la moción de censura

Cómo juntar 19.532 firmas contra Bartomeu

Los promotores de la moción de censura recapitulan todos los pasos, superando las dificultades logísticas, hasta culminar con una recogida histórica de signaturas

Los promotores de la moción de censura, el pasado 17 de septiembre, con la entrega de las más de 20.000 firmas.

Los promotores de la moción de censura, el pasado 17 de septiembre, con la entrega de las más de 20.000 firmas. / jordi cotrina

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Albert Guasch / Roger Pascual

Un directivo del Barça contactó hace un par de días con uno de los impulsores de la moción de censura para transmitirle el mensaje de que desconocía el movimiento de los servicios jurídicos del club de involucrar a la Guardia Civil, que lamentaba la situación y que no estaba de acuerdo con una jugada con apariencia de enmarañar y bloquear el proceso que pretende democráticamente destronar a Josep Maria Bartomeu. A la mañana siguiente, este directivo daba marcha atrás. Después de conocer mejor los hechos, decía, cerraba filas de nuevo con el bloque directivo.

La masiva recogida de firmas ha causado perplejidad en la directiva, que en ningún momento esperaba, el presidente a la cabeza, que el socio se movilizara de tal manera en su contra. No lo esperaba tampoco nadie de los ocho grupos que secundaron la moción impulsada con suma celeridad por el precandidato Jordi Farré. En un contexto de máxima dificultad, 20.687 socios, 19.532 validadas oficialmente el viernes, signaron en contra de una gestión. 19.532 papeletas que visualizan un enojo mayúsculo, real, no solo tuitero. Tras el ruido, había y hay muchas personas.

El 2-8, unido al burofax de Messi, catapultó la moción, que se expandió por toda Catalunya para recoger firmas

Una de ellas se llama Michal Gajdek, un socio polaco que cogió un autobús de Varsovia a Berlín y de allí un avión a Barcelona para poder firmar la moción. Y, tras hacerlo, viaje de vuelta a casa. “Es una falta de respeto a él y a todos los que han firmado que se les ponga en duda y se acuse a los socios de delincuentes. No puedes valorar como sospechosas 19.000 firmas que has validado”, valora Marc Duch, portavoz de Manifest Blaugrana, uno de los grupos nucleares en el éxito de la moción, indignado con la reacción de las últimas horas del club.

Nacimiento digital

Odisea polaca al margen, ¿cómo se lograron tantas firmas sin un partido en el Camp Nou, en el mes vacacional de agosto y con una pandemia que ha dificultado los movimientos de la ciudadanía? Este diario ha tratado de reconstruir la amalgama de logísticas que ha situado a Bartomeu al borde de una salida que no desea en las formas, sin concluir el mandato, expulsado. No en el fondo: en su entorno se asegura que personalmente hace tiempo que tiene motivos para desear que acabe todo. "El presidente está fuerte", dijo el vicepresidente primero Jordi Cardoner. No siempre es así, según otras fuentes consultadas.

Un socio polaco se desplazó de Varsovia a Barcelona vía Berlín solo para presentar su rúbrica

La moción nace en junio a nivel digital cuando Cor Blaugrana impulsa mocio20.cat para recoger adhesiones para un voto de censura en el momento que sea posible. Marc Duch explica que Manifest Blaugrana se reúne con ellos antes del 2-8 para explorar el terreno, pero no lo ven viable. La pesadilla de Lisboa y sobre todo el anuncio de Messi de que se quiere ir cambian radicalmente el escenario.

"Hacemos los cálculos y decidimos que había que presentarla”, explica Duch. Los precandidatos se mueven en la misma dirección el mismo día, el martes, 25 de agosto, que es cuando Messi envía su célebre burofax. Los contactos entre los diferentes grupos y personalidades de oposición surgen aquella tarde-noche. Pero al día siguiente, sin que nadie lo esperara, Jordi Farré se presenta a primera hora de la mañana en las oficinas del club para accionar la moción. “Nos adelanta por la derecha y por la izquierda”, admite el portavoz de uno de los grupos.

Jordi Farré, camino de las oficinas del FC Barcelona.

Desde la candidatura de Farré se explica que la posibilidad de obtener visibilidad a través de la moción se fragua unos días antes en conversaciones sueltas. Josep Triadó, alcalde de Premià de Dalt que acompaña a Farré en su plataforma para llegar al palco del Camp Nou, se muestra reticente. “Algunos de mis compañeros de viaje temían que nos quemásemos, pero pienso que lo mejor para el Barça es que Bartomeu y su junta no sigan ni un día más, no importa si nos desgastamos”, comenta Farré. Y toma la iniciativa.

Sin protagonismos

Los demás grupos se quedan perplejos, pero deciden subirse a bordo. Un apoyo relevante es el de Víctor Font, el aspirante con más kilómetros recorridos en la carrera preelectoral y más visibilidad mediática. Desde su plataforma 'Sí al futur’ se remarca que por principios nunca se habían mostrado a favor de una moción de censura. De hecho, nunca antes se habían sumado a iniciativas similares. Pero los últimos escándalos llevan a reformular ese planteamiento.

"Algunos compañeros de mi proyecto temía que nos quemásemos presentando la moción pero pensé que era lo mejor para el Barça"

Jordi Farré

Precandidato e impulsor de la moción

“Tras el 2-8 pedimos la dimisión de Bartomeu y no es hasta el burofax de Messi que decidimos respaldar una moción”. Ese día de rayos y truenos por la decisión pública del argentino los de 'Sí al Futur' entran en contacto con los grupos que estaban creando la masa de la protesta. "Únicamente pedimos dos condiciones: que solo hubiera una moción y que ningún precandidato asumiera el protagonismo".

Pese a quedar inicialmente descolocados por el movimiento rápido de Farré, el jueves 27 de agosto se celebra una comida conjunta en la que se empieza a tejer la “moción transversal”, aglutinada bajo el nombre de 'Més que una moció, y en la que Duch es nombrado portavoz. El viernes se celebra la primera rueda de prensa. Duch y Ricard Faura, de Dignitat Blaugrana, toman la palabra. El lunes, los ocho grupos acuden al club a recoger las papeletas. En la foto aparecen todos ellos, incluidos los precandidatos Jordi Farré, Lluis Fernández Alà y Albert Roura en representación de Font.

Solo mil papeletas

Nadie a esas alturas incipientes creía en que pudiera llegar a forzarse un referéndum. Un botón de esa incredulidad es que el equipo de Víctor Font pidió inicialmente solo mil papeletas. Acabó entregando más del triple. En el club se confiaba en que la ausencia de partidos imposibilitaría recaudar las 16.521 firmas necesarias antes del 17 de septiembre, fecha límite de entrega de las cajas.

Marc Duch, con una de las cajas de las papeletas.

Duch admite su pesimismo inicial, reforzado por los problemas organizativos con los que se toparon. En cinco días necesitaban cerrar la logística y la comunicación. Se pusieron en contacto con todos los que se habían apuntado en la web de la moción como voluntarios o habían ofrecido sus locales, y los ordenaron por horarios y disponibilidad. De los 200 voluntarios, entre vacaciones, trabajo y dificultad de movilidad geográfica, solo 15 se hicieron presentes inicialmente.

“Hasta bien empezada la recogida de firmas no estaban todos los locales en marcha, con un responsable, un teléfono de contacto y el horario para hacerle llegar las papeletas. Igual en la calle París es más fácil pero en Igualda, no tanto”, cuenta el portavoz de Més que una Moció.

Captación fuera de Barcelona

En paralelo Jordi Farré recogía firmas en un local que alquiló en la calle de Balmes y Víctor Font, en su sede de Diagonal. Pero no solo ahí. El tejido de la candidatura de Font le permite enviar bloques de papeletas a diferentes localidades. Farré presume precisamente de la movilización fuera de Barcelona, con pequeños establecimientos, como estancos o panaderías, convertidos en centros de recaptación de firmas. “Hay 40.000 socios concentrados a dos kilómetros a la redonda del Camp Nou, pero hay miles fuera de Barcelona”. En Lleida, ejemplifica, pescó unas 1.400 firmas, asegura.

"Hubo divergencias con Farré desde el principio, hasta que partimos peras. No ha sido un 'partnership' fácil"

Marc Duch

Portavoz de Més que una moció

La relación entre los opositores a Bartomeu no fue fluida. Duch lo reconoce abiertamente. Mientras con Font hubo sintonía desde el principio con Farré se interpuso una desconfianza mutua inmediata. “Hubo divergencias operativas hasta que partimos peras y le dijimos: ‘haz lo que quieras’. No ha sido un ‘partnership’ fácil”, explica Duch. La desconfianza se aireó en los medios, en particular por la hoja paralela que Farré hacía rellenar a los firmantes. El resto de miembros de la iniciativa se desmarcaron también de la propuesta de Farré de recoger firmas electrónicas. “No hice nada que no hicieran los demás. Mi comportamiento fue ejemplar”, se defiende el impulsor de la moción.

Con el tiempo avanzando, las 16.521 firmas aún parecían una cima inalcanzable, así que a mitad de plazo, en lugar de esperar a que acudieran los socios a las sedes, empezaron desde Més que una Moció a enviar a mensajeros o voluntarios a recoger una a una las firmas. La entrevista de Messi del 4 de septiembre a Goal en la que disparó contra Bartomeu activó a muchos socios. Entre ellos a Joan Laporta, que al día siguiente ofreció finalmente su respaldo. Pero hubo que esperar a recibir las firmas de fuera de Barcelona, que se produjo un par de días antes de la fecha límite, para ver que el reto se iba a cumplir. “Por eso se dispararon los números los últimos días”, dice Duch.

Vinculación política

Desde la candidatura de Font explican que hasta las 12 del mediodía del último día subían por el ascensor socios con deseo de firmar. “Si se hubiera extendido el plazo, habríamos recogido y presentado más”, aseguran. Al final Farré aportó unas 5.000 rúbricas; Seguiment FCB, 3.000, y entre el resto las otras 13.000. Víctor Font, que aportó algo más de 3.000 firmas, es el que les dio una mayor tasa de retorno: “Si lo normal era que de cada paquete de 100 que mandaras te devolvieran firmadas unas 50-60, de su sede llegaban 80”, dice Duch.

"Hablamos de aprovechar la red territorial de la ANC, pero lo descartamos rotundamente para no politizar la moción"

Marc Duch

Portavoz de Més que una moció

En algún momento se plantearon desde la moción hablar con la ANC para aprovechar su red territorial, pero se acabó por descartar. “Lo hablamos internamente y rotundamente decidimos que no. Nos hubiera ido súper bien por la implantación territorial que tienen, pero renunciamos para no politizar la recogida”, asegura Duch.

Víctor Font, en una imagen tomada en su casa de Granollers. / ALEJANDRO CERESUELA

En el interior del club se cultiva la sospecha conspirativa de que la moción es una operación con vertebración política. Ha habido algunas manifestaciones de directivos en ese sentido, a las que el president de la Cambra de Comerç, Joan Canadell, ha dado alas al declarar en la Ser que es partidario de una candidatura única independentista para la presidencia del Barça. “Quien cree eso vive fuera de la realidad. Si hubiera visto nuestra sede, como entraban socios de todo tipo, se habría dado cuenta de que es un movimiento absolutamente popular”, dicen desde las oficinas de Víctor Font.

A la espera de la reunión de la junta

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El referéndum queda ahora condicionado por la denuncia no formal a la Guardia Civil y la posibilidad de que un juez paralice el proceso. La directiva, a la espera de que la Generalitat (que no ve impedimento por ahora en la pandemia) avale la convocatoria, debe fijar una fecha concreta, que debe ser antes del 2 de noviembre. Se da por sentado que no se tomará ninguna prisa.

Antes debe celebrar una junta, prevista inicialmente para la semana próxima y que tiene visos de aplazarse. Si no dimite en bloque, y la decisión de seguir o apartarse va a ser colegiada, insisten desde el club, pueden citar a las urnas solo cinco días antes de la fecha elegida. Darse tiempo para maniobrar parece la consigna ante una movilización en contra voluminosa e inimaginable.