EL INICIO DEL NUEVO CICLO

Laporta toma el mando del equipo

Laporta habla con Piqué, Messi, Busquets y Sergi Roberto, los cuatro capitanes del Barça.

Laporta habla con Piqué, Messi, Busquets y Sergi Roberto, los cuatro capitanes del Barça. / FCBARCELONA

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Terminada la Liga, la mirada no se pondrá solo en la continuidad de Koeman, convencido de que puede, y debe seguir, ni tampoco en el futuro de Messi, aún no resuelto por muchas señales positivas que vaya emitiendo, sino en la hasta ahora silenciosa figura de Joan Laporta. El presidente apareció ya la semana pasada para dar por enterrada una etapa: «El ciclo se ha acabado», certificó con una inusual contundencia anunciando la tormenta de decisiones que empezará a ejecutar esta semana.

Para empezar, debe decidir Laporta si permite a Koeman cumplir el segundo año del contrato que le firmó en su día Bartomeu, el autor intelectual de una herencia envenenada. Tremendamente envenenada porque le ha legado a Laporta la plantilla más cara del mundo, cuyo coste salarial está por encima de los 500 millones de euros, que además "no tiene el nivel" adecuado, como confesó Koeman tras el estéril triunfo sobre el Eibar, para competir con opciones. Ni en España -queda la Copa como consuelo- ni tampoco en Europa. Un problema para la caja del club, donde no hay ni un solo euro, y también para la necesaria reconstrucción deportiva.

Todo por hacer

Ha tenido el presidente más de dos meses y medio de paciente observación del derruido edificio deportivo que recibió. Tiempo para estudiar y diseñar junto a Mateu Alemany, nuevo director de fútbol del Barça, las medidas de choque para agitar un equipo que se ha ido consumiendo en los últimos años, producto de una errática planificación, que ha visto desfilar a cuatro entrenadores (Luis Enrique, Valverde, Setién y Koeman) en cinco años. Peor aún ha sido en los despachos con cinco secretarios técnicos (Zubi, Robert Fernández, Pep Segura, Abidal y Planes, que es quien ejerce ahora el cargo) en los seis últimos años, prueba más que evidente de la desorientación.

Laporta se dirige a la plantilla junto a Koeman en la ciudad deportiva del Barça.

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A Laporta se le acumula ahora el trabajo. Tiene todo por hacer y el tiempo se le echa encima. Solo un par de meses y sin margen de error tras tanto fallo cometido en las anteriores reestructuraciones de la plantilla que la han debilitado de tal manera que carecen de la calidad necesaria, según sentenció Koeman hasta en un par de ocasiones, para vestir la camiseta del Barça. Un problema difícil de resolver, además, porque todos los jugadores tienen contrato más allá del 2021. Solo Messi acaba su vínculo este 30 de junio.

Buscando piloto

Primero debe escoger Laporta al técnico que pilote con autoridad su proyecto, condicionado también por un mercado que no le deja mucho margen. El joven entrenador alemán Julian Nagelsmann, uno de sus favoritos, se fue al Bayern Múnich, previo pago de 25 millones de euros, algo inasumible para el Barça, que si prescinde de Koeman se enfrentaría a una liquidación económica del segundo año de su contrato, dificultando aún más el escenario de la reconstrucción.

Laporta se abraza a Messi antes de la foto oficial con la plantilla en la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.

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Hasta ahora, el dirigente ha eludido, incluso en los mejores momentos del neerlandés, unirse para siempre a él. Tampoco se ha distanciado demasiado, por si acaso necesita, finalmente, de la figura de Koeman para dirigir el segundo año de transición, ya con una plantilla nueva. O casi totalmente nueva, como busca el club.

El más cruyffista, pero sin sus gurús

Quiere Laporta, asesorado por Alemany, que será el ejecutor de su plan, y Planes, herencia de Bartomeu, cambiar los pilares del Barça. La casa se ha hecho vieja y tiene goteras por todos lados. No está el presidente, sin embargo, tan arropado como en el 2003 o 2008 cuando puso su firma a dos remodelaciones exitosas, escuchando el sabio consejo de Cruyff y actuando, en el día a día, con la inteligencia de Txiki Begiristain.

Koeman se dirige a sus jugadores en el comedor de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.

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Ahora es Laporta, el más cruyffista del núcleo de poder con Alemany, Planes y bajo la tutela económica de Ferran Reverter, el nuevo CEO del club, quien se pone al mando del equipo, obligado a arrinconar su amistad con la plantilla, especialmente con las ‘vacas sagradas’ porque ellas deben ser las primeras en entender que el ciclo terminó.

Al nuevo presidente, evaporado el período de euforia que vivió tras arrasar en las elecciones, le corresponde gestionar desde la miseria (no hay dinero) el nuevo ciclo que se mantendrá, como es habitual en los tres últimos lustros, en el talento de Messi. Pero con Leo, que ha firmado 30 goles en la Liga, no ha bastado. A Laporta le toca cambiar casi todo lo que hay alrededor del '10'.