"LOS JÓVENES DEBEN APRENDER"

Koeman, de la bronca a Mingueza al toque a Pedri

  • El técnico admite que su reacción con el defensa "fue un poco exagerada" y luego habló con él para decirle que "no tenía ningún problema"

  • "Los jóvenes deben aprender", cuenta el entrenador, precisando también que "Pedri no ha estado a su nivel"

Koeman se enfada con Mingueza en la segunda parte del Barça-Getafe.

Koeman se enfada con Mingueza en la segunda parte del Barça-Getafe. / Jordi Cotrina

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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Koeman es transparente. Para lo bueno y, por supuesto, para lo malo. Se le llevaba el demonio al técnico cuando vio a Mingueza, con 3-2 ya en el marcador ante el Getafe, irse a una aventura ofensiva que rompía todos sus planes. Corría el defensa hacia el campo del equipo madrileño, mientras Koeman se desgañitaba desde la banda. Esa goleada final (5-2 terminó el partido) no tapó la furia de Koeman.

Pero ni el engañoso triunfo calmó al entrenador, quien había decidido sustituir a Mingueza. Abandonaba el Camp Nou por la otra punta y en el camino hacia el banquillo recibía el apoyo de Riqui Puig, que estaba calentando. Al llegar a su destino final, el joven defensa quería charlar con el técnico, pero este, pendiente como estaba del encuentro, lo recibió con un gesto serio.

No estaba nada contento Koeman con Mingueza. Ni tampoco con Araujo. Ni siquiera con Pedri. "No ha estado a su nivel". Ni con la caída del equipo en la segunda parte, donde se complicó la vida con unos malos minutos que dieron esperanza al Getafe. Ni estaba nada contento con los médicos y el propio Mingueza, que retrasaron la decisión del cambio no de tal manera que el Barça encajó el gol en propia puerta cuando tenía 10 jugadores en el campo.

Koeman se enfada en la segunda parte en el duelo ante el Getafe del Camp Nou.

/ Jordi Cotrina

Una noche de furia del técnico, descontento por muchas razones. "Bajamos el ritmo del balón en la segunda parte, estuvimos más desconcentrados y nos complicamos con el 3-2 de una manera innecesaria", aseguró Koeman en un mensaje de alerta hacia el equipo de que no puede desconectarse de los encuentros ni darlos por ganados. "Esto demuestra que cuando bajamos el ritmo se nos complica los partidos, esto se debe aprender", sentenció.

"Era algo táctico porque hubo jugadores durante dos o tres momentos que no estaban bien con el balón. Ni Araujo, ni Óscar. Claro que estaba enfadado", admite el entrenador

Una noche, por lo tanto, de aprendizaje para todos, con Messi dictando cátedra en apenas 37 minutos. Aprendió el mismo Koeman. "Mi reacción fue un poco exagerada". Aprendió Mingueza. "Óscar se lesiona y sale fuera del campo. Pero duró demasiado tiempo para saber si podía volver o no", apuntó Koeman, que ya había ordenado a Dest salir a calentar. "Casi estaba para entrar y nos dijo Óscar que podía seguir. Hay que aprender y tomar decisiones por parte del médico y de los jugadores un poco antes", añadió.

Técnico y profesor

Enfadado se quedó el entrenador con el doctor y el joven defensa, una de las revelaciones de la temporada. "¿La bronca? ¿El cambio? Está haciendo una gran temporada, pero lo único es que debe aprender, sobre todo, los jóvenes a que ser jugador del Barça te obliga a estar siempre en todos los partidos", subrayó Koeman, que se tomó la extraña segunda mitad con el Getafe como un aula de aprendizaje.

Messi y Araujo se abrazan tras el gol del defensa que significó el 4-2.

/ Jordi Cotrina

"Ya sé que es complicado para Óscar. A veces, también es complicado para Pedri. Hoy no ha estado a su nivel. Y Araujo. Tienen que aprender", insistió, una y otra vez, el técnico. "El cambio de Óscar no es por enfadarme sino porque quería tener a Frenkie al otro lado", reveló tras cambiar la posición de De Jong hasta en tres ocasiones durante 90 minutos.

Al acabar el partido, Koeman ensalzó "la gran temporada" que está haciendo Mingueza, pero le instó a seguir aprendiendo

Empezó el exjugador del Ajax siendo interior derecho, luego ejerció de central zurdo y, al ser sustituido Mingueza, actuó de central derecho. Todo porque el joven de la cantera incumplió una orden de Koeman, lo que provocó que el solitario Camp Nou escuchara los gritos más fuertes de todo el curso.

Empezó el técnico con Mingueza, Piqué y Lenglet atrás y terminó el partido con De Jong, Araujo y Umtiti

"Era algo táctico porque hubo jugadores durante dos o tres momentos que no estaban bien con el balón. Ni Araujo, ni Óscar. Claro que estaba enfadado. El cambio no era por eso porque si hay alguien que está haciendo una gran temporada es Óscar", comentó el técnico.

No le gustó a Koeman que Mingueza, ubicado en la línea de tres centrales, "se fuera demasiado a la banda porque después el pase con Trincao no existe". Por una razón u otra, el técnico acabó insatisfecho. Empezó con Mingueza, Piqué y Lenglet y terminó el partido con De Jong, Araujo y Umtiti.

Jóvenes, por lo tanto, que aprenden en tiempo real. Basta ver, por ejemplo, el doble partido en uno que vivió, por ejemplo, Araujo. Cometió un penalti innecesario que desató la angustia en el equipo, y en Koeman, claro, con el 3-2 y después devolvió la tranquilidad a todos con un imponente cabezazo para rubricar el 4-2.

"Una lástima el penalti. Hay que tener más concentración en ese momento en el área. Contento porque ganamos y pude hacer gol. Leo siempre me dice que vaya a esa zona, debo aprovechar más mi altura", comentó luego el joven defensa uruguayo, otro de los jugadores sobre los que puso el foco Koeman.

Aprieta a los jóvenes, exige a las 'vacas sagradas', da el disfraz de suplente a Griezmman en los clásicos y no cuenta nada con Pjanic

El Koeman más irascible y, a la vez, más didáctico. El mismo técnico que aprieta sin parar a los jóvenes a los que él mismo ha dado vuelo. O el técnico que exige a las 'vacas sagradas' que den rendimiento para arropar a esa pandilla juvenil que le ha permitido al Barça ganar la Copa del Rey y pelear por la Liga hasta el último suspiro.

Mingueza pelea por el balón en el Barça-Getafe del Camp Nou.

/ Efe

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El Koeman que cogió el teléfono en agosto pasado para comunicarle a Suárez que no contaba con él. O el que ha sentado en el banquillo de suplentes a Griezmann en los dos clásicos, tanto en el Camp Nou como en Valdebebas, o le pidió, primero en privado y luego en público, a De Jong que debía ser más influyente porque en Barcelona se vive muy bien pero "si eres un jugador extranjero tienes que marcar diferencias", teniendo en cuenta la fortuna que invirtió el club (75 millones de euros más 11 en variables) en él.

O el mismo entrenador que prefiere poner antes a Ilaix Moriba que a Pjanic, protagonista de un singular intercambio financiero-deportivo con la Juventus. No ha jugado el bosnio ni un solo minuto en el último mes y medio, transformado en espectador privilegiado de la recuperación de Barça. Actúa Koeman de entrenador, profesor y, al mismo tiempo, oficia en el Camp Nou de alumno de Cruyff y de tutor, aunque sin libreta, como era Van Gaal.