LAS CRÍTICAS AL 10

La leyenda de que Messi no corre

La falta de acierto del capitán del Barça, que solo ha marcado cuatro goles y de penalti, reabre el debate de su esfuerzo en el campo

El astro solo ha transformado el 8% de los remates y corre, de promedio, 400 metros menos de lo que corrió en un clásico triunfal del 2017

Leo Messi celebra el tando de penalti ante el Dinamo de Kiev

Leo Messi celebra el tando de penalti ante el Dinamo de Kiev / AFP / LLuís Gené

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Como uno de los temas cíclicos que vuelve a la actualidad cada equis tiempo, se ha reabierto el debate de que Messi no corre. No son nuevas las críticas al capitán azulgrana tras el Barça-Dinamo, porque la leyenda sobre el pertinente esfuerzo del astro dura desde hace tiempo. Años. Y reaparece en épocas de crisis. De crisis goleadora de Messi. Que es el caso.

Messi firma el peor inicio de temporada en cuanto a índice realizador. Marca pocos goles y no son meritorios. Han sido cuatro y los cuatro de penalti. No cuentan para quien es el máximo goleador de la historia del Barça y el poseedor de todas las marcas anotadoras. Los números, perpetuamente brillantes en esa faceta, son opacos esta temporada, lo que desvía la atención a otras estadísticas.

Messi transforma el penalti ante el Dinamo de Kiev. / DPA

La denuncia de las imágenes

O a las imágenes, como las que circulaban en las redes sociales, tal que fueran una denuncia de los partidarios de la tesis Messi no corre. El Barça atrapó un sufrido triunfo ante el Dinamo pese a rematar 22 veces al joven meta Neshcheret, de 18 años. El cuadro ucraniano chutó 8 veces a Ter Stegen.  

Uno de los últimos ataques del Dinamo de Kiev lo inicia uno de los centrales conduciendo el balón. Pasa por delante del capitán azulgrana que no hace ni ademán de interponerse, ni siquiera de frenar su carrera. Minutos antes, un balón perdido por Messi había originado un contraataque que Ter Stegen, santificado en su oportunísima reaparición, abortó. El momento en que Messi estaba echando una mano a Dest en el lateral derecho en la segunda mitad, no disfrutó de tanta difusión.

Bonucci intercepta un tiro de Messi en el Juve-Barça. / MARCO BERTORELLO (AFP)

El 8% de acierto

Messi ha disparado 46 veces a portería en los nueve partidos. La mitad (23) han sido tiros bien dirigidos, pero solo cuatro han acabado en la red. Apenas el 8% de acierto. Un porcentaje inhabitual en él. Solo perfecto desde el punto de penalti. Encima, el Barça no gana tantos partidos. Y los que gana, llevan muchos apuros añadidos.

Messi corre tanto o tan poco como siempre. Cuando está inspirado ante el marco adversario no se le miden los kilómetros. O se interpreta la baja cantidad, de serlo, con que se dosifica.

El total de kilómetros recorridos en la actual Champions le sitúa en el cuarto lugar del Barça, después de dos centrocampistas (Frenkie de Jong y Miralem Pjanic) y del juvenil Pedri. El promedio por partido es de 7,6 km. Solo 400 metros menos que el clásico tomado como referencia del 23 de diciembre del 2017 en el Bernabéu (0-3). Messi intervino en dos goles (los de Luis Suárez y Aleix Vidal) y marcó de penalti. Aquel día hizo 400 metros menos que el miércoles. De aquellos 8,03 km, 6,6 fueron caminando, según un estudio publicado por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA.

Messi se escapa de Tsyngankov en el Barça-Dinamo. / JORDI COTRINA

El caminante de siempre

Que Messi es un caminante es una certeza, o una realidad, de antigua vigencia. Lo decía hasta el entrenador que ha extraído el mejor rendimiento de Leo.

"Fíjate en Messi cuando va por allá, parece que está paseando... Percibe que está solo, cuando ve que le vigilan, entra en el espacio y se aleja... Messi se pasa el partido caminando, radiografiando la situación en cada instante. Es el jugador que menos corre de la Liga española. Ahora bien, cuando le llega la pelota tiene la radiografía completa del espacio/tiempo. Sabe dónde está cada uno. ¡Y pam!", explicaba Pep Guardiola en el libro La metamorfosis de Martí Perarnau. 

Koeman sabe cómo juega Messi, va descubriendo cómo es, y gestiona el carácter del futbolista argentino con la variable de esta temporada de su manifestado (y frustrado) deseo de marcharse. Lo que también es un factor relevante en la ecuación. 

Koeman ha retocado el sistema habitual del Barça, abrázandose al 4-2-3-1. En parte, para acercar a Messi al área y eximirle del desgaste físico de la presión adelantada que ha querido recuperar. Messi no es constante ni disciplinado en esa faceta y se guía por su instinto. Como ha sido siempre. Con y sin goles.

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