EL BANQUILLOS DE LOS DOS GRANDES

Koeman y Zidane, futuro en peligro

  • El técnico del Barça todavía no sabe si seguirá, pendiente de la decisión que tome Laporta al acabar la temporada

  • El entrenador del Madrid planea irse al acabar la temporada, aunque tiene contrato, como el azulgrana, hasta el 2022

Zidane saluda a Koeman en el Camp Nou antes del clásico que ganó el Madrid (1-3) en octubre.

Zidane saluda a Koeman en el Camp Nou antes del clásico que ganó el Madrid (1-3) en octubre. / Jordi Cotrina

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Ambos tienen contrato asegurado. Ambos firmaron hasta el 2022. Pero, por una razón u otra, ni Ronald Koeman tiene garantizado cumplirlo en el Camp Nou por mucha comida "tranquila" que tuviera, como así la calificó Joan Laporta, el nuevo presidente del Barça. Ni tampoco Zinedine Zidane quiere, según reveló Telemadrid, agotar el vínculo legal para seguir sentado otro año más en el banquillo blanco.

 Hay zozobra entre los grandes y solo Diego Pablo Simeone, el técnico mejor pagado del mundo, que está a punto de cumplir una década dirigiendo al Atlético (llegó en diciembre del 2011), tiene la silla asegurada. Es el único dueño de su destino ya que posee 80 puntos frente a los 78 del Madrid. A no ser que gane la Liga y decidiera finiquitar el cholismo desde la cima. 

El silencio de Laporta

En Barcelona, Laporta mantiene ese programado silencio que arrancó ya en la campaña electoral, datado en septiembre pasado. Silencio sobre el futuro de Koeman, el entrenador escogido por Bartomeu para sobrevivir tras el desastre del 2-8 de Lisboa. El nuevo presidente se enfrenta a la decisión (mantener al neerlandés o apostar por un técnico suyo desde el primer día) que marcará el arranque de la segunda etapa en el palco del Camp Nou.

 Zidane y Koeman antes de empezar el clásico del Camp Nou que acabó con victoria del Madrid (1-3).

/ Jordi Cotrina

No tiene prisa el dirigente, por mucho almuerzo que tenga en público (casi transmitido en directo) o en privado, con el técnico, aunque el tiempo se le echa encima. En apenas ocho días se da por liquidada la temporada del Barça, con una Copa en el Museo y el desplome en la Liga en menos de dos semanas, tras meses y meses de ardua reconstrucción para retornar casi al deprimente punto de partida original.

En apenas ocho días se cierra la temporada y aún se desconoce quien se sentará en el banquillo del Camp Nou

Esos 5 puntos de 12 han desarmado al equipo, minado la credibilidad de Koeman y colocado bajo sospecha a las vacas sagradas. Entretanto, la planificación del próximo curso está en marcha, con el neerlandés en el mismo despacho donde cohabitan Mateu Alemany, flamante director de fútbol, y Ramon Planes, secretario técnico de Laporta, hasta nueva orden, como lo fue de Bartomeu.

Koeman tiene claro lo que necesita el equipo. Sabe los defectos estructurales que detectó en agosto y se han reproducido ahora en mayo. Tiene también las primeras soluciones para profundizar en la reestructuración iniciada en Lisboa, que resulta cada vez más imprescindible atacar. Pero depende de Laporta.

Koeman saluda a Zidane en Valdebebas.

/ Reuters / Sergio Pérez

Depende de que el presidente toque un botón (adiós, gracias por todo, Ronald) u otro (Xavi, Jordi Cruyff y quién sabe si se saca el dirigente del cajón otro Rijkaard), condicionado por la terrible crisis económica que ahoga al club reduciéndole su margen de maniobra. Koeman quiere seguir. Laporta aún no ha dicho lo que quiere, arañando días, recolectando información del técnico y, por supuesto, también del vestuario para dibujar la auditoría de la plantilla.

"Se lo pondré fácil al club"

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En Madrid, sin embargo, es Zidane quien toma la decisión. En las últimas semanas ha ido dejando enigmáticos mensajes sobre su futuro, sin querer, como sí ha hecho Koeman, aferrarse a su contrato hasta el 2022. "Me veo aquí como entrenador la próxima temporada", llegó a decir el neerlandés antes de la tragedia con el Levante (3-3). "Vamos a terminar la temporada, pero se lo voy a poner muy fácil al club siempre porque me lo ha dado todo", argumentó el francés antes del empate con el Sevilla (2-2).

Llegó Zidane en marzo del 2019 al Madrid para arrancar su segunda etapa. Dos años después, se siente cansado, tanto en el plano físico como mental, según Telemadrid. Koeman no quiere irse; Zizou, en cambio, parece que no quiere quedarse.