SEVILLA, PSG, CÁDIZ...

Barça, 10 días trágicos para volver al páramo

  • Las derrotas en la Copa y la Champions, unido al tropiezo liguero, comprometen las opciones azulgranas

  • El equipo se asoma a una situación límite, expuesto a quedarse un año más en blanco sin ningún título

  • Los graves errores defensivos provocan una terrrible fragilidad aumentada también por su falta de contundencia

  • Los dos últimos goles llevan la firma de Messi. Y ambos han sido de penalti

  • Griezmann y Dembélé no aportan las soluciones ofensivas ni la eficacia que reclama Koeman

Piqué intenta animar a sus compañeros tras el empate del Cádiz en el Camp Nou.

Piqué intenta animar a sus compañeros tras el empate del Cádiz en el Camp Nou. / FCBARCELONA

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Detrás del penalti cometido por Lenglet, tras una sucesión de errores defensivos en cadena durante 48 segundos fatales, se esconden muchos problemas. Van más allá de que el central francés despejara antes el pie de Rubén Sobrino, el delantero del Cádiz, que la pelota. Nada más señalarse la pena máxima, Jordi Alba se tiró al césped para retratar la desesperación del Barça de Koeman, que ha rubricado 10 días trágicos comprometiendo su futuro en esta extraña temporada, pendientes todos del futuro de Messi. Si es que Messi tiene futuro en el Camp Nou. 

Tras encadenar siete victorias consecutivas en la Liga, el equipo de Koeman desperdició la opción de acercarse al Atlético

Diez días que han colocado la Copa del Rey en una situación límite tras el 2-0 encajado en la ida en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla. Diez días en los que la Champions se ha convertido en un objetivo utópico tras la bofetada europea del Paris SG (1-4). Curiosamente, ambos equipos tras ganar al Barça con solvencia caían derrotados ante el siguiente rival serio que tuvieron en su camino.

El Borussia Dortmund profanó en 24 minutos el santuario defensivo de Lopetegui, cimentado en Koundé, Diego Carlos y Fernando, con tres goles, dos llevaban la firma de la bestia Haaland. Y el Mónaco dominó con calma al apocado conjunto de Pochettino en el Parque de los Príncipes (0-2), donde no hubo ni rastro de Mbappé en la que ya es la sexta derrota liguera del PSG.

Piqué y Lenglet, abatidos tras el penalti cometido por el francés en el Camp Nou sobre el Cádiz.

/ Jordi Cotrina

Diez días en los que el Barça, que venía de encadenar siete victorias consecutivas, se podía enganchar a la Liga aprovechando que al Atlético (ha cedido siete puntos en menos de dos semanas) le empiezan a temblar las piernas.

De fallo en fallo

Al Barça de Koeman, también, incapaz como fue de asegurar el tanto de Messi. Atragantado como se le quedó, de nuevo, el Cádiz de Álvaro Cervera, que le ha quitado cinco puntos en esta desconcertante Liga. De nada le valió a los azulgranas que el conjunto andaluz llegara al Camp Nou zarandeado por cuatro derrotas consecutivas en las que encajó hasta 15 goles. El Barça solo le marcó uno. Y de penalti, síntoma más que evidente de la falta de contundencia que exhibe en las citas decisivas.

Si no marca Messi no marca nadie más. Y los dos últimos goles del astro han sido de penalti

Si no marca Messi, y los dos últimos tantos (Paris SG y Cádiz) han sido convirtiendo penas máximas, no hay nadie en la delantera que decida partidos. Ni tampoco le permite al equipo llegar tranquilo a los instantes finales, bordeando el abismo hasta que lo cruza cuando Sobrino se adelantó a Lenglet en el último suspiro.

Álex Fernández marca el gol de penalti que provocó el 1-1 del Cádiz en el Camp Nou.

/ Jordi Cotrina

Tenían Griezmann y Dembélé un examen serio ante el público de su país. Y sacaron muy mala nota ambos, eclipsados por la descomunal aparición de Mbappé. Más de lo mismo ocurrió ante el Cádiz, donde apenas se vio al exdelantero del Atlético. Un poco más activo estuvo el exjugador del Dortmund. Pero unidos los dos por idéntico mísero balance. Ni gol, ni asistencia, ni desequilibrio, ni liderazgo para levantar a un Barça que halló, al fin, la idea táctica ( 4-3-3), pero extremadamente frágil en lo anímico.

Cambios estériles

El desastre europeo rescató los viejos fantasmas de un equipo donde cohabitan tres generaciones. Una que lo ganó todo (Messi, Piqué, Busquets, Ter Stegen, Jordi Alba, Sergi Roberto....), con los fichajes más caros de la historia del club (Dembélé, Coutinho y Griezmann) que vinieron para regenerar el Barça tras la marcha de Neymar hace casi cuatro años. Nada han cambiado, nada han ganado.

Dembélé, Coutinho y Griezmann no han regenerado a la plantilla, pese a ser los tres jugadores más caros de la historia del club

Ni las estrellas del supuesto primer nivel, incluido De Jong, aunque ya se acerca a su mejor versión, ni las del segundo, como Umtiti, Lenglet, Junior o ahora Pjanic junto a refuerzos de urgencia, como Braithwaite, que no han sido tampoco una solución fiable. 

Messi se lamenta de un error ante el Cádiz en el Camp Nou.

/ Jordi Cotrina

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En la última capa de esa descompensada plantilla figuran jóvenes ilusionantes (Ansu Fati, que está lesionado desde noviembre, Pedri,Araujo, Mingueza, Riqui Puig, Trincao y Dest), consumidos todos ellos por un presente autodestructivo en un club que no tiene presidente ni rumbo tras los terribles años finales de la gestión, tanto deportiva como económica del dimitido Josep Maria Bartomeu. Por estar en el vestuario hasta vive Matheus Fernandes, un brasileño (costó 7 millones de euros)que ni ha sido presentado oficialmente.

Koeman, mientras, agita todo, pero sin éxito. Y cree avanzar, pero luego todo le se desploma en 10 días para devolverle al páramo inicial.