ACTUALIDAD AZULGRANA

Laporta y Koeman, una historia sin amor

El estado de la relación entre el presidente y el entrenador no acaba de desaparecer de la actualidad barcelonista. Las intervenciones desde los respectivos entornos parecen complicar públicamente la convivencia

Laporta, junto a Koeman, visita la ciudad deportiva tras ganar las elecciones a la presidencia, el pasado mes de marzo.

Laporta, junto a Koeman, visita la ciudad deportiva tras ganar las elecciones a la presidencia, el pasado mes de marzo. / FCB

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Albert Guasch
Albert Guasch

Periodista

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Joan Laporta y Ronald Koeman no se conocían antes de que se encendiera la mecha de la prolongada campaña electoral. Habían coincidido hace muchos años en una fiesta en casa de Johan Cruyff a la que el actual técnico azulgrana acudió con su esposa. Se saludaron, pero poco más. Laporta ha conocido a través de Cruyff a numerosos holandeses a lo largo de su vida. Sin embargo, pese a su paso por la presidencia, Koeman no era uno de ellos. 

Sin esa cercanía personal, enseguida pudo, sin incomodarse demasiado, arrojar dudas sobre la elección de Josep Maria Bartomeu. Nada de lo que procediera de su antecesor podía ser bueno. Y, sin embargo, Laporta empezó a mirar con ojos mejores a Koeman a medida que avanzó la temporada. Le reconoció que había dignificado al club en un periodo de turbulencias máximas y en la que no hubo presidente; le gustaba su carácter, parecido al suyo en aquello de ir de cara, y le llegaban buenos informes desde el vestuario.

Este periódico entrevistó a Laporta el día después del trepidante 3-0 al Sevilla en las semifinales de Copa. Significó su retorno al palco -también estuvieron los otros dos candidatos- y supuraba entusiasmo por lo que vio. No le pareció mal entonces que se alinearan a tres centrales. «El equipo me convenció. Los sistemas son líquidos, dinámicos, y hay que disponer de variantes. A mi me gusta más el 4-3-3 y si me aprietas el 3-4-3, pero se crearon ocasiones, que es lo que queremos», dijo ese día.

Convivencia entre minas

Luego la temporada ya se sabe cómo acabó, convertida en cenizas con la infame derrota en casa ante el Granada, el rival de mañana en el Camp Nou. La remontada épica en la Liga se transformó en decepción y aspavientos. Laporta rumió el relevo, le pidió dos semanas al técnico en aquella famosa comida en Vía Veneto y la relación se agrietó. Hubo palabras de paz y reconciliación después de ratificarse la continuidad, pero es una convivencia la suya llena de minas. 

Laporta, Yuste y Koeman, en la ciudad deportiva del Barça.

/ FCBARCELONA

Al técnico neerlandés le estalló la última estando en Capri con su familia. Allí le llegó la irrupción del presidente en un encuentro con periodistas en el que pareció que la renovación de Koeman dependía, entre otras cosas, de que diera bola a Umititi y Riqui Puig y de que pusiera la mano sobre las tablas sagradas del cruyffismo. Cuentan del entorno del entrenador que su disgusto ese día fue de los gordos y así lo hizo saber con suave claridad en una rueda de prensa.

Documental en Holanda

Este viernes salió a la luz un documental en Holanda, ‘Força Koeman’, en que este explicó el detalle de su conversación con Laporta en Via Veneto. El presidente cuestionó la capacidad del entrenador y Koeman replicó con firmeza: «Le dije que me dijera que no soy lo suficientemente bueno para entrenar el equipo y que así podríamos acabar con aquella historia». Y así pasan los días, con los entornos respectivos quitando los velos del disimulo a una historia sin amor.

«Los respectivos entornos están transmitiendo la sensación de que la relación es mala y se da la apariencia de un enfrentamiento que no existe. A mi me parece que su relación es normal»

La dura derrota ante el Bayern ha puesto a Koeman en la esquina del cuadrilátero y las tertulias lo han tumbado en la lona. Laporta bajó antes del partido a espolear al equipo y se abrazó al entrenador. Luego, consumada la nueva humillación europea, no volvió a las catacumbas. No es extraño. Ha optado este año por dejar de entrar en el vestuario tras los partidos. Se reunió, como se sabe, con Rafa Yuste y Mateo Alemany, y la sensación de crisis se agrandó. 

La desconfianza presidencial profundiza la herida. A nadie le gusta sentirse cuestionado y Koeman lo ha sido además muy públicamente. Y lo que se está viendo en el campo no ayuda a reforzar lazos precisamente, porque lo que sucede sobre el césped marca desde siempre la temperatura del club. 

No obstante, ambos protagonistas mantienen mejor las formas que sus entornos, enfrascados en lo que parece una guerrita subterránea que se dilucida en tuits, artículos periodísticos y comentarios sueltos. «Nuestra relación es buena; si hay alguna cosa nos lo hablamos; ninguna queja», dijo Koeman. «La relación es buena y la conversación muy fluida», ratificó Laporta. 

Futuro difícil

Una persona cercana a Laporta cree que los entornos de las dos figuras están intoxicando la situación. «Los respectivos entornos están transmitiendo la sensación de que la relación es mala y se da la apariencia de un enfrentamiento que no existe. A mi me parece que su relación es normal», dice alguien que ha visto al presidente departir con el entrenador.

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Koeman, es obvio, no refleja la sensibilidad futbolística de Laporta. En cambio, cuenta con un respaldo fuerte en el club. Su relación con Alemany, Jordi Cruyff, Yuste y Planes es excelente y puede ser que entre todos ellos convencieran al mandatario a hacerse suyo al técnico manteniéndole esta temporada en el cargo. No obstante, su futuro se antoja difícil. Privado de Messi y Griezmann los últimos días de mercado, parece disponer de la plantilla azulgrana más frágil desde hace muchísimos años. 

Un debate recurrente estos días es si con un Guardiola o un Tuchel podría sacarse mejor rendimiento al plantel. Si la conclusión final es que sí, y no despegan rápido los resultados y el juego, una mina definitiva puede estallar en los pies de Koeman. Las esperanzas recaen en el regreso de Ansu Fati y Dembélé, que a saber lo que tardarán en ponerse en forma competitiva. El Granada casi entierra a Koeman hace unos meses; no lo logre de verdad este lunes.