EL COMPLEJO CAMBIO DE CICLO

Laporta topa con una herencia envenenada

Laporta, en el Camp Nou durante la presentación de la nueva estructura ejecutiva del club.

Laporta, en el Camp Nou durante la presentación de la nueva estructura ejecutiva del club. / FCBARCELONA

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Volvió Koeman este jueves a la ciudad deportiva del Barça. No sabe si era su penúltimo día, a pesar de tener un año más de contrato. Volvió también toda la plantilla, excepto Pedri, a quien el técnico ha dado vacaciones anticipadas, y Ter Stegen, que entraba en un quirófano de Suecia para intentar que el doctor Hakan Alfredson le recupere con una intervención quirúrgica esos ya crónicos problemas en el tendón rotuliano de la rodilla derecha. Volvieron todos, entrenador y futbolistas, asumiendo que han entrado en los días finales del ciclo, como verbalizó el presidente Joan Laporta. Desconocen que será de ellos en unas semanas.

En su discurso ante los empleados, tanto Laporta como Alemany reprocharon el bajo nivel del equipo de Koeman

Pero toda revolución no es fácil. Y menos aún si es de la magnitud que pretende el club, dispuesto a cambiar la composición y hasta el alma de un Barça, que se ha acostumbrado a la derrota. Teniendo en cuenta, además, que está hipotecado por las decisiones tomadas por la junta de Bartomeu, que elevó la masa salarial de la plantilla hasta cotas inimaginables -525 millones de euros- vinculando a los futbolistas con contratos tan largos que la herencia recibida por Laporta es envenenada. Una herencia con la que topa el dirigente, necesitado de agitar un vestuario que tiene asegurado su futuro por contrato más allá de este verano.

Bajar la masa salarial

En el discurso que realizó ante los empleados del club, celebrado en el Camp Nou, el presidente advirtió al primer equipo por no cumplir sus objetivos. Estaba Laporta presentando la nueva estructura ejecutiva del Barça con Mateu Alemany como director de fútbol en el estadio. Un ejecutivo que también reprochó a los futbolistas de Koeman que fallaran tanto en la Liga como en la Champions, además de insistir en la necesidad de rebajar lo antes posible la masa salarial.

Leo Messi durante el último partido de liga en el Camp Nou esta temporada

/ JORDI COTRINA

Messi lo marca todo

Bajo esas premisas de austeridad solo un jugador queda libre dentro de poco más de un mes. Y es Messi, la pieza capital. El pilar en el capítulo deportivo, a pesar a que se han invertido más de 400 millones de euros para arroparle (Coutinho, Griezmann y Dembélé), pero el equipo sigue dependiendo de él. Ni con 30 goles en la Liga del astro le ha permitido al Barça ganar el título o llegar a la última jornada con opciones de doblete. Y es aún más esencial también en el plano económico porque es la imagen de marca más valiosa que le queda al club para renegociar los nuevos contratos de patrocinio en un contexto de profunda crisis por la pandemia.

Pero Messi todavía no ha dicho si continuará en el Camp Nou o le quedan energías para emprender su primera y última aventura lejos de Barcelona. Laporta se ha marcado como primera y máxima prioridad de su segundo mandato asegurar la continuidad del capitán azulgrana. Luego, ejecutar la revolución pendiente desde hace, al menos, un par de años. Pero condicionado el presidente por el panorama que se ha encontrado tras los seis años de Bartomeu en el palco.

Griezmann durante el partido de liga contra el Celta

/ JORDI COTRINA

Panorama desolador en la caja del Camp Nou (la deuda se disparó, los ingresos bajaron en picado por el coronavirus, la masa salarial, pese a que los jugadores aceptaron diferir los pagos, es insostenible) y panorama deprimente en la ciudad deportiva, con un equipo que no compite en Europa ni tampoco gobierna en España.

Clima de incertidumbre

Atrapado por ese escenario, pendiente de lo que diga Messi, que se puede ir el lunes a Argentina para disputar la Copa América sin haber renovado, la terapia laportiana es de choque. Exige medidas traumáticas y urgentes, que han provocado, además, un clima de incertidumbre en el vestuario porque se enteró por la prensa de las intenciones del presidente. Pocos tienen el futuro asegurado la próxima temporada. Y menos Koeman, quien a tan solo una jornada de acabar la Liga y tras participar en la planificación de la próxima temporada, no sabe si la semana que viene será despedido.

Koeman, en el entrenamiento del Barça en la ciudad deportiva.

/ FCBARCELONA

El objetivo del club es sacar dinero de donde sea, dispuesto a colocar en el escaparate a cualquier jugador. Sergi Roberto, por ejemplo, es el primero, según explicó el diario Sport, al estar completamente amortizado al ser de la cantera, por lo que resulta preferible una venta antes de que acabe su contrato (2022), pendiente, por supuesto, de la opinión del centrocampista, castigado por las lesiones musculares en este curso. Hasta tres ha sufrido casi de forma consecutiva.

Piqué, en el entrenamiento del Barça en la ciudad deportiva.

/ FCBARCELONA

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Pero el problema de verdad es hallar solución a casos muy complejos como el de Dembélé (o renueva o se le vende antes de que quede libre en un año), Coutinho (salario de megaestrella, inasumible en el escenario pandémico, que contrasta con su pobre rendimiento en tres años, uno incluido con cesión al Bayern) y Griezmann, otro de los mejor pagados. Asuntos tan capitales como el sacrificio económico y deportivo que se les exige a las ‘vacas sagradas’ del vestuario. 

Final de los contratos de la plantilla del Barça 2020-21

En el 2021: Messi

En el 2022: Dembélé, Ansu Fati, Sergi Roberto, Pedri y Ilaix Moriba

En el 2023: Busquets, Coutinho, Araujo, Neto, Umtiti, Mingueza y Riqui Puig.

En el 2024: Piqué, Jordi Alba, Griezmann, Junior Firpo, Pjanic y Braithwaite.

En el 2025: Ter Stegen, Dest, Matheus Fernandes y Trincao

En el 2026: De Jong y Lenglet.