RESPETA SU CONTRATO

Laporta se conforma con Koeman

Laporta abraza a Koeman tras la conquista de la Copa del Rey en Sevilla.

Laporta abraza a Koeman tras la conquista de la Copa del Rey en Sevilla. / Cristina Quicler / Afp

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Quería otro entrenador, pero no lo ha encontrado. Quería iniciar Joan Laporta el proyecto deportivo de su segunda etapa en el palco del Camp Nou con un piloto nuevo, tal si fuera en el 2003 cuando despidió a Radomir Antic y colocó a Frank Rijkaard, que no era, curiosamente, el primero de su lista. El primero era entonces Ronald Koeman, seguido por Guus Hiddink. El fútbol holandés como faro.

Ahora, tampoco se ha salido con la suya el dirigente azulgrana. Quería a Guardiola. Tan inalcanzablemente irreal como utópico. Pensó luego en Nagelsmann y Flick, símbolos de la exitosa corriente alemana que triunfa en los banquillos europeos. Nunca tuvo Laporta a Xavi en su radar, por lo que se iba quedando sin opciones con la caja vacía y el tiempo se le echaba encima, por lo que acabó en manos de Koeman.

Quería el presidente empezar como hace 18 años, pero atado de pies y manos por la diabólica herencia de Bartomeu, ha terminado girando su discurso. Si Koeman no estaba inicialmente en su hoja de ruta ahora, en cambio, es el líder de la reconstrucción. Sumergido como anda el Barça en una economía de guerra (Kun Agüero y Èric García, dos de los tres fichajes realizados, han llegado a coste cero) Laporta se ha visto maniatado en la elección de su entrenador. Que es, en realidad, el entrenador escogido hace casi un año por Bartomeu.

Tras debilitarse la figura del técnico en estos meses de dudas, el club busca ahora arroparlo al máximo

Una vez tomada la decisión, amparado el nuevo presidente por los consejos de la dirección deportiva que lidera Mateu Alemany, arropado por Ramon Planes, toca fortalecer la figura de Koeman, zarandeado, sobre todo, en la última semana por las dudas. Y expuesto desde hace meses a una situación de debilidad. Debilitado porque el hombre que lo fichó (Bartomeu) no duró ni dos meses en el palco. Debilitado también porque el club vivió cuatro meses en un clima de interinidad con Carles Tusquets, el presidente de la Comisión Gestora. Y debilitado luego porque Laporta se tomó un período de reflexión para valorar el escenario.

Hace una semana la tensión dominaba la relación entre Laporta y Koeman, al borde casi de la ruptura definitiva

Tiempo de reflexión que se aceleró en los últimos días, simbolizadas en dos citas entre el presidente y Koeman. La primera fue una comida en el restaurante Via Veneto muy mediática, pero de poco contenido. La segunda fue una reunión en las oficinas del Camp Nou, también transmitida en directo, con mucho más contenido, a pesar de que duró poco. Muy poco.

Laporta junto a Koeman y la plantilla del Barça en un entrenamiento en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.

/ FCBARCELONA

Apenas 30 minutos y fue el momento de mayor tensión entre ambas partes. Tensión evidente tanto durante la reunión como en las horas posteriores donde se palpó el desencuentro hasta intuirse incluso la ruptura definitiva, frenada, eso sí, por los graves problemas económicos que estrangulan al Barça al punto de que lo dejan sin capacidad de maniobra. 

Reconstruir los puentes rotos

Koeman sigue y Laporta, entretanto, debe reconstruir los puentes rotos en los últimos días para dar solidez al proyecto que arranca este verano a la espera de que la continuidad de Messi sea también oficial. "Se ha acabado un ciclo", dijo el presidente como punto de partida para remodelar la plantilla.

Un nuevo ciclo pero con pilares antiguos teniendo a Leo como faro principal, sostenido, además, por el entrenador que le hizo sonreír después de meses llenos de turbulencias cuando el burofax a Bartomeu no se iba de su cabeza.

Presentados ya los fichajes del Kun, Èric García y Emerson, el Barça acelera en la liquidación de la plantilla y cerrar las llegadas de Depay y Wijnaldum

Ahora, ratificado el entrenador, asegurada pronto la estrella y con tres fichajes ya hechos (Kun, Èric García, Emerson) y dos a punto de concretarse (Depay y Wijnaldum), el objetivo inmediato del club se centra en resolver los problemas estructurales que anidan en la plantilla a la que se había dado por finiquitada, pero toca lo más complejo: gestionar las salidas de piezas importantes.

Puerta abierta para La Masia

Gestionar la marcha, aligerar la plantilla y hacerla más corta, abriendo así la puerta a más jóvenes (Nico González, el prometedor medio centro del filial (19 años), aguarda ansioso, entre otros, al igual que Alejandro Baldé (17), el interesante lateral zurdo que galopa por La Masia), es fundamental para rebajar la terrible masa salarial. "Es el 110% del presupuesto actual", denunció un indignado Laporta, que no puede hacer todo lo que quisiera hacer por una razón fundamental: no hay ni un euro en la caja del Camp Nou.

La magnitud de la reconstrucción en el vestuario se medirá más por quien se va que no por quien viene

La verdadera magnitud de la reconstrucción no se medirá por los que vienen (cinco fichajes por solo nueve millones de euros, señal de la economía de guerra que ahoga a la junta) sino por los jugadores -sean vacas sagradas o estrellas que costaron una fortuna cuando el dinero corría alegremente por el Barça- que saldrán del vestuario.

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Pero, al menos, el Barça de Laporta tiene entrenador e ideólogo. Es Koeman. Y es Jordi Cruyff. El mismo técnico que eligió en su día Bartomeu para liderar un complejo proceso: el final de un ciclo con el inicio de otro. El mismo ejecutivo en el que había pensado Víctor Font. Y a punto de cumplir tres meses en el palco, Laporta acelera para levantar su nuevo / viejo proyecto.

Por obligación o necesidad, Koeman se convierte en el tercer técnico del presidente. Aguantó al máximo a Rijkaard, incluso con dos años finales de autocomplacencia, y dio vuelo al novel Guardiola, que venía de ser campeón de Tercera División, pero alcanzó la cima en su temporada perfecta: seis títulos de seis.