EL RIVAL AZULGRANA EN LA CHAMPIONS

La Juventus que construye Pirlo

El nuevo técnico del campeón italiano se declara amante del juego de posición en la tesis que presentó para obtener el título profesional

Su modelo se ha inspirado en el Barça de Cruyff y de Guardiola, entre otros, y quiere que su equipo construya desde atrás y presione arriba

Andrea Pirlo durante el partido de este domingo entre la Juventus y el Hellas Verona.

Andrea Pirlo durante el partido de este domingo entre la Juventus y el Hellas Verona. / TANO PECORARO (ZUMA PRESS)

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Andrea Pirlo tiene el privilegio de trasladar la teoría a la práctica en el mejor escenario posible. La leyenda italiana dirige a toda una Juventus apenas meses después de obtener el título de entrenador profesional. Su inmensa carrera futbolística (755 partidos en el Brescia, Inter, Reggiana, Milan, Juve y New York City, 20 títulos conquistados, tres Eurocopas y tres Mundiales disputados…), iba a acortar su periodo de meritoriaje al mínimo, y un arrebato del propietario y presidente del club turinés, Andrea Agnelli, lo ha eliminado por completo.

Fue fichado, nada más terminar el curso, para dirigir al filial y rodarse como técnico de futuro. Ni diez días estuvo con los jóvenes. La eliminación el 7 de agosto ante el Olympique de Lyon en los octavos de la Champions provoco la rabieta en Agnelli, que destituyó a Maurizio Sarri al día siguiente en el primer equipo, frustrado por el nuevo fracaso europeo pese a disponer de Cristiano Ronaldo. La Juve, con una racha de nueve scudetti consecutivos, no es campeona de la Champions desde 1996; fue finalista en el 2015 y en el 2017 (perdió ante el Barça y el Madrid) y luego solo ha llegado dos veces a los cuartos de final.

De ‘maestro’ a ‘mister’

“Hoy comienza un nuevo capítulo de su carrera en el mundo del fútbol, como se dijo hace casi una semana: de Maestro a Míster”, comunicó la Juventus para informar del meteórico ascenso de Pirlo, tras adelantarse a todos los clubs italianos para contratar al emblemático exfutbolista, nacido en Brescia y leyenda en el Milan, donde permaneció diez años. Solo estuvo cuatro temporadas en Turín.

La Juve lo fichó el 30 de julio para el filial, pero el 8 de agosto le nombró sustituto de Sarri por la eliminación ante el Lyon de la Champions

Ahora ha empezado la quinta, pero con el traje de entrenador. Ha tenido un mes y medio para preparar al equipo y empezar a aplicar su aprendizaje. Como futbolista y como alumno en las aulas. Il calcio che vorrei (El fútbol que me gustaría) es el título de su tesis, el trabajo presentado ante la Federación Italiana para obtener el título profesional. Lleva seis partidos, con tres victorias (una por incomparecencia del Nápoles) y tres empates.

Pirlo puede aplicar en la Juve sus ideas hasta modelarla a su gusto. Ejercerá de jefe y aprendiz a la vez. Centrocampista exquisito como era, no es de extrañar que se confiese un devoto del fútbol de ataque y de la posesión y explica en el documento elaborado que se ha inspirado en los equipos que más le gustaron como aficionado - “el Barcelona de Cruyff y luego el de Guardiola, el Ajax de Van Gaal”-, como jugador (el Milan de Ancelotti, al que perteneció) o como rival: la Juventus de Conte.

La búsqueda del tercer hombre

El fino centrocampista que fue, poseedor de un toque único, es partidario de la construcción del juego desde el portero, que brinda la primera superioridad numérica para sacar el balón desde atrás. Reconoce que el papel del meta y el de los centrales es de los que más ha cambiado “en los últimos 30 años” porque ya no solo se les exige parar y defender, sino dar pases filtrados que superen líneas del rival.

Eso le llevará tiempo a Pirlo, cuyo portero titular es Szczesny, de trazo grueso, y su pareja de centrales sigue siendo la formada por Bonucci y Chiellini, herencias del pasado, ambos lesionados, como De Ligt.

Pirlo, como fino cerebro que fue, apuesta por el juego de posición y la presión adelantada

A ellos, y a todos, les pide inteligencia para entender el modelo de juego de la Juve y capacidad de comprensión “para elegir la opción más ventajosa” sea en el pase,  en la creación y ocupación de espacios y en la búsqueda del tercer hombre, un concepto nacido en la formación de los triángulos de pase. El tercer hombre es un futbolista más adelantado que ofrece una línea de pase al poseedor del balón para hacer llegar el cuero al destinatario deseado, que es otro jugador.

Pirlo suscribe la tesis de su viejo colega Xavi Hernández, respecto a que el tercer hombre “es imposible de defender”. Y él, como el exazulgrana, es partidario de atacar con muchos jugadores porque en el caso de pérdida permitirá saltar a la presión rápidamente para recuperar la pelota de inmediato.

“Recuperar el balón en la mitad ofensiva también tiene un enorme valor mental y emocional en el transcurso del partido: limita la valentía y la autoestima de nuestros oponentes y aumenta la nuestra”

“La intensidad está casi siempre asociada a un gran rendimiento físico, que no hay que subestimar, pero la verdadera gran diferencia en los grandes equipos está dada por la intensidad mental”

Sin Bonucci, Chiellini ni De Ligt

Pirlo tendrá que recurrir a la imaginación para solventar el primer problema que se le presenta. Grave problema. Juega con tres centrales, pero ninguno de los tres centrales titulares estará disponible. Chiellini y el holandés De Ligt están lesionados. Y a ellos se les unió Bonucci durante el empate ante el verona (1-1), con un percance muscular. En la lista de bajas también está el lateral Sandro y la gran estrella, Cristiano Ronaldo, contagiado de covid-19.

El valor de presionar

“Recuperar el balón en la mitad ofensiva también tiene un enorme valor mental y emocional en el transcurso del partido: limita la valentía y la autoestima de nuestros oponentes y aumenta la nuestra”, sostiene el nuevo técnico turinés, que se sitúa en el polo opuesto del catenaccio característico del fútbol italiano. Tiene, además, otro dogma adquirido: “La intensidad está casi siempre asociada a un gran rendimiento físico, que no hay que subestimar, pero la verdadera gran diferencia en los grandes equipos está dada por la intensidad mental”.

El plan de ataque de Pirlo (41 años) cuenta con “al menos, cinco jugadores” buscando la máxima anchura y profundidad, limitando el ataque directo a defensas especialmente adelantadas. A sus hombres les pide movilidad constante para facilitar la fluidez del juego y predisposición para permanecer “conectados” en todas las fases. En su tesis, expone que los mejores equipos ejecutan entre 30 y 35 presiones por partido con un 70% de acierto en la recuperación inmediata del balón. “La duración media de estas presiones es de 5 segundos e implica una media de 2,5 jugadores”, describe.

“Una vez recuperado el balón en los tres cuartos ofensivos, atacamos rápidamente la portería rival en los siguientes 5 y 10 segundos y si no se materializa, mantenemos la posesión y retomamos nuestra estructura posicional”

Pirlo y Xavi, en la final de la Eurocopa-2012. / FRANCK FIFÉ (aFp)

Merecer la victoria

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“Una vez recuperado el balón en los tres cuartos ofensivos, atacamos rápidamente la portería rival en los siguientes 5 y 10 segundos y si no se materializa, mantenemos la posesión y retomamos nuestra estructura posicional”, considera en su trabajo académico.

Como italiano que es, sabe que “a veces no es el equipo que merecía ganar el que lleva a casa el resultado final”; como amante del fútbol se alinea con otra escuela: “A medio-largo plazo, el rendimiento tiende a alinearse con los resultados, una razón más para buscar de inmediato un juego de calidad que genere muchas oportunidades de gol y que con el tiempo nos lleve a la victoria”.