UNA CRISIS INTERMINABLE

La plantilla del Barça exige a Laporta y Koeman que cesen las hostilidades

  • Las intervenciones de Sergi Roberto y Piqué, en Cádiz, son un claro estirón de orejas al presidente y al entrenador para que resuelvan su enfrentamiento

  • Los capitanes creen que si el club toma decisiones, las que sean, el equipo aún está a tiempo de hacer una buena temporada y aspirar a ganar algún título

La plantilla del Barça exige a Laporta y Koeman que cesen las hostilidades

MARCELO DEL POZO (REUTERS)

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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La plantilla del Barça, una mezcla de jugadores campeones de todo, herederos del espíritu, estilo y personalidad de las legendarias ‘vacas sagradas’ como Piqué, Sergi Roberto, Busquets y Alba y la aparición de una nueva generación, liderada por Ansu Fati, Pedri, Gavi y Nico González, decidió intervenir ayer, de forma contundente y muy clarividente, en la crisis que vive, no solo el equipo y el vestuario, sino la entidad azulgrana, una vez concluido el partido en Cádiz, donde el conjunto de Ronald Koeman solo pudo arrancar un nuevo empate que añadir al del Granada de pocos días antes en el Camp Nou.

La plantilla está cansada, hastiada, de que los máximos responsables de la entidad, empezando por el presidente Joan Laporta, que en su visita a Cádiz intervino incomprensiblemente en tres televisiones para añadir más duda a la situación e, incluso, permitir que un forofo presidente de peñas desprestigiase y ofendiese a los medios de comunicación ante sus narices, y terminando por su entrenador pasando, por supuesto, por el asesor personal del presidente, Enric Masip, y, cómo no, el vicepresidente económico, Eduard Romeu, que concede entrevistas en su despacho profesional de Audax Renovables, se pasen el día aumentando el ruido, la crítica y, sobre todo, no contribuyendo en nada, en nada, a pacificar y solucionar la situación.

Fuego amigo

Al “perder traerá consecuencias” de Laporta el día de su toma de posesión hay que añadir la aseveración, por parte de Romeu, de que “el Barça no se podía permitir a Messi” y, también, la indirecta de Masip de que “cuando uno viste esa camiseta hay que salir a dar la vida y jamás podemos salir derrotados”, el entrenador decidió defenderse y devolver la pelota al tejado de la directiva con un comunicado en el que acusaba al club de exigirle imposibles y, al final, los jugadores decidieron coger el toro por los cuernos y pedir, como pidió el capitán Sergi Roberto (aún no renovado) que “presidente, entrenador y todos nos unamos más que nunca y saquemos esto adelante, pues tenemos equipo y plantilla para aspirar a ganar la Liga”. “Es más”, añadió Sergi Roberto, “no creo que los demás equipos tengan mejor plantilla que nosotros”.

La plantilla no se pronuncia a favor ni en contra de Koeman, pero pide que el club tome decisiones ¡ya!

La versión de Sergi Roberto fue completada por su compañero Gerard Piqué, al que todos consideran ahora el auténtico líder del Barça, superando en credibilidad y discurso sensato, lógico e ilusionante al que lanza sin sentido Laporta y remata Koeman, eso sí ante el silencio del ‘staff’ técnico deportivo que, por boca de Ramon Planes, solo se atrevió a decir que el técnico holandés seguirá en el banquillo, el próximo domingo, ante el Levante “porque debemos apoyarle”. Es evidente que Laporta no tenía plan A, ni tiene plan B. Nadie sabe qué significa esa frase de "sabemos lo que hay que hacer y lo arreglaremos".

Cada uno por libre

La plantilla está harta de que no recibir la suficiente ayuda para poder superar la lista de bajas, especialmente en la delantera, y no contar con suficiente colchón de credibilidad y tiempo para poder reconstruir un equipo que, de pronto, ha perdido a sus dos mejores jugadores y goleadores, Leo Messi y Antoine Griezmann. Esa falta de respaldo institucional, por más que Laporta se llene la boca llamando “héroes” a los que se rebajan el sueldo o difieren sus ingresos, es lo que forzó la intervención, en Cádiz, de dos pesos pesados como Sergi Roberto y Gerard Piqué, insisto, el ‘presidenciable’ del futuro.

Resulta bastante sorprendente que, en un club con el departamento de comunicación más amplio y numerosos del fútbol europeo, la información se dispare sin control (ni Laporta ni nadie del ‘camarote’ sabía o había dado permiso a Romeu para intervenir en RAC1 y la COPE hace unos días cuando dijo, entre otras cosas, que la gestión de Florentino Pérez “es para sacarse el sombrero”, elogio a añadir a la foto de Laporta con ‘Flo’ en el restaurante ‘Botafumeiro’, de Barcelona) y cada día los responsables de la comunicación del ‘més que un club’ se sorprenden con un incendio nuevo en los medios.

Esto es lo que hay

Las múltiples interpretaciones que todo el mundo está haciendo a esas diversas apariciones es lo que más inquieta, a la hora de la reconstrucción deportiva, a los futbolistas. La indefinición de Laporta, el intervencionismo de Masip siendo un simple asesor, la aparición del principal avalista del presidente como casi, casi, aspirante futuro a la presidencia (incluso por dimisión del actual presidente) y la defensa imposible que el propio Koeman está haciendo de su cargo fue lo que hizo que los capitanes saliesen a escena, especialmente Piqué, que tenía muchas ganas de desmentir que él hubiese dudado de esta plantilla cuando lanzó la frase “esto es lo que hay”.

No hay plan, ni A ni B. Laporta, Romeu, Masip y Koeman disparan sus ráfagas sin resolver la crisis

Cuando Piqué dijo esa frase no estaba menospreciando el poder futbolístico del Barça ni el valor de la plantilla actual, estaba reconociendo, simplemente, que al enorme ruido que rodea al club y que nadie, nadie, está tratando de mitigar o pacificar, debían añadirse bajas importantísimas en el campo como las de Ansu Fati y Dembélé, decisivos en otros momentos. Porque, en efecto, si se vuelven a oír las declaraciones de Piqué, no ya tras el empate ante el Granada sino, incluso, ante la derrota frente al Bayern, hay mucho de ilusión y esperanza cuando recuerda, no porque el Barça vaya a ser capaz de hacerlo sino porque ya ha ocurrido, que en peores situaciones se han visto “muy recientemente” grandes clubs como el Chelsea y el Bayern y, de la mano, de Thomas Tuchel y Hansi Flick, que llegaron a mitad de temporada a ambos clubs, acabaron ganando la Champions.

El día que Messi hable

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Es muy difícil, por no decir imposible, ya que todo el mundo considera que está sentenciado, que la crisis se resuelva con un akelarre Laporta-Koeman, que ponga fin a los continuos comunicados y/o declaraciones de cada uno de ellos. Las contundentes declaraciones de los capitanes que, en efecto, tampoco se pusieron incondicionalmente al servicio de su actual entrenador, más bien deberían interpretarse como un gran tirón de orejas a todos los que, simplemente, están provocando incendios continuamente y a la petición expresa de un hagan ustedes lo que quieran, pero háganlo ¡ya! y pónganse de acuerdo, ahora que aún estamos a tiempo de levantar el vuelo. “Somos el Barça y tenemos que ganar la Liga”, dijo Sergio Roberto. “Yo no visto esta camiseta para acabar segundo o tercero”, señaló Piqué.

Todo eso, sin tener en cuenta que algún día de estos a Leo Messi se le ocurrirá hablar desde París y contar, tal vez, su versión sobre su esperpéntica salida del Barça. Se conoce la versión de Joan Laporta y Eduard Romeo, así como la de Javier Tebas, presidente de LaLiga, pero aún no se conoce la versión de quien asegiro que había hecho “todo lo posible y lo que me pidieron” para poder seguir y ni así se quedó.

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