EL DEVENIR DE LOS PALCOS

Bartomeu se despide de Florentino

El presidente azulgrana, que afronta su último clásico, es el tercer dirigente del Barça que conoce el máximo mandatario blanco, blindado e inmune a las críticas

Florentino Perez y Josep Maria Bartomeu, en un clásico disputado en el Santiago Bernabéu.

Florentino Perez y Josep Maria Bartomeu, en un clásico disputado en el Santiago Bernabéu. / kiko huesca (efe)

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Un equipo joven y uno envejecido. Un proyecto que empieza y otro que languidece. Un entrenador nuevo y uno desgastado. Un presidente de cuerpo presente y un presidente omnipresente. Bienvenidos al clásico.

Contrarios y rivales, opuestos y refractarios, antagonicos en el campo y en la grada, los clubs, como tales, se comportan como hermanos. Aunque sean irreconciliables, sus dirigentes se han hecho compatibles por los intereses comunes que han compartido y por su forma de obrar. Responden igual. 

Esquizofrenia revisionista

Los tics que les caracterizan y las decisiones que toman son muy parecidas. Los dos han querido reforzar el estadio, aunque solo uno lo ha hecho. El constructor. El Espai Barça, con la reforma del Camp Nu, no acabará hasta el 2025. Las grúas ya están en el Bernabéu.

El esquizofrénico afán revisionista del Barça propicia que la presidencia azulgrana esté permanentemente discutida y que, por ejemplo, Josep Maria Bartomeu, que ha convocado elecciones anticipadas por su mala gestión, se tope con una moción de censura que adelantará su despedida del palco. Este sábado vivirá su último clásico. No llega al de la segunda vuelta, no clásico en la Copa ni Champions, ni tampoco durará hasta la Supercopa de España en enero si prospera la moción o es verdad que él y su junta van a dimitir en bloque en cuestión de días.

Florentino Pérez ha blindado el club, no solo de cualquier oposición, sino de cualquier discusión hacia su figura en ningún mentidero. Sandro Rosell, con el que coincidió el primer lustro, cayó por la erosión sufrida a raíz del fichaje de Neymar, trasladada a los tribunales y por el que fue perseguido y condenado.

El primer clásico, en el 2015, rodeando a Artur Mas, el President de la Generalitat. / Alberto estévez (eFe)

Ni una cana

Con los mismos fichajes realizados, con los mismos títulos ganados (uno menos), con los mismos entrenadores contratados, a Florentino no le ha salido ni una cana. En unas semanas conocerá al tercer presidente del Barça. O el cuarto, si se incluye a Joan Laporta con el que coincidió en el primer mandato (2000-06).

En la inversión futbolística, a Bartomeu se le ha ido la mano. La llegada de Neymar le llevó a los tribunales, y la salida del brasileño le ha llevado a la bancarrota. Rodeado de asesores de todo tipo, nadie supo anticiparse a la despedida a la francesa del brasileño y  nadie ha sabido elegir a su sustituto. Los casi 300 millones que ha gastado más respecto a Florentino se concentran desde el 2017. 

Bartomeu ha gastado 300 millones más en jugadores, casi todos después de la marcha de Neymar

Barça y Madrid caminan por vías paralelas que solo se entrecruzan en el césped. Cada cual va a lo suyo, aunque comparten su cotidianeidad a modo de vasos comunicantes: la felicidad de uno implica, o viene derivada de, la crisis del otro. Este sábado se reencuentran, en el amanecer de la temporada, y nadie está entusiasmado. Ni los presidentes ni los técnicos ni los jugadores.

"Es normal que el club quiera bajar el salario por lo que está pasando con el Covid-19. Los grandes equipos están perdiendo mucho dinero. Entiendo la postura del club. Y entiendo también la postura de los jugadores. Lo que yo debo hacer es mandar en los entrenamientos y mandar en los partidos. Ganar partidos", analizó Koeman de la encrucijada en la que se encuentra. La de Zidane es otra: espabilar a los suyos. Pero es Florentino quien manda en la plantilla.

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Bartomeu se despedirá con 13 títulos frente a los 14 de Florentino en el mismo periodo. Podrá decir que habrá aguantado el tipo (96 a 95 títulos en la historia, aún gana el Barça) y que ha alargado el dominio esta década en en las competiciones españolas (15 a 8) pero ha sucumbido fuera de ellas (6 a 11). ¿Se irá con los puntos de su último clásico?