a partir del plus de ingresos que se prevén. En el mejor de los casos, el Camp Nou se inaugurará en 2025. El Palau no tiene fecha. "El Espai Barça no pone en peligro la viabilidad del club ni la forma de propiedad ni la toma de decisiones», asegura Fort, tratando de eliminar las reticencias de los socios: "Si no te mueves, estás muerto y no podemos echarnos atrás, por lo que solo se puede avanzar mirando hacia adelante". Mirando al domingo, primero, y al futuro después.