FIESTA EN LA FINAL DE COPA DE SEVILLA

Un copazo contra la sequía

Las Copas miden el momento de los grandes clubes. Chupitos en tiempo de abundancia, se paladean cuando hay mucha sed. 721 días después del último título, los azulgranas saborearon a puerta cerrada la coronación y se rindieron de nuevo al rey Messi y al partidazo de De Jong.

De Jong celebra su tanto en Sevilla.

De Jong celebra su tanto en Sevilla. / EFE / JULIO MUÑOZ

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Las Copas suelen medir el momento de los grandes clubes. En épocas de abundancia parece que molesten, como chupitos que quitan recursos y energía para mayores retos en barrigas agradecidas. En épocas de sequía se paladean con fervor. 721 días después, a 10 días de cumplirse dos años de su último título, la última Liga de Ernesto Valverde, un Barça sediento pudo echarse por fin un trago al gaznate. Y lo hizo con una borrachera de goles en Sevilla.

Johan Cruyff celebró por todo lo alto la Copa de 1990, no solo por lograrla ante el Madrid, sino porque de perderla habría supuesto su cese antes de que empezara la leyenda del dream team. Igual que Jose Mourinho festejó a lo loco la que le ganó al Barça de Guardiola hace una década, con rúa incluida en la que a Sergio Ramos se le cayó el trofeo desde el autocar. 

Este sábado no hubo copas tiradas al suelo por exceso de fervor culé ni en las calles de Barcelona ni en las discotecas. El covid no permitió ni las clásicas visitas a Canaletas ni la no menos tradicional pitada al himno en las finales coperas del Barça, especialmente en las que se unían al coro de silbidos los aficionados del Athletic (2009, 2012 y 2015). Felipe VI tuvo una noche mucho más plácida que la de hace seis años y que las vividas anteriormente por su padre, que ayer estaba a casi 8.000 kilómetros de la Copa que solía entregar. 

La celebración y los pitos tuvieron que ser esta vez, como el partido, a puerta cerrada. Alguna copa se debió derramar ya al ver como el palo repelía con desdén el disparo de De Jong cuando el partido había empezado a andar.

Los barcelonistas celebran su último gran triunfo.

/ REUTERS

Messi, que se quitó la barba para la ocasión, sintió que Martínez Munuera le tomaba el pelo al ver que un codazo recibido no era merecedor de tarjeta. Y cuando, casi a la siguiente, el árbitro le concedía una falta al argentino cortando una acción de Jordi Alba en el área. 

Con el aspecto barbilampiño que lucía en la final de 2015, cuando logró aquel estratosférico tanto ante los leones, intentó poner fin a los dos años de maleficio. Pero el dominio aplastante azulgrana en el primer acto no se materializó en goles. Él y el resto de culés se tiraban de los pelos al ver como Griezmann, Pedri y Busquets chocaban con Unai Simón en la salida en tromba tras el descanso.

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Hasta que Messi inició una jugada a tres bandas con De Jong y Griezmann que el delantero francés culminó. El Principito ya había tenido una gran noche ante los bilbaínos en la Supercopa, aunque de nada sirvieron sus dos tantos. Esta vez ni él ni sus compañeros iban a dejar escapar otro título. De Jong volvió a exhibir su llegada para golpear de nuevo cuando en muchas casas aún se estaba celebrando el primer tanto. El centrocampista holandés apareció de nuevo para asociarse con Leo en el golazo del argentino, que se asociaría en la siguiente con Alba. Incluso dio una asistencia más a Griezmann, aunque el VAR lo anuló.

Laporta: "Espero que sea la primera Copa del ciclo de muchas"

Los culés se rindieron al partidazo de De Jong y una vez más al rey Messi, que como capitán levantó el trofeo. A ese que Carles Tusquets, presente en Sevilla invitado como Víctor Font y Toni Freixa por Joan Laporta, hubiera vendido en verano. Ese al que algunos le contaban los kilómetros y cuyo futuro ya no parece a tantos kilómetros de distancia del club de su vida. "Él será el que tome la decisión, pero está comprometido al 100% con el club, es el club de su vida. Ojalá continúe con nosotros hasta que se retire", sentenció Alba. "Orgullosos de tenerlo. Ojalá se quede aquí", coincidió Griezmann. «Koeman lo está haciendo muy bien y Leo estoy convencido de que quiere quedarse», apuntó Laporta. «Espero que sea la primera Copa del ciclo de muchas», añadió el presidente. «Quizás no es la competición más importante pero en momentos difíciles estas pequeñas victorias significan mucho», apuntó Piqué tras el trago más esperado.

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