DOS GOLES, UNA ASISTENCIA Y UN 'REGALO'

Vídeoanálisis | La Superliga es ver a Messi cada partido

  • En los primeros 37 minutos del partido, el capitán firmó seis remates, cuatro a portería, dos al palo y dos tantos

Messi celebra con Araujo el 4-2, marcado de cabeza por el uruguayo a la salida de un córner.

Messi celebra con Araujo el 4-2, marcado de cabeza por el uruguayo a la salida de un córner. / Jordi Cotrina

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Es el club más elitista que existe en el mundo porque solo tiene un miembro. Fue él quien lo fundó hace más de tres lustros y nadie está autorizado a acceder a tan selecto lugar. Vive solo, come en mesa distinta y no reparte invitaciones a nadie. Leo fundó el club de Messi. O cuando la Superliga es ver jugar a Leo cada partido, sin reparar en si te estás jugando un título (fue elegido el pasado sábado el mejor jugador de la final de Copa) o andas persiguiendo al Atlético en la lucha por una Liga que parecía una meta imposible hace tres meses. La ruina para los demás es no tener al 10, un patrimonio del fútbol que lleva disfrutando el Barça desde que Rijkaard le acunó en el Camp Nou.

El post partido del Barça - Getafe: la Superliga es ver a Messi cada partido. / Zeta Media Lab

Once de los 12 clubs fundadores de la Superliga jamás han disfrutado de ese privilegio. Y Florentino Pérez, el presidente que urdió la trama de ese desafiante y ambicioso proyecto, del que no se despega Joan Laporta, nunca ha tenido esa sensación que llevan años y años gozando los culés.

Koeman se enfada en la segunda parte en el duelo ante el Getafe del Camp Nou.

/ Jordi Cotrina

Asistir, antes en la grada, ahora, por la pandemia, delante de la televisión a un espectáculo único. A un jugador que por si solo es una Superliga porque reúne todo lo que busca la industria: compromiso con el juego, magia, todo lo que busca el espectador, y capacidad para generar negocio desde ese inquebrantable y eterno amor al balón.

De sonrisa en sonrisa

Todo lo que requería Florentino para activar el botón nuclear de la Superliga, enviando a la UEFA a la papelera, lo simboliza Messi, un tipo que provocó un tsunami futbolístico en apenas 37 minutos con una exhibición de disparos desde fuera del área, transformado en un francotirador.

A los tres minutos, el larguero de la portería de David Soria se estremeció con un imponente zurdazo, el prólogo de la tormenta. La pelota, caprichosa ella, entendió que era mejor botar sobre la misma línea, burlándole el gol a Leo escupiendo hasta la cal. Pero eso enfureció al capitán azulgrana, que no para de sonreír desde hace meses, dolido como estaba porque ese tiro merecía la recompensa del tanto.

Los jugadores del Barça felicitan a Messi tras uno de sus goles al Getafe.

/ Jordi Cotrina

Un premio que llegó cuatro minutos más tarde. Aunque antes se estableció un hermoso diálogo entre Busquets y Messi, dos viejos amigos. Hermoso porque el 1-0 nació de un monumental pase del centrocampista, tal si fuera la réplica de Guardiola. Una asistencia que rasgó al Getafe con delicadeza y dulzura detectando los invisibles movimientos de Messi desnudando la estructura defensiva dibujada por Bordalás. Busi lo dejó solo y con el balón, paciente él, aguardando la llegada de Leo, que fue empujado en su carrera por Djené, el central. Ni así se dejó caer porque quería devolverle al larguero el gol que le había quitado.

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Pichichi, con 25 tantos

A partir de ahí, el capitán rubricó 37 minutos que eran, en realidad, el vídeo de presentación que no hizo la Superliga, presentada clandestinamente. Seis tiros, cuatro a puerta, dos al palo (uno al larguero, otro al poste derecho) y consiguió dos goles. Y ya lleva 25 tantos siendo el Pichichi del campeonato, a pesar de que empezó el curso deprimido por aquel burofax que envió a Bartomeu. Construida su obra, sirvió el córner que cabeceó Araujo. Una noche de Superliga más para Leo: no solo hizo los dos tantos sino que repartió una asistencia y hasta le regaló el penalti a Griezmann para que se reconciliara con el gol .