ANÁLISIS TÁCTICO

Las claves tácticas del Elche-Barça: El poder de los interiores

  • Empezó mal el Barça en Elche, sin ritmo ni creatividad

  • Una aparición de Braithwaite por la izquierda rompió el partido

  • El equipo se sostuvo sobre el pie derecho de Ter Stegen, que evitó el 1-1

  • Los cambios (Trincao y Riqui Puig) dieron alegría y frescura a los azulgranas

De Jong es felicitado por sus compañeros tras marcar el 0-1 al Elche.

De Jong es felicitado por sus compañeros tras marcar el 0-1 al Elche. / Afp

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1.- Del tedio inicial al vértigo de los minutos finales

Iba tan lento el balón que el Elche ni sufría en la primera media hora del partido. Tan plácido que ni se veía el color de la camiseta que lucía Edgar Badía, el portero. Un fucsia chillón. Pero no había rastro alguno porque la velocidad del juego del Barça era tediosa, plana y, en algunos momentos, insoportablemente aburrida.

Estaba espeso el equipo de Koeman. Muy espeso porque no tenía creatividad en las jugadas ofensivas hasta que se soltó Braithwaite por la banda izquierda con un centro que generó el caos en la defensa del Elche, como se vio en el despeje atolondrado de Diego González, uno de sus centrales. Le había incomodado Griezmann. Y el tedio dio paso al vértigo de los minutos finales con un buen Trincao y un rematador Riqui para encontrar recompensa a la inyección de juventud que introdujo Koeman. 

2.- La inteligencia de De Jong

En ese viaje del aburrimiento de la primera parte al divertido final de la segunda mitad siempre hubo un vehículo aglutinador. No solo porque metió el pie, sobre la raya, en el 0-1 sino por esa conducción extraordinaria, con el flequillo levantado, de Frenkie de Jong en el inicio, desarrollo y posterior centro previo al 0-2 de Riqui Puig. Se siente ya uno de los jefes del equipos, escoltado siempre por la clarividencia de Pedri.

Ter Stegen realiza una parada decisiva a Rigoni, el jugador del Elche.

/ Efe / Manuel Lorenzo

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3.- Siempre está Ter Stegen

Un enredo entre Mingueza yAraujo desató el pánico al inicio de la segunda parte entre la defensa del Barça cuando Emiliano Rigoni, el delantero del Elche, caminaba en solitario por la soleada tarde dominical. Entonces, Ter Stegen se adueñó de la escena. No únicamente por la prodigiosa parada, firmada con un pie derecho, digna de Gonzalo Pérez de Vargas, el meta de balonmano, doblando la elasticidad de su cuerpo. Cuando los demás fallan, siempre queda Marc.