03 dic 2020

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DESPEDIDA POLÉMICA

Bartomeu suelta una bomba con la Superliga

El presidente del Barça desvela el secreto de una competición cerrada que están tramando los clubs más poderosos a espaldas de la UEFA

Joan Domènech

Ansu Fati logra el segundo gol del Barça al Ferencváros en la primera jornada de la Champions League.

Ansu Fati logra el segundo gol del Barça al Ferencváros en la primera jornada de la Champions League. / EFE / ALBERTO ESTÉVEZ

Después de los reproches a la Generalitat, Josep Maria Bartomeu soltó una bomba en el discurso de su dimisión que tuvo más efectos fuera del mundo barcelonista que entre la parroquia culé. No tanto por la dimensión del proyecto de la Superliga, que la tendrá, aunque sea solo un proyecto, sino por desvelar un secreto que se cocía con discreción.

La Superliga europea se está gestando a espaldas de la UEFA y cuenta con la oposición de todo el establisment futbolístico; instituciones, federaciones y los clubs que quedarían excluídos de este torneo elitista semejante a la Euroliga de baloncesto.

El Bayern-Atlético de la primera jornada de la Champions también se jugaría en la Superliga. / MATHIAS SCHRADER (AP)

Se trata, la Superliga (European Premier sería el nombre que recibiría), de una competición cerrada a 16 o 18 clubs, los más grandes y más famosos de Europa –o sea, de Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y España–, que jugarían una competición de ida y vuelta. No está decidido el número de participantes, la identidad de posibles invitados –se discute si quedarían fuera nombres ilustres como el Benfica, el Ajax y otros campeones de Europa– y si habría algún mecanismo para cambiar, por ejemplo, al último de cada edición.

El torneo estaría cerrado a los 16 o 18 equipos más grandes de Europa

El torneo lo financiría el banco estadounidense JP Morgan que garantiza suculentos premios económicos, que es el gran aliciente. El presupuesto es de 5.000 millones de euros. La Champions repartió más de 2.000 millones en la pasada campaña, pero entre  los 32 clubs de la fase de grupos.

El Liverpool celebra un gol ante el Midtjylland, que no jugaría la Superliga. / TerRy donnelly (AFP)

El Mundial de Clubs es legal

Cuadra, por tanto, con el argumento que resaltó Bartomeu al dar la noticia "que cambiará, de forma extraordinaria, las perspectivas de ingresos de los próximos años":  la aceptación del Barça de los "requerimientos" para participar en la futura Superliga. Requerimientos que dejaba a modo de testamento para la siguiente junta y que deberían ser aprobados por la Asamblea de Compromisarios. De paso, añadió Bartomeu, habían aceptado el formato del Mundial de Clubs, pero es una simple ampliación a 24 participantes y una competición legal: la organiza la FIFA.

Los clubs se repartirían 5.000 millones, cuando ahora la Champions da 2.000 millones para 32 equipos

Los clubs seguirían participando en sus campeonatos nacionales, pero abandonarían los internacionales. La UEFA se opone "firmemente" a la Superliga al considerar que "los principios de solidaridad, promoción, descenso y ligas abiertas no son negociables". 

El ente europeo se vio impelido a reaccionar por las repercusiones provocadas por Bartomeu. Su apuesta es la Champions League. "La UEFA y sus clubes están comprometidos a construir sobre esa fuerza, no a destruir para crear una Superliga de 10 o 12 incluso 24 clubes que inevitablemente se convertiría en aburrida", dijo un portavoz en nombre de Aleksander Ceferin, el presidente.

Rubiales y Tebas, de acuerdo contra Bartomeu

Luis Rubiales y Javier Tebas, presidentes de la Federación y la Liga, se pusieron de acuerdo para censurar a Bartomeu. Para Rubiales, la Champions es "la mejor competición del mundo" y, tras 60 años, "conjuga historia con modernidad".

Tebas dijo que la Superliga es una competición "fantasma que sería la ruina" para el Barça y que Bartomeu "ratificó su ignorancia en la industria del fútbol" si apuesta por ella. "Triste final de un presidente que tuvo aciertos y últimamente errores", sentenció.

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